"EL BLOG MÁS LEÍDO EN CÁCERES SEGÚN EL ÚLTIMO EUSKOBARÓMETRO"
Mostrando entradas con la etiqueta los años ochenta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta los años ochenta. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de mayo de 2013

AQUELLOS HORRIBLES AÑOS 80 (V)



Siempre hay que regresar, al contrario de lo que dice la canción, al lugar en el que fuimos más inconscientes, horteras y, acaso, felices.
Y aquí, en el Bazar de Jim, se le tiene mucho cariño marciano a esa cumbre del paroxismo bizarro que representan los años ochenta, con sus luces de neón, pero también con sus tinieblas de cartón piedra.
Por eso continuamos aquí esta inagotable saga que nos acompañará de por vida( ¡atreveos a releed para recordar cómo han sido los orígenes, el Génesis donde todo dio comienzo!: http://elbazardejim.blogspot.com.es/2011/07/aquellos-horribles-anos-80-iv.html ); una odisea entre hombreras, pantalones elásticos, polos Avidesa, guateques de viernes, chapas y pinballs de fabricación casera, con gomas y pinzas.
Una época un tanto hortera en la que algunos nos hicimos adolescentes, con todo lo que ello trae consigo, biológicamente hablando: los contornos de mapas de África o Francia dibujados en las sábanas cada mañana, después de las primeras poluciones nocturnas de los varones espinillosos... o la sorpresiva menarquía durante un recreo que brotaba como maná carmesí o Tang de fresa para esas hembras que todavía jugaban con el set de maquillaje de la Señorita Pepis.

Bienvenid@s a la aventura de los ochenta, así que vamos a comenzar a danzar ahora como los zíngaros del desierto, con candelabros encima, o como los balineses en días de fiesta, con todos estos artefactos fascinantes y las maravillas que nos legó esta década de los prodigios.





- LOS HOLLISTER: Crímenes, misterios, intrigas, cacofonías, enanos, tortugas, monstruos, relojes de cuco... todo tenía cabida en esta serie de novelas juveniles que protagonizaban Pete, Pam, Ricky, Holly, Sue y un perro llamado Zip.
Una familia norteamericana blanca de clase media que resolvía más enigmas en un minuto que todos nosotros en nuestra vida. Acción trepidante, mucho misterio y risas garantizadas durante, casi siempre, unas vacaciones de verano en las que la familia Hollister se desplazaba a alguna isla llena de tortugas con un faro misterioso en un espigón en el que se sucedían cosas extrañas: luces lejanas e intermitentes, apariciones y desapariciones de gentes, tesoros semihundidos en alguna playa, gnomos que salían a medianoche...
Al final, Pete, Pam, Ricky... resolvían el nudo del misterio y todo volvía a la normalidad entre risas, bromas y abrazos, como debe de ser en toda familia norteamericana normal y blanca de clase media.
Sin traumas.
Yo todavía conservo varios libros de Los Hollister, que era la única serie de esta categoría juvenil que leía(nada de "Puck", "Los cinco"... solamente Los Hollister y Marcial Lafuente Estefanía)
Si os falta alguno, suelen estar en tiendas de segunda mano a 1 euro o menos.


- NÁUTICOS, ROC NEIGE, AMARRAS Y PEGATINAS DE SNOOPY: Eso era ir a la moda o como se decía entonces "estar en la cresta de la ola": náuticos rosas, blancos o azul cerúleo, plumíferos Roc Neige, sudaderas Nudos o Amarras y, los más superpijos o del centro, una pegatina o parche de Snoopy en la culera del pantalón.
Si esto lo complementabas con el mítico monedero/cartera de Lacoste y una Vespino rosa ya estaba el pack de supervivencia "osea" completo para que la chica cocodrilo fuese al guateque del viernes en Green a tomar la granadina o algún sorbito del mítico cristal para poder desinhibirse un poco y entrarle así al chico del jersey rosa, que iba ya en COU y estudiaba en los Salesianos, para que le llevase a las rocas a enseñarle un poco de geografía humana y, de paso, de geometría y ángulos rectos.
Nada de J´Hayber o Yumas Galaxia de la quincallada de los barrios o esos pantalones de lycra con goma en los pies que llevaba la Nasarre.
Pobre Snoopy, con lo que él había sido.




- REBUMBIO Y BRILÉ: Los de las espinillas y el incipiente mostacho que tenían la suerte de poseer el mítico balón Tango(nosotros, que no lo teníamos, hacíamos una gran pelota con calcetines viejos de nuestros padres) se las apañaban con un portalón de garaje para cabrear a los del edificio de arriba con los pelotazos mientras trataban de emular a Éder o Toninho Cerezo.
Las niñas, mientras tanto, jugaban al brilé o a las gomas, momento en el que uno aprovechaba con picarona curiosidad- entre tanto movimiento, peloteo y aspaviento- para observar lo que vestian ellas debajo de las faldas de tablilla de cuadros escoceses de las calasancias.
Todavía no había llegado el Spectrum ni las grandes corporaciones de pederastas reunidos que según los telediarios infestan hoy en día nuestras calles, así que se jugaba en la calle todo el día sin temor a ser sodomizado por un maestro de matemáticas con gabardina.


- LASERDISC: Esto fue un visto y no visto. De repente surgió de las entrañas de Sony una especie de vinilo transparente que parecía salido de "2001, una odisea del espacio".
Esto, supuestamente, venía a ser una cosa totalmente innovadora y cara que vendían por más de 150.000 pesetas los comerciales con un reproductor de tamaño considerable y una enciclopedia de animales o de documentales submarinos de Cousteau que te garantizaban una "calidad como de Cine grande".
Creo que películas al final en ese formato salieron doce o trece.

Duró menos que el sistema 2000 o aquellos paraguas que se ponían en la cabeza para poder dejar las manos libres.



- EL PADRE MUNDINA: El cura de las plantas que salía en Televisión Española allá por los ochenta y que solamente hablaba de botánica-metafísica y de cosas relacionadas con el mundo vegetal.
El padre Mundina decía en televisión que las plantas nos oían y tenían consciencia propia. Yo estaba totalmente convencido de que algún día el sacerdote o padre de las plantas mantendría relaciones sexuales en directo con algún geranio u orquídea... ¡se intuía que existía tanto amor, paz y armonía en ese plató!

- Humildemente, creo haber hecho algún progreso, con la ayuda del Señor, en el estudio del lenguaje químico de las plantas- comentaba mirando a la cámara rodeado de ficus, geranios y enredaderas por todas partes.
Un personaje entrañable y bizarro que soltaba joyas como la siguiente:

- Un simple connaisseur como yo, que trabajara por ganarse el afecto de los vegetales, podría hacer más fértil un huerto, reforestar un yermo, o incluso, quién sabe, crear un ejército entero, de poderosos árboles y sigilosas esporas y dominar el mundo. Algo que jamás se me ha pasado por la cabeza, naturalmente...

¡Un ejército de poderosos árboles y sigilosas esporas para dominar el mundo con el Padre Mundina a la cabeza, ejerciendo de General de División Vegetal! ¡Lo que hubiese dado yo por ver eso, Dios mío!( o por lo menos, la versión para la película)
Nunca, lamentablemente, llevó a cabo el Padre Mundina su majestuoso ataque forestal, pero sí que fue galardonado con los méritos como "Jardinero mayor de Iberflora", además de con la "Cruz de Comendador al Mérito Agrícola", que yo ni sabía que existía y que debe de ser algo equivalente a la "Cruz de Hierro", pero en el sector hortifrutícola.






