
Y llegamos a la cosa fina del comercio y del bebercio, lo que a todos nos va cantidubi por estos lares. La necesidad deviene en placer, como pasa con casi todas las cosas fisiológicas, que para esto sí que la evolución se ha portado bien con los maltrechos humanos, generándonos descargas de endorfinas a tutiplén en el cerebelo cuando necesitamos sobrevivir y perpetuarnos... o, simplemente, disfrutar de nuestro ocio planificado e industrial.
En A Coruña también tenemos rutas encantadas atravesadas por viejas tabernas, tascas y otros centros de fuerza antigravitacionales donde elevarse entre la neblina de los vapores espirituosos o ... poder derrumbarse a gusto, semiinconscientes y alegres, sobre una pegajosa barra.
Lo que ahora está de modé entre los urban chic, los tecnosexuales y los BoBos son las vinotecas de a 300 euros el descorche, las fondues de frutas sobre cascada de chocolate en locales, "Clubs", decorados entre algo al estilo Luis XV y Eyes Wide Shut... o esos bares minimalistas medio vacíos en los que te tomas un raro café de Sri Lanka mientras suena chill-out y piensas en qué bien y qué útiles quedarían en esos espacios desiertos( pero sumamente "cools", ojo) una mesa de madera con unas banquetas y un perchero para colgar anoraks, como el de la casa de tu abuela.
Peajes de la modernidad que sufrimos en silencio muchos.
Por fin que todavía subsisten locales y costumbres que se resisten al olvido y forman parte de nuestro imaginario personal y colectivo. Por lo menos del mío y de algun@ más que conozco. Lugares frikis, marcianos y atemporales donde refugiarse o no de tanta pose sofisticada, de tanto piercing de postín y ambient de reminiscencias africanas... locales como:
- MONTERREY (Calle Buenavista): Austero pero digno local años 70, y sin restaurar, para tomar un café, ver Callejeros o jugar la partida. Si vas al baño( baño de huella) y tiras de la cisterna, se llena de agua la pileta de lavar las manos( la globalización lo interconecta todo). Un bar de los de toda la vida, para entendernos, como de esos a los que íbamos cuando éramos pequeños, con serrín por el suelo y en los que una partida de pinball todavía costaba 5 pesetas.
Pero tiene el mejor café de la ciudad, y quizás del universo.
Entrañable. Y en las navidades pasadas me tocó un poco la cesta, aunque esa es otra historia, también rara de cojon...
- CARPE DIEM (Ronda de Outeiro): Una cervecería internacional que regentan unos Testigos de Jehová y que tiene un camarero muy atípico, cuya conversación de deja vu se repite hasta el infinito y más allá, siempre e invariablemente. Aquí la transcribo, lo podéis comprobar vosotr@s mism@s:
- Hola, quería una caña de guinnes...
- ¿ Caña o pinta?
- Caña.
- Hoy tenemos una oferta muy buena de ...- y aquí te señala un papel fotocopiado en la pared en el que pone que si pides dos Judas te ahorras 10 céntimos- ¿ Quieres la promoción...?
- No, gracias, sólo una caña de guinnes.
- ¿ Y algo de comer... una tapita? Hoy tenemos de cocina un arroz con pollo muy rico y...
- No, gracias, no tengo hambre... sólo quiero una caña de guinnes- aquí ya comienzas a desesperarte.
Y al día siguiente te vas a tomar otra caña de guinnes y lo mismo. Clavao. Ni que lo formatearan los Testigos cada mañana.
- BODEGA ÓRDENES (Calle Cuba): Ya cerró. Una bodega cutre típica, con cuatro barriles, unas tapas de oreja y unos jarros de algo amarillo con polvos que te dejaban la cabeza como el bombo de Manolo a la mañana siguiente.
La regentaba el hombre más lento del mundo. Le pedías una jarra, y entré que lo anotaba, iba, la llenaba y volvía bien podías ver enterita LA LISTA DE SCHINDLER si la estabas pasando por Antena 3( con anuncios y todo).
Tenía tapa de tripas.
- EMPORIO DE LOS SANDWICHES (Plaza del Comercio): Para picar algo. Sandwich riquísimos y sólo con un molde de pan debajo. Lleva abierto desde los años 70 y tenía las paredes y techos del local totalmente recubiertas de hueveras de cartón.
Para un niño, aquel viejo local lleno de hueveras de cartón, con un horno oscuro y grandísimo y un señor muy grueso con un delantal sucísimo que te miraba de manera muy seria no era precisamente disneylandia, pero los sandwich estaban y están de muerte.
Y merecía la pena correr el riesgo.
- CASA ENCARNA (Avenida Salvador de Madariaga): Sólo fui una vez a este bar y sentí miedo. Pedimos dos cañas y nos pusieron una bandeja inmensa, sólo para nosotros, de pan con chopped que no se la bajan una delegación de luchadores de sumo. Al poco nos trajeron otra igual, pero de raxo. Pedimos otras cañas y nos trajeron otra de churrasco. Y todo de gratis.
Me dio la impresión de que o nos estaban envenenando o nos querían engordar, como en el cuento de la casita de chocolate.
