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viernes, 8 de abril de 2011

SPANISH BAR, ANTES QUE EL DEBER ESTÁ EL BEBER



España sería otro país muy distinto-podría incluso haber sido la aburrida Islandia, por ejemplo- sin sus bares de cortos, martinis, tapa de ensaladilla o croquetas de la una del mediodía.
Un bar en España es un hogar, una morada, una lumbre, un espacio acogedor al que los españoles y españolas siempre regresan( algunos varias veces al día, si es que salen del local para algo).
Ya sabía hace mucho tiempo el maestro Luis Carandell, gran aficionado y cronista de esto de los bares españoles(memorable su artículo sobre los distintos tipos de cafés que piden los españoles en un bar) , que en nuestra Celtiberia Show se estila aquello de "aunque tengo mal las piernas bien visito las tabernas" o lo de "el hombre guapo ha de oler a vino y tabaco".

Por ejemplo, para hablar de lo que nos diferencia de una buena parte del resto de Europa hay que tener en cuenta que uno de los baremos más significativos- mucho más que el del PIB, el déficit, las divisas u otras escalas macroeconómicas- es el bar, la tasca, la vida dentro del espacio comunitario, de socialización y de encuentro que supone el típico bar español.
Aquí radica buena parte de esa nuestra idiosincrasia y carácter patrio. ¿Qué razones nos han llevado a valorar aquí este hecho diferencial con el resto del mundo? Pues muy sencillo.
Tú estás en Londres o en Ámsterdam y le preguntas al nativo europeo qué es lo que hay para visitar por allí cerca de dónde estáis y el nativo europeo te hace una perfecta rondé de museos, bibliotecas, edificios históricos, la casa de Ana Frank, la estatua de Peter Pan, la fábrica de moneda y timbre, etcétera.
Tú estás en Madrid, en Murcia o Coruña y un guiri le pregunta al nativo español- al Pepe, que pasa por allí, por ejemplo- qué puede visitar aquí y va y le suelta:

- ... bueno, ahora ya son las dos y cuarto, así que Casa Baldomero para tomar un rioja y una tapa no está mal, y después justo al lado está el Bar de Manolo(en todos los barrios españoles hay un Bar de Manolo) que tiene unos calamares fritos para chuparse los dedos con un par de cañas... y cruzando la acera, para no moverse mucho por culpa del calor y la deshidratación, está el "Chipirón", con un vino de la casa bueno y a buen precio que...

Y si lo dejas un poco le planifica personalmente(todo español lleva dentro un personal training frustrado) al Francés o Checo una ruta de vinos, yantar y bebercio que a las cinco ya va cantando el guiri la de clavelitos por la Calle Real.
Porque en buena parte del resto de Europa se desayuna lo que allí denominan "English Breakfast"(tocino, salchicas, huevos fritos, zumo, cereales...) mientras que en las barras de los bares españoles el encofrador y el camionero, a las ocho de la mañana, ya pide su Sol y Sombra, una cerveza, un bocadillo de jamón y un purito para hacer la digestión de camino a la obra.




Pero, vamos al meollo de la questión... ¿qué es un bar español clásico, cómo lo definimos científicamente, en que orden de cosas y jerarquía natural lo encuadramos?
A continuación expongo una serie de elementos imprescindibles e infalibles para reconocer un bar español de los de siempre, de los buenos, coño, de los de toda la vida, con dos cojones, que diría Torrente:

- El dueño se llama Manolo o Pepe y su mujer, que está en la cocina, Maruja o Charo. Suelen tener bigote, ellos, algunas manchas de grasa en la camisa a cuadros y cercos de sudor alrededor de la axila. Huelen a Varon Dandy o Brummel. La mujer suele asomar la cabeza un poco por la puerta de la cocina- siempre va con un mandilón con flores- cuando él le pregunta si quedan camarones o "cocretas de pollo". Al principio son un poco huraños y protestones, aunque a medida que aumenta la confianza y no dejas a fiar nada compruebas que son buenas personas, incluso amables.
Pura zoología.