- GOMINA: La gomina reinó en solitario durante los ochenta en el tema de lo capilar, junto a esa otra tendencia- fina y elegante a más no poder- de moda entre los varones más jóvenes y moderneques que fue la coleta torera, al estilo del diablo Bosé. La gomina, básicamente, era un emplasto viscoso que la muchachada hiperhormonada que iba de discoteca o discopub se vaciaba sobre la cabeza para resultar más atractivos de cara a ser evaluados positivamente por las hembras de la barriada, anegarlas con sus feromonas y poder así mantener posteriormente la cópula o el coito con ellas de forma adecuada.
La gomina viene a ser un poco lo que la laca para las mujeres. Fija, moldea y pone el pelo pincho tan recto y fuerte que se podrían ensartar pinchos morunos allí y asarlos después.
Cuando ibas a la ducha necesitabas medio litro de champú Geniol de fresa o coco para que aquella cataplasma ya solidificada saliese del cuello cabelludo.
La había "extrafuerte", que tardaba dos años en salir del todo, así que había gente en la mili que todavía llevaba residuos añejos de gomina de adolescencia.



- TAB: Sin azúcar y sin cafeína para los que no eran ni cocacolos ni pepsicolos. Una bebida que proyectaba aquellos valores, muy de los ochenta, del esfuerzo, la vida sana y el deporte molón. Una bebida ideal para gente hermosa, deportista, de la que se cuida y sabe lo que le conviene a sus glóbulos rojos y blancos después del duro esfuerzo del pádel, el futbolín o la brisca.
A mí me gustaba mucho el Tab(como el Tang, que hace poco volvió a reaparecer en las estanterías) y recuerdo pedirlo habitualmente en el mítico Emporio de los sandwichs mientras tomaba un completo.
Pero es que yo, claro, hacía judo tres veces por semana.


- MODERN TALKING:  "You're my heart, You're my soul", "Geronimo's Cadillac", "Cheri Cheri lady" y etcétera y etcétera.
Hasta los esquimales bailaban los singles pegadizos y llenapistas de los alemanes allá por lo ochenta. Modern Talking fue a los ochenta lo que Knight a David Hasselhoff o Samantha Fox al onanismo... no se pueden entender los unos sin los otros.
El rubio y el moreno- ¡de nuevo el infatigable poder pangermánico!- invadieron Europa y el resto del mundo como si fuesen el Cuarto Reich, aunque un poco menos arios y con más hombreras, lentejuelas y cardados.





- ITER SOPENA: Diccionario muy ilustrado y muy cuadrado de la lengua española que traía banderas de los países del mundo, conjugaciones de verbos, ilustraciones de los oficios, reglas gramaticales...
¿Quién no ha tenido un Iter Sopena?  ¿Quién no ha garabateado su nombre y apellidos y el número de su clase en su portada?
El Iter Sopena ha sido el instrumento fundamental de consulta de bolsillo para el conocimiento de las reglas del lenguaje y su significado, la herramienta de toda una resplandeciente generación de literatos y poetas que fueron estudiantes en los ochenta y que ahora están llamados a regir los destinos de esta gran España en la que actualmente existimos.
Iter Sopena no fue un diccionario ilustrado más... Iter Sopena fue una forma barata, cómoda y sencilla de disponer de todo el conocimiento del mundo al alcance de la mano, de toda la sabiduría del universo dentro de la mochila de Naranjito del Mundial 82.
Más completo que Google.





- JIMÉNEZ DEL OSO: Jiménez del Oso y La Puerta del Misterio, la Puerta del Misterio y Jiménez del Oso. 
Maestro de maestros, Jiménez del Oso ya se había asomado al trasmundo de lo arcano y la trashumancia paranormal antes de que Iker viese su primer UFO surcando los cielos de hojalata de Torrelodones o fuese abducido y sometido sexualmente por seres de otro sistema solar por vez primera.
Jiménez del Oso ya nos había hablado de Cuzco, de los círculos mágicos, de la poderosa energía telúrica que rodeaba Stonehenge, de la nigromancia, de los documentos UFO desclasificados por la NASA, del poder del vudú... él fue nuestro gurú en aquel programa mítico de TVE llamado "La puerta del misterio" que se emitía allá a mediados de los ochenta. Con Fernando aprendimos a percibir la otra realidad, el universo oculto, los enigmas que todavía estaban por despejar.
Gracias a Jiménez del Oso por dejarnos tantas y tantas noches sin dormir cuando éramos niños. Cada vez que tengo una pesadilla un poco paranormal me acuerdo de él.


- SACO DE LA RISA: Un singular artilugio que hizo furor en la década de los prodigios fue lo que se dio a conocer como el saco de la risa. Un pequeño saco con ojos y boca sonriente pintada que se echaba a reír de manera paranoica si le apretabas la nariz.
Una cosa un tanto surrealista que, de un modo extraño, disparaba la serotonina de las familias españolas de los ochenta y las contagiaba de aquella efervescencia de regocijo sonoro del todo a cien.
El precedente a las risas enlatadas televisivas.
La estampa de familias enteras desternillándose alrededor del pequeño saco de la risa que estaba depositado sobre la mesa camilla resultaba un espectáculo ciertamente inquietante y diabólico, como si se tratase de una secuencia de "La invasión de los ladrones de cuerpos" o "Historias de la cripta".
Y eso que supuestamente ya había finalizado la etapa de desarrollismo en esta España Moderna y Constitucional de las Autonomías.





- MÁQUINAS RECREATIVAS Y SALAS DE JUEGO: La última tecnología, de repente y sin avisar, llegaba a todos los bares, cafeterías y tabernas del barrio. Al lado de los barriles, entre los paisanos que jugaban al tute cabrón o al dominó, surgiendo por entre el serrín acumulado en el suelo... podías contemplar como una resplandeciente máquina recreativa se erigía en toda su hipnótica y majestuosa estatura.
Moon Cresta, Asteroids, Kung-Fu Master, Space Invaders, Comecocos... allí estaban esperándote aquellos sugerentes multiversos a tiro de moneda de 25 pesetas.
De pronto comenzaron a surgir locales que se dedicaban única y exclusivamente al negocio recreativo, las salas de juego, y aquello fue la eclosión de un microcosmos adolescente tremendamente sobrecogedor, pues por allí pasaban los quinquis que pedían que les dejases cinco duros o, en su defecto, jugar una vida de tu partida; los gafapastas que le daban tres vueltas a la recreativa más difícil; las nuevas máquinas recreativas que cada vez eran menos arcade y más 3-D, que se volvían más y más complejas e inteligentes para acabarte antes los dineros... 
El antaño respetado y querido pinball languidecía mientras sus hermanos pequeños electrónicos lo copaban todo, te prometían universos de diversión y aventura sin límite y te dejaban sin blanca y al borde de la mendicidad o de ejercer la prostitución infantil en la cantera abandonada para así poder jugar otra partida más al Galaxy.

Y, mientras, las máquinas te susurraban dentro de la cabeza: Insert Coin, Insert Coin, Insert Coin...




