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martes, 18 de agosto de 2009

CÓMO REDUCIR UNA CABEZA PARA PONERLA EN UN LLAVERO



Esto es muy simple: alguien ( un novio, una amante, un antropólogo admirador de los Shuar o Jíbaros, un amigo curioso y con inquietudes...) os pide en sus últimas voluntades que le reduzcáis la cabeza, tras su transustanciado, para ponerla en el llavero, en el cuerpo de un Madelman o sobre un lápiz y así tenerlo siempre cerca y en la memoria, aunque sea en pequeñito.
Pues no hay cosa más fácil, amigos y amigas. Si lo hacían los Shuar o Jíbaros en las selvas ecuatorianas- que disponían de menos información que nosotros y ni siquiera tenían internet o cúter o taladros con brocas- también vosotros lo podéis hacer en casa sin problema en unas cuantas tardes, en vuestro tiempo libre, al volver del trabajo, mientras véis en la tv CSI MIAMI o la Fórmula 1.

Reducir una cabeza humana no tiene porque ser más fatigoso que limpiar la corrosión interna de los radiadores o no debería llevarnos más tiempo que el fabricarnos un botellero de madera para el salón.
Veamos:


TIEMPO APROXIMADO PARA REDUCIR UNA CABEZA HUMANA

24-48 Horas, aproximadamente.


¿ QUÉ NECESITAMOS PARA REDUCIR UNA CABEZA HUMANA?

-Un serrucho o sierra de pelo.
- Un cúter.
- Jugo de liana.
- Espátula o rasqueta.
- Aceite de carapa.
- Aguja e hilo.
- Una piedra o arena.
- Tinte negro.
- Un cordón.


Nota: La mayoría de estas cosas las podéis encontrar en vuestra ferretería más cercana. El jugo de liana y el aceite de carapa en una herboristería, y la arena en la playa( o si sois de secano, una piedra del río también valdría) " Si los curas comieran piedras del río no estarían tan gordos los tíos jodíos".


REDUCIR UNA CABEZA HUMANA PASO A PASO Y SIN DIFICULTAD

1- Para separar la cabeza del cuerpo desustanciado cogeremos un serrucho que no esté muy oxidado o una sierra de pelo nº 10. Cuando cortemos el cuello con un serrucho de mano, es posible que se produzcan astillas. Utilice cinta adhesiva o cinta aislante sobre la trayectoria de corte. Si cortamos a través de la cinta, se reducirá la posibilidad de astillar demasiado la carne.


2- Cojamos el cúter del kiosko y hagamos un corte desde la nuca al cuello en el sentido de las agujas del reloj y retirando lentamente la piel. Pongamos luego a hervir en una cazuela las partes blandas( ojos, cerebro...) con un poco de agua, unas zanahorias y una pizca de sal y después las guardamos en el congelador para el Cocido del próximo invierno.
Con los huesos podemos también hacer un práctico revistero para la salita de estar.


3- Para evitar que a la cabeza se le caiga el pelo, introduzcámosla durante quince minutitos( muy importante) en agua hirviendo con el jugo de liana que hemos mercado en nuestra herboristería amiga, en la misma en la que compramos la hierba luisa o el poleo-menta.
Pongamos la tapa a la olla y dejemos cocer otros 5 minutos desde el momento en que empieza a salir el vapor.
Le podemos echar dos dientes de ajo si nos apetece.


4- Sacamos la cabeza, ya menguada, del amigo gótico o del antrópologo fan de los jíbaros de la olla y la ponemos a secar sobre el hule de la mesa de cocina y unos periódicos deportivos viejos.
Ya tenemos medio trabajo hecho.
Es el momento de ver el telediario, de ir a buscar a los niños al colegio o de hacer la compra mientras la cabeza se seca sobre la mesa de la cocina.


5- Una vez seca la piel y el pelo, cogeremos la espátula ( una de obra sirve) y rascaremos para eliminar los restos de carne putrefacta, repasándola después con un ligero baño de aceite de carapa.
Si disponemos de una lija de grano fino podemos repasarla un poco, para que quede perfecta.


6- Después de esto cosemos con hilo marrón o negro el corte de la nuca, los ojos y la boca y le introducimos por la parte del cuello una piedra caliente si sois de secano o un buen puñado de arena si sois de costa.


7- Cogemos la cabeza, para acabar de reducirla al tamaño de la cabeza de un Geyperman, y la desecamos, colgandola sobre fuego o vapor.


8- Cuando la cabeza esté seca, le vaciamos la arena y procedemos a teñir la piel con algún tinte oscuro y que resulte natural a la vista ( por ejemplo, los expertos recomiendan L´oréal Color Pulse o Garnier 100% Color, superideales para combatir el envejecimiento prematuro de la piel de la cabeza reducida y el paso del tiempo)


9- Para finalizar, hacemos un nudo con un cordón de zapato, de la ropa o de las cortinas para asegurar la abertura del cuello y...¡¡¡¡¡¡ voilá, ya tenemos nuestra cabeza humana reducida lista para impresionar a nuestros amigos en la próxima cena!!!!!!!!



Nota: Eso sí, todo este proceso tenemos que hacerlo con mucho cariño y cuidado, sin prisas, y recordar siempre que después de reducir una cabeza, lo normal es que queden restos de piel y sangre sobre las baldosas. Desaparecerán si las limpiamos con un trapo empapado en vinagre caliente.


De esta manera tan sencilla, habremos reducido una cabeza de manera muy cómoda y muy práctica; gracias a las partes blandas también tendremos material para un suculento Cocido en invierno y gracias a los huesos sobrantes con que hemos construido nuestro revistero, podremos tener las revistas o los libros al alcance de la mano cuando lo deseemos y desde el sofá.
¿ Sencillo, no?


Saludos de Jim y hasta el próximo briconsejo.