- En el suelo suele haber serrín, para la mejor limpieza del local cuando los clientes habituales, a partir de las ocho, regurgiten los brebajes y las olivas; o para absorber antes la sangre de los posibles cadáveres de los jubilados que puedan ir cayendo durante el día después de tanta sangría y fritanga.

- Un auténtico bar español que se precie siempre tiene presidiendo sus paredes algún calendario Pirelli o Firestone del año 1978 con su correspondiente jamona enseñando pechuga(lo más Eros en aquel momento, como la mecedora de mimbre de Emmanuel), o un póster firmado de la alineación del Deportivo con Bebeto, Manjarín y Djukic junto con otro del Real Madrid o el Barsa actual.
También suele formar parte del Feng-Shui del bar español para canalizar las energías positivas y negativas algún cartel de Mirinda, un garrote con algún lema chusco sobreimpreso por si se te había ocurrido( "hoy no se fía, mañana sí") darte el piro; una estantería de cristal con vasos antiguos de nocilla medio sucios, una botella de Anís el Mono como aquella con la que salía un regional tocando en el inicio del programa "Raíces" y alguna botella mediada y polvorienta de un licor que se llamaba Cynar.




- Hay tres mesas siempre reservadas en un bar español: una para los pensionistas y jubilados que juegan al tute y al dominó, otra para la tía cabrona que hace el crucigrama en el bar y acapara el periódico durante dos horas y la última para que los hijos de los dueños hagan los deberes cuando llegan del cole, mientras le gritan a su padre que quite España Directo y ponga los dibujos de los Gormiti.
Tú te estás tomando tu cerveza y pincho de tortilla rancio mientras el niño le pregunta al Manolo cuáles son los afluentes del Ebro. ¿Quién dijo que los bares no culturizan?

- La bayeta amarilla empapada para limpiar la mesa forma parte de la idiosincrasia y personalidad inimitable del bar hispano y no puede faltar en ningún local que quiera hacerse respetar. El dueño la pasa en varios sentidos distintos mientras te pide que levantes el servilletero para dejar la mesa más enmerdada de lo que ya estaba, como con olas de grasa y arcoiris diminutos, si la miras de lado.

- En cada bar español siempre hay dos o tres clientes mirando el telediario- el parte- mientras comentan cada noticia a la vez que echan pestes del gobierno, del presidente del equipo de fútbol de su ciudad o dictaminan fundamentados axiomas sobre el calentamiento global: - ...ahora ya no hay invierno ni nada, cuando yo era chaval eso sí que eran diciembres y eneros... todo por culpa del calentamiento global, como dicen en el parte.
Al final siempre llegan a dos acuerdos firmes, sea de lo que sea de lo que están hablando: la culpa es de los políticos, que son todos unos ladrones y mangantes... y las mujeres son más raras que montar un acelerador de partículas a mano y sin instrucciones.




- Así como antes la mayor parte de los guardia civiles y policías acababan de taxistas, los matrimonios dueños del bar siempre vienen de Suiza, por eso muchos bares se llaman Berna o Zurich. Juntaron un pequeño capital y ahí están, con sus cañas, olivas y frutos secos aguantando chismorreos de clientes borrachos en vez de haberse quedado disfrutando de la calidad de vida de Basilea y del aire puro y sabroso de la montaña alpina.
También los hay con ínfulas literarias que juegan con sus nombres a la hora de otorgarle una denominación al local: BAR MILITO( Él se llama Miguel, ella Lina y el hijo Tomás); o algo que empiece con Bar, por lo de hacer la gracia: Bar-Tolo, Bar-quillo...
Sin palabras.