- BOLÍGRAFO DE CUATRO COLORES: Esto sí que es I+D+I y no el AVE o la yogurtera. El boli de cuatro colores lo tenía todo: cuatro tonalidades a un simple click para poder tener los apuntes en verde, rojo y negro y así estudiarlo todo mejor el último día antes del examen; cuatro matices distintos para pintar vaqueros e indios multicromáticos en los márgenes del libro de Historia de Santillana. Cuatro colores a elegir, bic, bic, bic...
Una revolución silenciosa y cromática la del bolígrafo de cuatro colores, que además tenía una bolita en la cima para que pudieses chupar mejor y más cómodamente el boli.


Se hace tarde, así que dejaremos para otra ocasión a aquel perro Pippin que cogía su maleta para marcharse de casa porque nadie le hacía puñetero caso, o la legendaría crema nivea de las madres de ese bote azul y redondo que sirve para todo, desde ablandar los zapatos, hidratar las manos o hacer de after sun.
Así que los chándals de colegio azules y de rayas blancas que picaban, los jarabes de fresa que sabían tan ricos que uno fingía estar un poco enfermo para tomarlos o los órganos Casio PT-30 para tocar Carros de Fuego quedarán para otra nueva entrega de... ¡AQUELLOS HORRIBLES AÑOS 80!


Saludos con brillantina de Jim.



miércoles, 13 de julio de 2011

AQUELLOS HORRIBLES AÑOS 80 (IV)





Regresamos con toda una saga de el bazar de Jim( http://elbazardejim.blogspot.com/2010/11/aquellos-horribles-anos-80-iii.html) que tiene visos de llegar a convertirse en un clásico más clásico que las pelis en blanco y negro que ponía Garci en "Qué grande es el Cine".

Solamente recordar que la sandía es una fruta típica del verano, que hay peróxido de carbono en el espacio interestelar y que los años ochenta han sido- para el imaginario colectivo de toda una generación- una década crucial, hortera y delirante donde las haya.
La educación sentimental de esta generación de peterpanes, jasp, petardas y GDEG(Gente Desubicada En General) ha sido vapuleada, destruida y deteriorada por cosas de infausto recuerdo como Mecano, Eurovisión, los jabones en forma de corazón de Avón o los perros que movían la cabeza en la parte trasera del Seat 131 de papá.
Lo importante aquí es tener claro que, aunque las taras sean evidentes, hemos sobrevivido a los horribles ochenta y a cosas demoledoras y dañinas como:


- EL BALONCESTO: El puñetero jueguito ese yanqui de una pelota que bota y que se debe introducir por un aro se puso de moda durante los años 80 con esa plata en la olimpiada del 84. Hasta yo jugué a la cosa ésta algún sábado y memoricé nombres como Corbalán, Epi, Larry Bird o Sabonis.
Pocas cosas más tristes y aburridas que un partido de baloncesto(quizá un concierto de Phil Collins llegue a esa laxa dimensión donde siempre es domingo y llueve), aunque el gran Ramón Trecet se empeñara cada viernes a las tres de la mañana es iluminarnos con toda suerte de anécdotas y recreaciones sobre el mundo del basket y sus jirafas millonarias, drogadas y tatuadas.
Hay que reivindicar más un pedazo deporte como el voley playa femenino, a poder ser con partidos entre las titulares y suplentes del equipo brasileño.
Los demás a su lado, cualquier supuesto "deporte", es filfa, mentira, nada.



-SUPERPOP: En esta revista superhorteradelmegacopón se podían encontrar desde los últimos chismorreos amorosos de David Summers hasta consejos sobre sexo para quinceañeras del tipo "Sorprende a tu novio en su cumpleaños proponiéndole sexo anal cuando llegue una tarde del colegio y tus padres no estén en casa"... pasando por algún póster central de Kirk Cameron con el torso desnudo o unas pegatinas para la carpeta del cole de Rob Lowe.
Yo es que siempre fui más de revistas como LIB, Clima y Año Cero, la verdad, pero si en vez de genitales masculinos la naturaleza me hubiese dotado de vagina y botón rosa del placer no dudo de que la Superpop hubiese sido una de mis compras semanales de señorita romántica pero con juveniles ardores de entrepierna.
Pero Dios me hizo casi perfecto, así que nada de nada.



- POLOS Y JERSEYS DE CUELLO VUELTO: No, por favor. He llegado a desarrollar una especie de fobia, con los años, a todo lo que tenga que ver con esos polos ceñidos color carne hechos de ese grimoso material acrílico que rechinaba al moderlo.
Picaban. Picaban mucho y se ceñían al cuerpo como el traje alienígena de Spiderman, teniendo que estirar continuamente el cuello del polo para poder respirar.
Una agónica prenda que armonizaba con las botas Gorila, los pantalones verdes de pana gruesa, el anorak amarillo y el incipiente bigote adolescente. Así era imposible ligar. Ni pagando.
Hasta prefería esos canguros con capucha y bolsillo-tubo para las manos que tejían antes las madres en las tardes de invierno. Sí, no es ciencia ficción: las madres antes tejían.


- EL YO-YO: El origen reconocido del yoyó se remonta al año 1100 antes de Cristo en China, pero no es hasta los años 80 de nuestro siglo XX cuando el pequeño gadget juvenil alcanza su apogeo. Son estos los año de los yoyós Russel de competición, de los de Fanta y Coca-Cola de promoción que ahora se pagan estratosféricamente en ebay; los años de las exhibiciones en el aula del colegio con algún sospechoso adulto -con bigote y pantalones de tergal adornados con sórdidos lamparones- haciendo el columpio o el perrito por las baldosas con su yoyó mientras miraba con el rabillo del ojo a la Julita, la niña de las trenzas y la falda del uniforme por las rodillas.
Pocas cosas más sospechosas que un adulto entre niños con un yoyó. A pesar de esto, la importancia de este juego-deporte es tal que hay hasta campeonatos mundiales y la tripulación del transbordador Discovery se llevó un yoyó al espacio.
Allí arriba se aburren mucho, los pobres astronautas.


- GAME & WATCH: ¿ Qué decir de aquéllas maquinitas portátiles de bolsillo que se popularizaron en los ochenta en las que había que recoger gotas de agua con un cubo, saltar sobre tortugas, escapar de un pulpo y coger monedas de un tesoro, jugar al tenis con Snoopy... o salvar a la pizpireta princesa que tenía cautiva el pérfido Donkey Kong? Miles de horas de diversión con una simple pila botón y un muñeco subiendo y bajando escaleras y esquivando algo. ¿No podía ser el mundo de ahora tan maravillosamente simple y feliz como el de antes de la Game & Watch?




- TÓMBOLAS CALLEJERAS: Una especie de mercadillo o rastrillo espontáneo infantil( ¿qué tienes por casa para tirar, tío?) que se hacía allá por los setenta-ochenta dándole la vuelta a unas cajas y poniendo sobre ellas todo un muestrario de novelitas de Marcial Lafuente Estefanía, jaulas para grillos, agendas del año pasado del Banco Central, restos de sobres Montaplex y algún que otro coche Guisval medio abollado.
Yo una vez me saqué trescientas y pico pesetas, más que recolectando cartón o robando Coca- Colas de los camiones.
Fue mi única experiencia real como joven emprendedor. A partir de ese momento todo fue cuesta abajo. Tenía que haber perseverado en el sector de las tómbolas callejeras y hoy quizás mi presente sería otro, sería alguien, con franquicias por todo el mundo y podría hablar de eficiencia y productividad tras tomarme dos copazos.
Una especie de ebay, pero sin internet, que eran estas tómbolas callejeras.




