
Hay dos características esenciales que definen el peculiar instrumento musical que hoy aquí nos ocupa, El Theremin o Theremín:
1) Creo que es el único instrumento del universo conocido que se toca sin, físicamente hablando, tocarlo.
2) Ahora cerrad los ojos y pensad en un Ovni de esos cutres de poliestireno que salen en las películas de ciencia ficción de los 50( It Came From Outer Space, Phantom From Space...) y al que se le ven los hilos cuando lo mueven. Pues el soniquete que realza el misterio y que hace guaguagua por detrás suele ser un Theremín.
Y lo que bajaba del Ovni de risa por una rampa de cartón piedra mientras el Theremín sonaba era casi siempre un malvado y taimado comunista, embutido en un traje verde sifón, que buscaba abolir la propiedad privada en Iowa y sus alrededores y llenarlo todo de comunas y falansterios.
Marciano sí, pero, ante todo, bolchevique, que diría la COPE. Ojo al dato.
El Theremín fue creado en 1919 por el físico ruso Lev Serguéievich Termen. El mismo Lev nos cuenta cómo se le encendió la bombilla:
- " A los 13 años descubrí las altas frecuencias y los transformadores Tesla. Tomé en una mano una vara de metal de tamaño medio y obtuve una chispa de alto voltaje acompañada de un sonido de alta frecuencia, observando que un cambio en la distancia causaba una variación en el tono del sonido. En 1920, por invitación del profesor A. F. Yoffe, volví al Instituto de Ciencias Físicas, Tecnológicas y de Radio, que él dirigía. Más tarde me pusieron a cargo del laboratorio de osciladores eléctricos. Diseñé una técnica que permitía la medición de la temperatura de un gas y un sistema de señales eléctricas que detectaba el movimiento de un hombre dentro de un radio de 4 ó 5 metros. Este método me permitía detectar cambios en la distancia de una magnitud de 0,0001".
Tras este sencillo descubrimiento y explicación del maestro, el milagro del Theremín estaba en marcha. Una simple caja y dos antenas, para el volumen y la frecuencia, que nos permite, con un simple movimiento de las manos, cambiar el tono del sonido en un rango de 3 o 4 octavas y hacer música para resaltar en los films de género los pasajes de lo sobrenatural, enigmático y demás efectos sonoros.
Electricidad, longitudes de onda, osciladores de frecuencia transformados en un rango audible. El nacimiento de la música electrónica( todavía no era de baile como M.I.A) al servicio de los diablos rojos para hacer el mal por todo el universo, algo que el camarada Lenin ya tenía claro entonces, como recuerda Lev:
- " Lenin me dio luego un salvoconducto que me permitía viajar por toda la nación para dar mis conciertos, y me dijo que fuera a verlo si lo necesitaba para algo".
Y el Theremín conquistó la tierra. Desde los Beach Boys hasta Tom Waits pasando por La Oreja de Van Gogh. Nacho Vegas lo utiliza con frecuencia y lo toca él mismo. En la magnífica canción " Seronda", por ejemplo. También hay grandes y reconocidos solistas de este bizarro instrumento como Samuel Hoffman o Lydia Kavina.
El cine está lleno de soniquetes y efectos de Theremines y sus derivados:Recuerda, Ultimátum a la Tierra, Días sin Huella, Billy the kid contra Drácula, etcétera.
Hay manitas que se fabrican sus propios Theremines. Podéis ver los planos y sus sencillas explicaciones ( " A partir de un sistema heterodino convencional, introducir una “distorsión controlada (preferentemente en el (VCA) y en según que casos, también utilizar la ayuda de un (VCF), para ajustar el timbre, en función de la tesitura... y convertir la frecuencia de salida del demodulador, en un parámetro de control que actúe sobre un, o unos, generadores de funciones, que definirán el timbre sintético (sistema indirecto, dentro del propio instrumento") colgadas por la red de redes.
¿ Fácil, no? Claro, es que hay gente por el ancho mundo a la que le das unas cajas de zapatos vacías, la piel de un kiwi y unas tiritas usadas, los dejas en una habitación dos horas con una navaja suiza multiusos y una llave en L... y te construyen un micro helicóptero teledirigido.
Tienen estos más peligro que McGyver en una ferretería.
En cambio, yo soy de los que me lío para abrir un yogurt. No veo ninguna diferencia entre mirar un circuito para fabricar un Theremín y los planos del Challenger o del coso ése que enviaron a Marte a explorar.
Pero mi manifiesta incapacidad para trabajar con las manos no me impide disfrutar de esa hermosa e inquietante sonoridad de violonchelo submarino y reverberante que tiene el Theremín.