- Un bar español que no tenga colgando en sus paredes esos azulejos con lemas tabernarios del tipo: " La mejor inyección, el vino y el jamón", "Soltero y cuarentón, menuda suerte, cabrón" o " Si por fiar tengo amigos y los pierdo por cobrar, para evitar enemigos lo mejor es no fiar".
Cultura popular en estado puro.


- Un elemento característico de los bares clásicos españoles son los servicios o WC, que dice la gente más fina. Suelen ser de fuerza y de apuntar, de esos con agujero y que sanidad había prohibido pero siguen ahí, reinando gozosos en muchos locales. La cisterna suele estar estropeada y hay una toalla vieja y roída en vez de secamanos, aunque con el pringue de dos semanas sin lavar parece el mapa de la Tierra Media, con un extraño y oscuro país de Mordor en el centro que da que pensar.



Pues eso, amigos y amigas, en estos tiempos de garzones impecables y musculosos con camisetas de licra ajustadas negras, de bares de diseño blanco nitrógeno y estanterías con cañas verdes de bambú en jarrones de cristal con piedrecitas, de vinotecas climatizadas y armarios bodega, de locales con suministro de oxígeno y tapas vanguardistas del tipo de Higos frescos con foie caramelizado y longaniza de chocolate macerada con soja... es cuando más tenemos que proteger y preservar con nuestra presencia y parloteo estos entrañables locales clásicos españoles, con sus boquerones, calamares y empanadillas con palillo incrustado; los menús del día con servilleta todavía de tela a cuadros, esa bollería industrial de tres días sobre mostrador con las moscas encima, los calendarios de "Bar Javivi" te desea Feliz 2009 o los cupones de las promociones de los periódicos siempre recortadas en el lomo.

No hay como el calor del amor en un bar. Español, claro, con dos cojones.

Saludos de Jim.

viernes, 17 de abril de 2009

A CORUÑA MÁGICA: BARES, TASCAS Y TABERNAS



Y llegamos a la cosa fina del comercio y del bebercio, lo que a todos nos va cantidubi por estos lares. La necesidad deviene en placer, como pasa con casi todas las cosas fisiológicas, que para esto sí que la evolución se ha portado bien con los maltrechos humanos, generándonos descargas de endorfinas a tutiplén en el cerebelo cuando necesitamos sobrevivir y perpetuarnos... o, simplemente, disfrutar de nuestro ocio planificado e industrial.

En A Coruña también tenemos rutas encantadas atravesadas por viejas tabernas, tascas y otros centros de fuerza antigravitacionales donde elevarse entre la neblina de los vapores espirituosos o ... poder derrumbarse a gusto, semiinconscientes y alegres, sobre una pegajosa barra.
Lo que ahora está de modé entre los urban chic, los tecnosexuales y los BoBos son las vinotecas de a 300 euros el descorche, las fondues de frutas sobre cascada de chocolate en locales, "Clubs", decorados entre algo al estilo Luis XV y Eyes Wide Shut... o esos bares minimalistas medio vacíos en los que te tomas un raro café de Sri Lanka mientras suena chill-out y piensas en qué bien y qué útiles quedarían en esos espacios desiertos( pero sumamente "cools", ojo) una mesa de madera con unas banquetas y un perchero para colgar anoraks, como el de la casa de tu abuela.
Peajes de la modernidad que sufrimos en silencio muchos.

Por fin que todavía subsisten locales y costumbres que se resisten al olvido y forman parte de nuestro imaginario personal y colectivo. Por lo menos del mío y de algun@ más que conozco. Lugares frikis, marcianos y atemporales donde refugiarse o no de tanta pose sofisticada, de tanto piercing de postín y ambient de reminiscencias africanas... locales como:

- MONTERREY (Calle Buenavista): Austero pero digno local años 70, y sin restaurar, para tomar un café, ver Callejeros o jugar la partida. Si vas al baño( baño de huella) y tiras de la cisterna, se llena de agua la pileta de lavar las manos( la globalización lo interconecta todo). Un bar de los de toda la vida, para entendernos, como de esos a los que íbamos cuando éramos pequeños, con serrín por el suelo y en los que una partida de pinball todavía costaba 5 pesetas.
Pero tiene el mejor café de la ciudad, y quizás del universo.
Entrañable. Y en las navidades pasadas me tocó un poco la cesta, aunque esa es otra historia, también rara de cojon...