- CHINOS DE LA SUERTE: Los chinos de la suerte eran una especie de amuleto para atraer la buena suerte y combatir los malos espíritus que se componían de: 1) un diminuto pedazo de madera, en forma de botijo, con un chino mal pintado y 2) unos hilos de colores vinculados a alguna función específica para la que el amuleto era destinado: salud, amor, dinero, drogas, sexo...
La gente ponía sus chinos de la suerte en la correa del Cartier, como pulsera, en llaveros, etcétera, y esperaba mientras tanto que los dioses y/o el destino les colmase con sus dádivas y poder así alcanzar la felicidad eterna, acabar de pagar el Seat Málaga o, simplemente, jincarse a la vecina del 3º que estaba casada pero en el barrio se decía que era reutilizable y que era moderna porque desbordaba el marco alienante del matrimonio, por decirlo fisnamente y no llamarla gua_ _ _ directamente.
Yo un día encontré un billete de mil pesetas en el suelo mientras llevaba un chino de la suerte rojo, color que decía la publicidad atraería hacia mí el amor.
La cosa debía de estar difícil de carajo en esos momentos para esas lides amorosas pero, a cambio, el destino benefactor me compensó con algo más prosaico, un billete verde, lo que todavía hoy le agradezco.
Así que a mí, como veis, los chinos de la suerte me funcionaban a medias.



- EUROVISIÓN: Recuerdo especialmente un hecho trascendental que sucedía un sábado al año en las rues españolas: las calles se vaciaban al atardecer como si estuviese prevista una invasión de mutantes caníbales a partir de las 21:00 horas.
Era ese el sábado en el que echaban... ¡¡¡EUROVISIÓN!!!
Un ritual bizarro-español-europeo que nos hacía cenar muy temprano para ver como Trigo Limpio, Remedios Amaya, Nina o la Década Prodigiosa hacían el zulú por el escenario con su canción chorras de turno y quedaban de mitad de la tabla para abajo.
Por fin que siempre nos quedará Portugal, Grecia(gracias, Doña Sofía) y Francia para darnos algún punto y ayudar a disimular un poco el engorroso trámite de escuchar año tras año como Don Uribarri, José Luis, se queja siempre de maniobras ocultas, de que los países se votan entre sí por cuestiones políticas, de que el truño de cancionzaca que lleva España se merecía algo mejor, etcétera.
Pura y entrañable casquería catódica.



- "BUSQUE, COMPARE Y SI ENCUENTRA ALGO MEJOR... ¡CÓMPRELO!": Manuel Luque, el director general de Camp, y su estupenda y sencilla campaña de tv arrasaron en los ochenta. Fue ésta una década brillante en tanto en cuanto hablamos de lemas y consignas publicitarias, de marketing para retentiva del producto puro y duro.
Ejemplos de chascarrillos publicitarios que funcionaron durante los ochenta y han pasado a formar parte del inconsciente colectivo patrio los tenemos a puñados: "Coca-Cola, la chispa de la vida", "Cuate, aquí hay tomate", "Si bebes no conduzcas", "El Almendro vuelve a casa por navidad", "El algodón no engaña", "Bloom los mata bien muertos", "Cuando un desconocido te regala flores, eso es Impulso", "Busco a Jacques", "Viste de Eau Jeune, vístete con su frescor, a flor de piel", " Rexona no te abandona", "Studio Line, esculpe tus cabellos, a tu moda", "El Lobo, qué buen turrón", "Chispas, tu primera colonia", "Tenemos chica nueva en la oficina" o "Wipp Exprés, la suciedad está en la ropa", "Lorenzo Lamas, el rey de las camas"...
Buenos años lo ochenta para esto del discurso publicitario y el psicoanálisis.



- ENRIQUE Y ANA: Enrique y Ana, ese entrañable dúo humorístico con resonancias un tanto sórdido-sexuales( juntos por las carreteras de España una dulce niña y un joven-adulto sospechoso y de mirada ladina y erotomaníaca como Enrique del Pozo) y otros engendros como María Jesús y su(puto) acordeón poblaban las tardes televisivas de fiesta y verbena en playback, como relleno en exitosos programillas tipo Aplauso, Sabadabadá, 300 Millones... este dúo intelectualizante, que sin quererlo homenajeaba al maestro Nabokov y a su más célebre novela, llenaron las casas de niños españoles con sus elepeses y cancionzacas tipo "Mamá cómprame unas botas" "La yenka", "El twist del colegio" o su gran hit funerario "Mi amigo Félix", dedicado al recordado amigo de los lobos que falleció en Alaska en un accidente de avioneta.
Lo dicho, que a Enrique no le dejaría yo solo con Ana en un camerino si ésta fuese mi hermana pequeña o mi hija y que además a María Jesús le hubiese metido yo el acordeón por...


- VIDEOCLUBES: Los videoclubes proliferaron durante los años 80 como gnomos de jardín en un barrio residencial suizo. El consumo de cine casero en Betamax, 2000, Vhs y el recién inaugurado ocio moderno de producción y consumo industrial posibilitaron que estos locales llenos de cassettes grandes para el vídeo fuesen como templos o santuarios cargados de magia y felicidad para los iniciados en estas cosas de las películas y el entretenimiento en casa.
En estas catedrales( en mi barrio el Queijo o el Siglo XXI) uno podía alquilar tres películas el viernes para devolver el lunes y contemplar embobado obras maestras de la época que iban desde los incunables urbanos violentos tipo "Yo soy la justicia", "The Warriors" o "Los valientes visten de negro" hasta coproducciones italiano-españolas del oeste como "Django el bastardo" o "Un dólar para Sartana"... pasando por cine norteamericano blockbuster tipo "Explorers", "Dentro del Laberinto" o "Kárate Kid".
También estaban las nefastas adaptaciones de Mortadelo y Filemón, las peliculas eroticohorteras italianas en las que siempre salía Jaimito(Álvaro Vitali)haciendo la mili junto a dos sargentas pechugonas con el felpudo al aire.

La sección de adultos, con las clasificadas X, estaba siempre como en la trastienda del local, y la gente se metía en ese habitáculo lleno de prometedoras carátulas como por despiste, haciéndose los longuis y dando antes tres vueltas por el local por si acaso había algún conocido por allí.
El trayecto de vuelta a casa, cuando eres adolescente, con la película porno en la mano, era interminable y el corazón te martilleaba en el pecho con la emoción de la caza.
Sexo, por fin. Con mujeres. Aunque estuviesen en dos dimensiones.




- WALKMAN: Arqueología pura y dura. Una cosa grande y molesta en la que se introducía un cassette y que servía para escuchar música. Había gente que incluso hacía footing con el bicho en la mano, lo que se convertía en una forma novedosa de realizar ejercicio con un extra de peso a cuestas, muy parecido a esos brazaletes de 1kilo que se pone la gente vigoréxica en nuestros times.
Hoy en día, comparado con los diminutos mp3 que caben en la cabeza de un alfiler, un walkman es lo más parecido que puede existir para las jóvenes generaciones a uno de esos objetos de sílex que se tallaban dentro de las cuevas para realizar algún ritual o función ornamental.
Los cassettes solían ser por entonces de los Dire Strait, Los Chunguitos, Police, Terence Trent Darby o Georgie Dann.