Un placer musical acuoso y fascinante, casi líquido:
Saludos de Jim.
2) Ahora cerrad los ojos y pensad en un Ovni de esos cutres de poliestireno que salen en las películas de ciencia ficción de los 50( It Came From Outer Space, Phantom From Space...) y al que se le ven los hilos cuando lo mueven. Pues el soniquete que realza el misterio y que hace guaguagua por detrás suele ser un Theremín.
Y lo que bajaba del Ovni de risa por una rampa de cartón piedra mientras el Theremín sonaba era casi siempre un malvado y taimado comunista, embutido en un traje verde sifón, que buscaba abolir la propiedad privada en Iowa y sus alrededores y llenarlo todo de comunas y falansterios.
Marciano sí, pero, ante todo, bolchevique, que diría la COPE. Ojo al dato.
El Theremín fue creado en 1919 por el físico ruso Lev Serguéievich Termen. El mismo Lev nos cuenta cómo se le encendió la bombilla:
- " A los 13 años descubrí las altas frecuencias y los transformadores Tesla. Tomé en una mano una vara de metal de tamaño medio y obtuve una chispa de alto voltaje acompañada de un sonido de alta frecuencia, observando que un cambio en la distancia causaba una variación en el tono del sonido. En 1920, por invitación del profesor A. F. Yoffe, volví al Instituto de Ciencias Físicas, Tecnológicas y de Radio, que él dirigía. Más tarde me pusieron a cargo del laboratorio de osciladores eléctricos. Diseñé una técnica que permitía la medición de la temperatura de un gas y un sistema de señales eléctricas que detectaba el movimiento de un hombre dentro de un radio de 4 ó 5 metros. Este método me permitía detectar cambios en la distancia de una magnitud de 0,0001".
Tras este sencillo descubrimiento y explicación del maestro, el milagro del Theremín estaba en marcha. Una simple caja y dos antenas, para el volumen y la frecuencia, que nos permite, con un simple movimiento de las manos, cambiar el tono del sonido en un rango de 3 o 4 octavas y hacer música para resaltar en los films de género los pasajes de lo sobrenatural, enigmático y demás efectos sonoros.
Electricidad, longitudes de onda, osciladores de frecuencia transformados en un rango audible. El nacimiento de la música electrónica( todavía no era de baile como M.I.A) al servicio de los diablos rojos para hacer el mal por todo el universo, algo que el camarada Lenin ya tenía claro entonces, como recuerda Lev:
- " Lenin me dio luego un salvoconducto que me permitía viajar por toda la nación para dar mis conciertos, y me dijo que fuera a verlo si lo necesitaba para algo".
Y el Theremín conquistó la tierra. Desde los Beach Boys hasta Tom Waits pasando por La Oreja de Van Gogh. Nacho Vegas lo utiliza con frecuencia y lo toca él mismo. En la magnífica canción " Seronda", por ejemplo. También hay grandes y reconocidos solistas de este bizarro instrumento como Samuel Hoffman o Lydia Kavina.
El cine está lleno de soniquetes y efectos de Theremines y sus derivados:Recuerda, Ultimátum a la Tierra, Días sin Huella, Billy the kid contra Drácula, etcétera.
Hay manitas que se fabrican sus propios Theremines. Podéis ver los planos y sus sencillas explicaciones ( " A partir de un sistema heterodino convencional, introducir una “distorsión controlada (preferentemente en el (VCA) y en según que casos, también utilizar la ayuda de un (VCF), para ajustar el timbre, en función de la tesitura... y convertir la frecuencia de salida del demodulador, en un parámetro de control que actúe sobre un, o unos, generadores de funciones, que definirán el timbre sintético (sistema indirecto, dentro del propio instrumento") colgadas por la red de redes.
¿ Fácil, no? Claro, es que hay gente por el ancho mundo a la que le das unas cajas de zapatos vacías, la piel de un kiwi y unas tiritas usadas, los dejas en una habitación dos horas con una navaja suiza multiusos y una llave en L... y te construyen un micro helicóptero teledirigido.
Tienen estos más peligro que McGyver en una ferretería.
En cambio, yo soy de los que me lío para abrir un yogurt. No veo ninguna diferencia entre mirar un circuito para fabricar un Theremín y los planos del Challenger o del coso ése que enviaron a Marte a explorar.
Pero mi manifiesta incapacidad para trabajar con las manos no me impide disfrutar de esa hermosa e inquietante sonoridad de violonchelo submarino y reverberante que tiene el Theremín.
Un placer musical acuoso y fascinante, casi líquido:
Saludos de Jim.