- CARPE DIEM (Ronda de Outeiro): Una cervecería internacional que regentan unos Testigos de Jehová y que tiene un camarero muy atípico, cuya conversación de deja vu se repite hasta el infinito y más allá, siempre e invariablemente. Aquí la transcribo, lo podéis comprobar vosotr@s mism@s:
- Hola, quería una caña de guinnes...
- ¿ Caña o pinta?
- Caña.
- Hoy tenemos una oferta muy buena de ...- y aquí te señala un papel fotocopiado en la pared en el que pone que si pides dos Judas te ahorras 10 céntimos- ¿ Quieres la promoción...?
- No, gracias, sólo una caña de guinnes.
- ¿ Y algo de comer... una tapita? Hoy tenemos de cocina un arroz con pollo muy rico y...
- No, gracias, no tengo hambre... sólo quiero una caña de guinnes- aquí ya comienzas a desesperarte.

Y al día siguiente te vas a tomar otra caña de guinnes y lo mismo. Clavao. Ni que lo formatearan los Testigos cada mañana.

- BODEGA ÓRDENES (Calle Cuba): Ya cerró. Una bodega cutre típica, con cuatro barriles, unas tapas de oreja y unos jarros de algo amarillo con polvos que te dejaban la cabeza como el bombo de Manolo a la mañana siguiente.
La regentaba el hombre más lento del mundo. Le pedías una jarra, y entré que lo anotaba, iba, la llenaba y volvía bien podías ver enterita LA LISTA DE SCHINDLER si la estabas pasando por Antena 3( con anuncios y todo).
Tenía tapa de tripas.

- EMPORIO DE LOS SANDWICHES (Plaza del Comercio): Para picar algo. Sandwich riquísimos y sólo con un molde de pan debajo. Lleva abierto desde los años 70 y tenía las paredes y techos del local totalmente recubiertas de hueveras de cartón.
Para un niño, aquel viejo local lleno de hueveras de cartón, con un horno oscuro y grandísimo y un señor muy grueso con un delantal sucísimo que te miraba de manera muy seria no era precisamente disneylandia, pero los sandwich estaban y están de muerte.
Y merecía la pena correr el riesgo.

- CASA ENCARNA (Avenida Salvador de Madariaga): Sólo fui una vez a este bar y sentí miedo. Pedimos dos cañas y nos pusieron una bandeja inmensa, sólo para nosotros, de pan con chopped que no se la bajan una delegación de luchadores de sumo. Al poco nos trajeron otra igual, pero de raxo. Pedimos otras cañas y nos trajeron otra de churrasco. Y todo de gratis.
Me dio la impresión de que o nos estaban envenenando o nos querían engordar, como en el cuento de la casita de chocolate.
Salimos a toda prisa. Da mal rollo. Demasiado humo y demasiados gorrones famélicos.

- PRADA A TOPE (Rúa Payo Gómez): Ponen folk, pinchos y hay buen ambiente. Recomendable para tomar un vinito o unas cañitas.

- A CUNQUIÑA (Plaza del Humor): Baño de huella, barriles, cuncas y para picar algo lo único que te ponen es una rodaja de salchichón sobre un trozo de pan. Hay "ambientillo cunca", o sea, mucha telaraña, serrín, cuadritos de azulejo en las paredes con frases tabernarias tipo " Si bebes para olvidar, paga antes de empezar", jubilados arrimados en silencio a un barril todo el santo día y un vino amarillo en el que flotan unos polvos que casi son lodos. Local de un clasicismo inigualable en materia de tascas y tascones.