- CRUCIFIJOS, RULOS Y FLEQUILLOS: El look Europe y Madonna se impone en los ochenta entre los más moderntolkins con todo tipo de chabacanos complementos de hojalata y demás chatarrería corrosiva: aros en las orejas, hombreras, leggins, cardados imposibles, decenas de pulseras en el antebrazo, cazadoras de cuero con cierres y cremalleras, cadenas... una estética sobrecargada, hortera y churrigueresca que con los años se ha vuelto todavía mucho más ridícula de lo que ya entonces era.
Los varones molones se visten con náuticos, pantalones bombacho, camisas de último botón abrochado, toreras con hombreras y mechas oxigenadas, resaltando su viril bisexualidad, si es que se puede decir así en román paladino.
Las hembras se calzan tacones, leggins ceñidísimos, camisetas con una red-malla por encima y el pelo a lo alcachofa, como la Bruja Avería o Nina Hagen, llenas de complementos musicales y coloridos a destajo.
Un horror, en definitiva. Un insondable horror estético y visual digno de Lovecraft.


Casimiro, Georgie Dann, las cartas de coches y aviones, la Mirinda, los J´Hayber, las bicicletas con dos marchas y esos cascos para escuchar música que te apretaban la cabeza y te la dejaban dolorida unos días son de esas otras cosas de los ochenta que no deben de faltar en ningún museo de los horrores que se precie.

Saludos de Jim y ¡Wipp exprésssssssss!!!

viernes, 19 de noviembre de 2010

AQUELLOS HORRIBLES AÑOS 80 (III)


Retomamos esta nuestra gran aventura a través de los visillos del tiempo( la tercera después de http://elbazardejim.blogspot.com/2009/10/aquellos-horribles-anos-80-i.htmly http://elbazardejim.blogspot.com/2009/12/aquellos-horribles-anos-80ii.html) , consistente en exhumar los restos, exponiéndolos públicamente, todavía humeantes, de toda aquella inabarcable producción material, moral, mediática, filosófica, etcétera, que fueron los años 80 del siglo XX después de Cristo en el planeta tierra.
Esta saga amenaza ya en convertirse en serial sideral e interminable- los famosos continuará- del tipo de "La saga de los Porreta" o "Santa Bárbara", pero la verdad es que está hecho con todo el cariño del mundo y, también, con algo de conocimiento de causa, pues todos los que vivimos/sufrimos/disfrutamos o sorteamos transversalmente aquella década de cardados imposibles, castellanos sin calcetines y "busque, compare y si encuentra algo mejor cómprelo" quedamos marcados para siempre con la impronta de todo un universo de abundancia material, una súbita y festiva eclosión de luz, música y colores chillones, que se había abierto delante de nuestras narices por primera vez, ya que las generaciones que nos habían precedido habían tenido que sobrevivir en los estrechos márgenes de la escasez más berlanguiana de aquella España del No-Do del franquismo.

Pero ahora os tengo que dar una noticia buena y una mala... ¿cuál preferís primero?¿¿...?? ¿La mala? Bien. Pues la mala es que en los ochenta eráis tan jóvenes y estábais tan llenos de energía e ilusión que llegasteis a pensar que nunca jamás ibais a dejar de serlo, a cambiar, a crecer, pero ya veis, el tiempo hizo tic-tac-tic-tac y ahora sois esos y esas del espejo, con menos pelo y más arrugas, canas y kilos encima.
Pero la noticia buena es que vosotros, adolescentes-púberes-jóvenes ochenteros, pudisteis asistir en vivo y en directo al espectáculo maravilloso e irrepetible de:


- LA MARICONERA: La mariconera era un pequeño bolso de mano masculino muy cool en los ochenta que, como su propio nombre popular indica, no es que se considerase demasiado varonil o de "macho ibérico".
El tipo de hombre hortera con mariconera en la mano de aquellos locos años viene a ser del perfil de un Cachuli o un Pedro Ruíz, que parecen transplantados directamente de los 80 en pleno siglo XXI: pantalones de tergal subidos hasta el pecho, náuticos sin calcetines, camisas Hilfiger con Jersey al hombro, rostro ceñudo, cubata en terraza de moda y veraneo en Mallorca con alguna lumi rubia... ¿qué llevaba en esos bolsitos un hombre ochentero? Pues no me preguntéis porque no tengo ni idea, pues nunca pude ver una de aquellas maravillosas creaciones del ingenio humano por dentro.
Supongo que algunas llaves en el llavero del Banco Central, una cartera, dos preservativos caducados y algunos palillos para hurgarse los paluegos. O sea, las cuatro únicas cosas que un buen macho ibérico necesitaría para pasar tres meses en una isla.
Tal como llegó, pasó. Una moda fugaz que, en cambio, dejó huella y marco tendencia(recordad las chabacanas riñoneras noventeras).



- YOGURTERA: Fue uno de los electrodomésticos estrella de los ochenta, junto con la heladera aquélla para hacer los polos con un poco de agua y unos polvos de colores. Toda familia de clase media-baja, media-media, media-alta, tenía en su hogar una yogurtera. La gente la pedía en las comuniones, bautizos, bodas, cumpleaños... todo el mundo quería una yogurtera pues la vecina tenía una marca Braun que hacía yogures para toda la familia sin apenas esfuerzo y así, decían, te ahorras de paso dinero en la tienda, el economato o en el Spar.
Pero la verdad es que aquellos yogures caseros eran aburridamente insípidos, "desaboríos" y más inexpresivos(gastronómicamente hablando) que el careto de Penélope Cruz, que ya es decir.
Fue en ese momento cuando comenzamos a apreciar y tener consciencia del valor añadido y la riqueza que trae aparejada la química industrial en forma de acidulantes, conservantes, edulcorantes, E-25, E-14, etcétera. Lo natural perdía terreno con respecto a lo adulterado en los laboratorios. La comida sintética ganaba por puntos y las madres volvieron a las tiendas de las Pilares y las Mari Carmen a comprar Danones y Flanbys, que además traían cromos amarillos de Belfy y Lillibit y de David el Gnomo antes de convertirse en árbol.


- ROPA DE CUERO: Tremenda moda aquella de la ropa de cuero, que parecía que veníamos tod@s de algún club masoquista o gayer de los que frecuentaba Al Pacino en su "A la Caza". Pantalones de cuero, cazadoras de cuero vacunas con cremalleras por todos los lados, corbatines estrechos de cuero, botas de cuero... durante los ochenta millones de vacas y terneros fueron sacrificados para tenernos a todos bien acharolados y enfundados en todo tipo de procesos de curtido.
Un paraíso para fetichistas fueron los ochenta.


- SUPOSITORIOS: Tu madre te decía que te bajases el pijama, te dieses la vuelta y pensases en algo bonito mientras te introducía por el recto arriba una de aquellas diminutas balitas de glicerina.
Varias cosas:
a) Era un trabajo de madres. Nunca un padre ponía un supositorio, no entiendo bien por qué.
b) Siempre lo metían por el lado equivocado, el de la punta más afilada, cuando hay que introducirlo por el lado romo, para que no se saliese.
c) Al final se había puesto tan de moda lo de los supositorios que te los ponían hasta para curar un catarro o si te oía que tosías dos veces ya estaba tu madre detrás con el supositorio en la mano. Yo creo que hasta les gustaba.
d) los sexólogos afirman que el punto G masculino está dentro del ano, al lado de la próstata. El llamado punto P. Quizá esto de los supositorios haya sido, inconscientemente, una de nuestras primeras tomas de contacto con el universo de la sexualidad humana adulta.
e) A partir de determinada edad ya se los ponía- o lo intentaba- uno mismo, aunque requiriese un poco de flexibilidad y esfuerzo indecoroso en el intento. Con treinta años como que no os veo dejándoos poner uno por vuestro novio, madre o abuela.


- BRUCE LEE: Un icono de los ochenta. "Kárate a muerte en Bangkok", "Juego con la muerte", " Operación Dragón". La hostia en verso; el Cine de karatecas chinos voladores y artes marciales nos aceleraba la testosterona a los varones de tal modo que salíamos de los Multicines a las calles dando patadas voladoras y golpes mortales dobles de Jeet Kune Do.
Y Bruce era lo máxime, pues le había ganado a Chuck Norris en un anfiteatro romano y además decían que se movía tan rápido que la cámara no era capaz de grabarlo y por eso tenía que ralentizar sus movimientos. ¿Quién no tenía un póster, arrancado de la Dojo del mes de febrero, del chino de San Francisco en su habitación? ¿Qué tío de barrio no se hizo unos nunchaku o no pidió unas shurikens(estrella ninja) por correo?
Y al final, al pobre Bruce parece ser que se murió de tanto entrenar, lo mataron los ninjas o está con Elvis y Jim Morrison en una isla del Caribe(o las tres cosas juntas), que hasta para esto hay diversas e interesantes teorías y propuestas marcianas.
Todavía es hoy el día en que sus fans no nos olvidamos de aquel tío enfundado en un mono amarillo que tumbó a Kareem Abdul-Jabbar en "Juego con la muerte" y al que homenajearon en una máquina de marcianos: el Kung Fu Master.


- VENDEDORES DE ENCICLOPEDIAS: Una tribu urbana de los ochenta más potente y numerosa que la de los heavys, rockers y punks, todos juntos. Y mucho más persuasiva, pues conseguir venderle a tus padres- que siempre andaban muy justitos de parné- cosas como la Larousse, La Enciclopedia Salvat o La Enciclopedia del Ser Humano ya es de re-traca y una cosa más milagrosa que lo de la multiplicación aquella de los panes y los peces.
Eso sí que era un trabajo: puerta por puerta cargando con las pesadas muestras cuando todavía no había muchos ascensores por la España adelante de los barrios de aluvión y los extrarradios, y todo por una mísera comisión por venta.
Tipos sudados y encorbatados que le decían a tu madre en la puerta de casa( tu madre todavía tenía puesto el delantal mientras pelaba cebollas pero lo escuchaba como quien oye al presidente del gobierno):
- ... señora, es por el bien de su hijo, para que pueda estudiar y llegue a ser universitario y a trabajar de ingeniero en algo bueno como la Citroën sin esfuerzo... y para que sea una persona de provecho. Aquí están, en estos veinticinco volúmenes que solamente cuestan 2.300 pesetas al mes durante diez años de nada, todos los conocimientos del ser humano actualizados con fecha de este año... Mesopotamia, la llegada del hombre a la luna, los últimos avances de la medicina actual, los minerales, el mínimo común múltiplo...
- Perdone, pero tengo las albóndigas a punto de hacerse...
- Vale, pero puedo pasar y se lo explico mejor dentro... no es por mí, es por la educación de sus hijos...


- PETOS VAQUEROS: Por alguna extraña razón, se pusieron en boga en los ochenta los petos vaqueros, que vienen a ser como un pantalón vaquero pero con un bolsillo en el pecho y unos tirantes.
Una cosa hortera y pedestre donde las haya. El amigo de Peruleiro, el tontolaba del Juanín, que nunca había visto una vaca o un río en su vida, venía ahora a ser algo como un campesino de Milwaukee que vuelve de su campo de trigo después de la siega. Era más ridículo aquéllo que ver a Pavarotti vestido de buzo.


- BICICLETA ESTÁTICA Y TENSORES: El deporte se había puesto de moda después de todos esos films de Rocky, Conan y esos vídeos y series de gimnasios y gente sudando de Olivia Newton John y Fama. Todo cristo quería estar hipertrofiado como el carahaba del Swarzeneger en tres semanas, así que tiraban de bicicleta estática y tensores de mano mientras ponían a todo volumen cosas como "Eye of Tiger" o "Flashdance".
La emoción y la iniciativa duraban más o menos cuatro días. Al quinto ya se guardaban los tensores en un cajón y la bicicleta estática se plegaba detrás de alguna puerta o se dejaba en la habitación de los trastos viejos o de la limpieza para poner ropa encima y adiós muy buenas. Pasaba a ser así una bicicleta "estética" y las gomas de los tensores se utilizaban para anudar algo urgente cuando hacía falta.
El deporte en casa nunca tuvo mucho futuro. Le pasa lo mismo que a los yogures caseros. Falta algo, nadie sabe bien el qué, pero falta.


- TP: El Teleprograma es algo que no puede faltar al hablar de la década prodigiosa. Ahí venía todo lo que un joven necesitaba para pasar la semana: la programación televisiva con sus horarios, comentarios de películas, series, dibujos animados, entrevistas a Donovan de V, a Miliki o a Eva Nasarre, etcétera. Una guía televisiva en tamaño bolsillo que se vendía como churros en los quioscos y que hacía la delicia de pequeños, grandes y medianos.
Por 30-40 ptas tenías al alcance del bolsillo(hay que recordar que era una época en la que no había internet o teletexto)toda la programación de la caja tonta.
Si te perdías luego el "Gran Héroe Americano" o "Planeta Imaginario" porque lo habían cambiado de franja horaria, es porque eras un rata. Y no hay más que hablar.


- EL CINE FAMILIAR Y LOS MULTICINES: Los multicines habían eclosionado en los ochenta y se habían reproducido como por esporas. El viejo Teatro-Cine pasaba ahora a ser cinco; surgieron de la nada Multicines de Barrio para entretener al lumpen de los extrarradios y arrabales.
Y mientras el llamado Nuevo Cinema de Autor Americano(Scorsese, Coppola, Cimino, Schrader...)languidecía y vaciaba los Cines, la revolución conservadora Reaganiana volvía a reunir a toda la family en amor y compañía para disfrutar de las astracanadas simpáticas y nada controvertidas ni caústicas de Los Gremlims, Los Goonies o Los Cazafantasmas.
Todo volvía a la normalidad en los felices ochenta cinematográficos, entre ecos de Walt Disney y el infantilizado y aséptico rollo que transmitía aquel Cine para toda la familia con perro incluido.
Hasta algunas películas porno acababan en boda y los coitos decían que los realizaban para procrear.
No sé yo.