- LA TRAÍDA (Torreiro): Taberna también conocida como Las Viudas o las Hermanas Sisters( guiño homenaje a esa gran banda melódica norteamericana de los cuarenta). Allí pararon a tomar los caldeiros desde Paco Vázquez a Kiko Veneno. Tienen las paredes empatenadas de pósters sepia y amarillosos del superdepor y de recortes de Paco y Lendoiro, e incluso una extrañísima fotografía del paseo marítimo con los coches circulando al revés, en un sentido imposible, que te da que pensar tras beberte ese brebaje que te ponen en las cuncas.
Las viudas son algo más simpáticas que Charles Manson y te ponen unos chicharrones muy ricos y un queso del país medio fundido que tienes que tomarlo con palillos, como si fuese un reto de esos de la televisión en los que se meten dos gaznapiros en una urna con lombrices.
Tasca gallega en estado puro. Fijaros en el reloj del deportivo con un balón en el extremo de la aguja grande, y en el rupturista y art-decó reloj en forma de mariquita que adorna sobre ese inmenso copón verde, muy años 80, que tienen sobre la estantería.
Kitsch en estado puro. Warhol habría alucinado.
El baño está fuera, en una especie de patio con fregadero.

- OS BELÉS (Avenida Monelos):Local underground coruñés donde los haya. Música in live. Los sábados está a tope. Mola, porque siempre que vas eres el más joven de allí, tengas la edad que tengas. Y es una sensación agradable, pues en muchos sitios del salir coruñés ya no te pasa lo mismo.
Se tocan in live canciones coruñesas, versiones de Sabina, Víctor Manuel, etcétera. Lleno de parejas, divorciados y grupitos de singles a los que se le pasó el arroz hace diez.
Es como el Badoo, pero en el mundo real.
El curuñesismo está vivo.

- FIUZA (Avenida de Navarra): Un pulpo con unas jarritas en el Fiuza es todo un placer. Mesas de madera, pulpo en tabla( lástima de cachelos) y vino peleón. Está bien, es emblemático, el chaval que te sirve siempre va vestido de futbolista y tienen fotos del Chelsea, Benfica o Lyon por toda la pulpeira ¿¿¿???
El pulpo está en su punto y, dependiendo del día y de quien te cobre, la cuenta puede variar un par de euros arriba o abajo, pues hacen los cálculos mentalmente y lo mismo que hace dos días te costaba 13 euros, hoy te sale por 11.
Una pulpeira imprevisible, como la física cuántica.

- SITIO DE LA GUITARRA (San Leandro): Enfrente de la parrillada Buenos Aires, le llamamos el sitio de la guitarra porque tienen una guitarrita y los beatniks de la sagrada están allí rasgueando el instrumento de vez en cuando.
No tiene tapas, pero sí mucha suciedad y botellas de coñac ya caducadas. Bar mítico de los 60-70 que todavía nadie se ha atrevido a reformar, quizás por lo que puedan encontrarse por allí debajo( puede que incluso cadáveres o tesoros de los Templarios).
Un cubata en vaso sucio te cuesta sobre unos 3 euros y si están los freaks del lugar tocando el " vaite lavar porcona, vaite lavar, se non che chega o río tírate o mar..." pues nada, te unes a ellos y revisais el cancionero popular gallego completo en la hora siguiente.
Un local que nunca ha estado de moda y nunca lo va a estar. Por eso precisamente nos gusta a los fans de lo arcano, lo bizarro y lo desfasado.

Pero no me hagáis caso, que yo en estas cosas soy muy raro.
En esto del salir lo que me ha gustado siempre y me gusta son las tascas de mala muerte con raciones de chicharrones y tapas de tripas u oreja, los bares totalmente out y bajar un martes o un miércoles, cuando sólo están allí los incondicionales del lugar y no las legiones de niñat@s de finde.
A disfrutar!!!

Saludos de Jim, Santo Bebedor.