- MERCUROCROMO O MERCROMINA: Mercurocromo,preparado farmacéutico de mercurio y alcohol usado como antiséptico. Te lo ponía tu madre en rodillas y codos cuando te caías de la bicicleta o del monopatín. Fue un producto muy popular y querido en los ochenta, emblemático, sobre todo por el "enchastre" de color cárdeno que dejaba sobre la piel, muy a lo Mondrian. Un producto que desapareció de la noche a la mañana.
Un poco de mercurocromo y un sana sana culito de rana a tiempo y se curaba todo, hasta el asma y la sífilis.


- LA MODA "KINKI": Los usos y costumbres kinkis que ya habían despuntado en los setenta se mantuvieron y apuntalaron en los ochenta gracias, en parte, a los medios audiovisuales. "Yo, el Vaquilla", " Perros Callejeros", Los Chichos, Los Chunguitos, Los Calis... pusieron de moda las peleas y navajazos en las verbenas de barrio, la nota de color de los tirones, los robos de 131 supermirafiori, el cassette al hombro, el "déjame cinco duritos o te registro"...
Pantalones pitillo, Yumas Galaxia, estiletes,coches de choque, calimocho y porros en algún descampado y un poco de pegamento esnifado en bolsa de vez en cuando... este era el universo gravitacional del kinki de extrarradio, una subespecie de lumpen de barrio pobre que se movía en vespino robada y se hacía fuerte en las plazas, cetáreas desocupadas y descampados de la ciudad.
Ellos tenían sus sueños y esperanzas, pues querían ser como El Pirri, El Torete, El Vaquilla y empezar su carrera en correcionales después de robar algún carro, engancharse allí a la drogaína fina y salir después para dar algún palo en una sucursal bancaria y acabar tiroteados por los polis de marrón y que así Sabina, como homenaje a sus fechorías de rebelde del sistema, les escribiese una canción. Macarra de ceñido pantalón, pandillero tatuado y suburbiano...
Hoy apenas se han reciclado y despejado un poco sus estrechas miras, los que se llama el aperturismo kinki, pues escuchan también reggaeton, música "mákina" y tienen hasta pasta que sacan de sus trapicheos para comprarse tubarros para el Opel Corsa, hacerse tatúas de su "ja" o pillar chándales y playeros de marca.


Otro día hablaremos del Perro Pippín, del Póntelo, Pónselo, de los plumíferos Roc-Noice y de esa moda de atarse los cordones de los playeros en los tobillos.
Todo más ochentero que el Break-Dance y Tron.

Saludos de Jim y ¡¡¡a pasarlo dabuti, colegas!!

lunes, 19 de octubre de 2009

AQUELLOS HORRIBLES AÑOS 80 (I)



Hay una constante en el ser humano que consiste en mitificar, enmelar e incluso reescribir un tanto su propio pasado.
Quizá tenga que ver con la ascendente sensación de vértigo y fugacidad que vamos adquiriendo con el paso de los años, cada vez más conscientes de nuestra condición de productos perecederos, efímeros, breves.
Cuando uno es joven o muy joven, nuestro mundo parece eterno e inagotable, nuestro sentidos y sentimientos son traspasados cada día por mil nuevas revelaciones y descubrimientos que lo hacen parecer todo infinito, eterno, excesivo.
Y ese placer desbocado nos anega y desborda.
Hasta que claro, poco poco, nos vamos enterando de que la vida tiene otras caras menos dulces y a veces resta y siempre exige sus tributos y sacrificios.
Y entonces es cuando la memoria se atrinchera en ese tiempo feliz en el que nuestro mundo era nuevo- nuestros amigos, amores, el sexo, las calles, los olores...-, y realmente lo fue, allí, en esos precisos momentos, para siempre, como un tornasolado fotograma congelado.

Y a los que sorteamos la jodida adolescencia y el desajuste hormonal en los años 80 también nos pasa lo mismo que a los demás, aunque hay cosas- de esas de museo del horror- que nos deberíamos de comenzar cuestionar.
Por ejemplo, las toreras con hombreras.



- LAS TORERAS CON HOMBRERAS: Ver a un hombre con torera con guatas u hombreras es algo indescriptible, más terrorífico que un payaso en un callejón solitario a las dos de la mañana con un bisturí ensangrentado en la mano.
Miguel Bosé, Locomía y algunos modistos de esos de bigotito y pantalones bombachos fueron los instigadores de tal aberración.
Yo tenía un amigo que llevaba una torera roja, se ponía mechas en el pelo, los fines de semana se maquillaba y hasta llevaba abanico a la discoboite.
Y en su casa tenía un micrófono y nos cantaba a algunos amigos canciones de George Michael.
Ahora me doy cuenta, pero aquello era un poco... exótico, sobre todo entre la gente de mi barrio de hijos de pescadores, electricistas o tenderos.
Bueno, una estética perniciosa donde las haya esta moda torera de resonancias homoeróticas.
Recordemos que en los 80, aquel extraño y estampado universo, todo era recargado: las mujeres se maquillaban mucho, se hacían cardados de rizos imposibles, como Diana de V, e iban llenas de pulseras y cremalleras, mientras que los hombres llevaban náuticos sin calcetines, pantalones rosas, sudaderas de Amarras o Nudos y flequillos.





-LOS MEGAMIX Y MAX-MIX: Horrísonas recopilaciones de temas de moda, singles, que sacaban las discográficas en navidad o verano para arrasar moviéndose compulsivamente frente al árbol de navidad o en las boites modernas del pueblo.
Los había de dos tipos:
a) En versión extranjera- Conteniendo temas de Technotronic, Rick Astley, Black, Johny Hates Jazz, Pet Shot Boys...
b) En versión españolaza- La Unión, El Norte, Mecano, Danza Invisible, Duncan Dhu, Hombres-G, etcétera.
Lo de los Max-Mix era un regalo seguro, pues siempre, entre las 40 canciones que contenían los vinilos o casetes- solían ser dobles- te podía gustar uno o dos temas.
Durante los años ochenta en el 95% de los hogares españoles se podían encontrar, por este orden: cama, nevera, el Max-Mix 3, lavadora, televisión trinitrón, radio, mesa camilla, figura bailadora con toro, tapete ganchillo, etcétera.


- LA MODA DEL RADIOCASETE HOMBRERO: Las personas humanas y las que no lo son cogieron un día la costumbre de ir paseando por las calles o playas con un radiocasete gigante con altavoces sobre los hombros.
Cosa rara donde las haya, porque los tochos musicales estos pesaban un quintal y además consumían pilas de las grandes, de las gordas, de las LR20, que costaban una pasta y duraban alrededor de una hora, hasta que la voz de los Modern Talking cantando Geronimo´s Cadillac hacía geeeroonimuuus caaaadiiillllacc oooohhhh baaaaaabyyyyy y parecía la de unos chuzas tipo La Orquesta del Tío Honorio.
Hoy el radiocasete hombrero está en franca decadencia y extinción, sustituido por el mp3 e Ipod, aunque no apostaría nada por su recuperación por los proteccionistas de lo retro y vintage.
La cinta de casete se comentará en el siguiente artículo ochentero.





- LOS VÍDEOS SONY VHS: Pedazo de armatoste. Más grandes que la televisión. Igual de pesados que una tanqueta blindada. Y un poco menos ruidosos que un Boeing despegando. Las películas se deterioraban rápidamente y los primeros modelos tenían un mando a distancia, jor, ¡¡¡con cable!!!, como los coches de juguete.
Recuerdo que el formato VHS te condicionaba, cinematográficamente hablando, por lo menos en los videoclubes de principios de los ochenta: todo pelis de kung Fu, de chinos saltando y dando patadas voladoras, de acción de Bronson y Norris, cosas picantes tipo "El Erótico Enmascarado" o "El Fontanero, Su Mujer y Otras Cosas de Meter"... y mucha coproducción Hispano-Italiana del oeste, con Antonio Casas y Xan das Bolas disparándose por los desiertos Almerienses.
Ginger Linn, Tracy Lord o Julia Channel ya animaron un poco más tarde el catálogo disponible.
Recordemos que el Sistema 2000 nunca funcionó, pese a que se podía grabar por las dos caras.
Una pena.




- LOS SMILEYS: Lo confieso, quedé hasta los eggs de las dichosas sonrisitas amarillas. Llegaba un momento en que ibas al baño y veías smileys, en la sopa había smileys, las caras de tus amigos se estaban convirtiendo en smileys, cerrabas los ojos para dormir y contabas smileys... una pesadilla el estúpido acid house.

Y justo cuando ya había pasado la moda de gañanes con camiseta de smiley de rastrillo descalabrándose en la boite...¡ hala, llega la internet con más smileys por todos los lados!
Diossss noooooooooooo!!!!!!



- LOS PANTALONES ELÁSTICOS Y LAVADOS A LA PIEDRA: Con lo incómodos y antiestéticos que resultan, y que además ponen en peligro nuestra fertilidad al comprimir hasta lo irracional nuestras partes nobles- aunque de nobles tampoco tienen mucho estas partes, me da a mí-, los pantalones ceñidos y, por encima, lavados a la piedra o rotos se llevaban mucho por allá por los ochenta.
Pantalones ceñidos con yumas galaxia y una camiseta de Obús vestían los macarras en la temporada primavera-verano, mientras se paseaban por la pasarela del barrio con sus bolsas de pegamento en los morros.
Horterada en toda regla que, tarde o temprano, volverá. Ya se vuelven a ver los pantalones pitillos por ahí, entre los modernos, cuando hasta ahora sólo los hijos del metal los defendían con dignidad encomiable.
Los de cuero o piel y con muchas cremalleras o lacitos en los costados estaban ya en otro nivel superior de chabacanería, accesible solamente a los iniciados en la insigne orden cutremasónica de lo megaordinario y lo ultrapedestre.


- JOAQUÍN LUQUI: ¡¡ Qué cansino el tío!! Siempre estaba allí en la radio presentando algún nuevo disco de Michael Jackson o Prince y contándonos lo genial que era aquel último trabajo, mucho mejor que los anteriores, y de los anteriores con respecto a los otros decía lo mismo y así hasta el infinito.
Predecir con su conocida muletilla "tú y yo lo sabíamos, seguro, será tres, dos o uno" que un disco de Michael Jackson, que se promocionaba cada segundo en todos los canales del world, sería un gran éxito y ocuparía el Top Ten tampoco, digo yo, es una tarea tan complicada, ¿no?
No hace falta ser el jodido Nostradamus.


- SPECTRUM: Lo retro también se lleva en computadoras, pero ponte tú ahora a cargar un juego en cassete con el LOAD "" y a esperar 20 minutos a que funcione, si es que carga, que esa es otra. Y todo para jugar al Atic Atac, al Comando o a esos juegos de dos dimensiones en los que dos cowboys mal hechos se disparan a cámara lenta mientras una carreta pasa por el medio.
Adictivo, ¿no? Una montaña rusa de emociones y adrenalina y no el Gears Of War II... jojojo.
Joer, nosotros vivimos en el pleistoceno y ni cuenta que nos dimos.
Bueno, el Jet Pac y el Manic Minner no estaban tan mal.


- LA MODA MIAMI VICE: Sony y Ricardo Tubbs impusieron su concepto de la estética, elegante a la par que sport y moderneque, en las barriadas, centro urbano y viviendas de protección social de nuestras ciudades.
Todavía estoy viendo al maromo en la puerta de la discoteca Chaston, sesión de tarde, con sus zapatos de campanilla sin calcetines, su traje color siena de las rebajas de Cortefiel, su camiseta lisa azul prusia sin mangas y su pelo graso un poco largo a lo Sony, que más a que al puerto de Miami recordaba a una postal de las 3000 viviendas.
Duró lo que duró la serie y poco más.


- LOS RELOJES CALCULADORA: Icono ochentero en toda regla pero ¿alguien los usaba para algo más que ver la hora?
Hombre, los botoncitos en la muñeca no quedaban mal, parecíamos un poco más futuristas y galácticos aunque después fuésemos a la aldea en el Seat Málaga con radiocasete y perro moviendo la cabeza detrás de nuestros padres y no en la Enterprise.
Un compañero de clase lo tenía hasta con conversor de divisas y todo el mundo alucinaba pensando en qué sería aquéllo.
Los había metálicos, que representaban cierto estatus entre los chavales y, lo más importante, entre sus padres.

Eran casi todos Casio y la moda retro los ha devuelto a la actualidad. Mi sueño era un reloj para hacerme invisible a antojo y que tuviese sólo dos botones: visibilidad e invisibilidad.
Sigo trabajando en ello.




- LOS PÓSTERES DE SAMANTHA FOX E IRON MAIDEN: Harto, como con los smileys. Todo el mundo, varón, tenía estos pósteres en su habitación. Los malditos dibujos de Eddie de los Maiden y a la neumática de la Fox, supongo que con el único objetivo de tocarse en las noches solitarias mientras se escenificaba mentalmente un húmedo encuentro con la chica bajita de los dos globos aerostáticos por pechos.
Tenía una estética la Samantha muy clásica ochentera, pero bueno, tampoco me chirría tanto ahora como otras divas de la época. Continúa resultando extrañamente sugerente. Quizás tenga algo que ver su cara de niña buena que no ha roto un plato.






- BREAK DANCE: Los concursos de break de Tocata levantaron la veda de los bailaores estos que se ponían en las rotondas y aceras a girar sobre sí mismos como levógiros, pero sin marearse ni entrar en trance.
Un espectáculo de piruetas en el suelo y personas humanas haciendo el robot vestidas con cordones fluorescentes en los playeros y viseras en las que se podía leer la publicidad de "Neumáticos Aurelio, para cuando pinches sin remedio".
Yo ni pajolera idea de bailar esto ni ganas que tenía de dar vueltas en el suelo, como las mismas que tengo de tirarme en paracaídas o volar en ala delta, pero cuando bebo más de la cuenta me pasa como al protagonista de la tronchante serie ME LLAMO EARL: que me pongo a hacer el robot.


- EL CUBO DE RUBIK: Un clásico ochenta terrorífico, no porque estuviera mal el divertimento, que no lo estaba, pero sí porque me deprime mucho al pensar que lo máximo que llegué a conseguir fue a hacer dos únicas caras.
Si queréis saber más, ojear esta entrada que le dediqué al cubo en su momento: http://elbazardejim.blogspot.com/2009/03/el-cubo-de-rubik.html

¡¡¡ CAMPANA Y SE ACABÓ...!!! Hasta la próxima entrega de AQUELLOS HORRIBLES AÑOS 80( II)

Saludos de Jim, que nunca fue al cine a ver "El Lago Azul".