Salimos a toda prisa. Da mal rollo. Demasiado humo y demasiados gorrones famélicos.
- PRADA A TOPE (Rúa Payo Gómez): Ponen folk, pinchos y hay buen ambiente. Recomendable para tomar un vinito o unas cañitas.
- A CUNQUIÑA (Plaza del Humor): Baño de huella, barriles, cuncas y para picar algo lo único que te ponen es una rodaja de salchichón sobre un trozo de pan. Hay "ambientillo cunca", o sea, mucha telaraña, serrín, cuadritos de azulejo en las paredes con frases tabernarias tipo " Si bebes para olvidar, paga antes de empezar", jubilados arrimados en silencio a un barril todo el santo día y un vino amarillo en el que flotan unos polvos que casi son lodos. Local de un clasicismo inigualable en materia de tascas y tascones.
- LA TRAÍDA (Torreiro): Taberna también conocida como Las Viudas o las Hermanas Sisters( guiño homenaje a esa gran banda melódica norteamericana de los cuarenta). Allí pararon a tomar los caldeiros desde Paco Vázquez a Kiko Veneno. Tienen las paredes empatenadas de pósters sepia y amarillosos del superdepor y de recortes de Paco y Lendoiro, e incluso una extrañísima fotografía del paseo marítimo con los coches circulando al revés, en un sentido imposible, que te da que pensar tras beberte ese brebaje que te ponen en las cuncas.
Las viudas son algo más simpáticas que Charles Manson y te ponen unos chicharrones muy ricos y un queso del país medio fundido que tienes que tomarlo con palillos, como si fuese un reto de esos de la televisión en los que se meten dos gaznapiros en una urna con lombrices.
Tasca gallega en estado puro. Fijaros en el reloj del deportivo con un balón en el extremo de la aguja grande, y en el rupturista y art-decó reloj en forma de mariquita que adorna sobre ese inmenso copón verde, muy años 80, que tienen sobre la estantería.
Kitsch en estado puro. Warhol habría alucinado.
El baño está fuera, en una especie de patio con fregadero.
- OS BELÉS (Avenida Monelos):Local underground coruñés donde los haya. Música in live. Los sábados está a tope. Mola, porque siempre que vas eres el más joven de allí, tengas la edad que tengas. Y es una sensación agradable, pues en muchos sitios del salir coruñés ya no te pasa lo mismo.
Se tocan in live canciones coruñesas, versiones de Sabina, Víctor Manuel, etcétera. Lleno de parejas, divorciados y grupitos de singles a los que se le pasó el arroz hace diez.
Es como el Badoo, pero en el mundo real.
El curuñesismo está vivo.
- FIUZA (Avenida de Navarra): Un pulpo con unas jarritas en el Fiuza es todo un placer. Mesas de madera, pulpo en tabla( lástima de cachelos) y vino peleón. Está bien, es emblemático, el chaval que te sirve siempre va vestido de futbolista y tienen fotos del Chelsea, Benfica o Lyon por toda la pulpeira ¿¿¿???
El pulpo está en su punto y, dependiendo del día y de quien te cobre, la cuenta puede variar un par de euros arriba o abajo, pues hacen los cálculos mentalmente y lo mismo que hace dos días te costaba 13 euros, hoy te sale por 11.
Una pulpeira imprevisible, como la física cuántica.
- SITIO DE LA GUITARRA (San Leandro): Enfrente de la parrillada Buenos Aires, le llamamos el sitio de la guitarra porque tienen una guitarrita y los beatniks de la sagrada están allí rasgueando el instrumento de vez en cuando.
No tiene tapas, pero sí mucha suciedad y botellas de coñac ya caducadas. Bar mítico de los 60-70 que todavía nadie se ha atrevido a reformar, quizás por lo que puedan encontrarse por allí debajo( puede que incluso cadáveres o tesoros de los Templarios).
Un cubata en vaso sucio te cuesta sobre unos 3 euros y si están los freaks del lugar tocando el " vaite lavar porcona, vaite lavar, se non che chega o río tírate o mar..." pues nada, te unes a ellos y revisais el cancionero popular gallego completo en la hora siguiente.
Un local que nunca ha estado de moda y nunca lo va a estar. Por eso precisamente nos gusta a los fans de lo arcano, lo bizarro y lo desfasado.
Pero no me hagáis caso, que yo en estas cosas soy muy raro.
En esto del salir lo que me ha gustado siempre y me gusta son las tascas de mala muerte con raciones de chicharrones y tapas de tripas u oreja, los bares totalmente out y bajar un martes o un miércoles, cuando sólo están allí los incondicionales del lugar y no las legiones de niñat@s de finde.
A disfrutar!!!
Saludos de Jim, Santo Bebedor.
En A Coruña también tenemos rutas encantadas atravesadas por viejas tabernas, tascas y otros centros de fuerza antigravitacionales donde elevarse entre la neblina de los vapores espirituosos o ... poder derrumbarse a gusto, semiinconscientes y alegres, sobre una pegajosa barra.
Lo que ahora está de modé entre los urban chic, los tecnosexuales y los BoBos son las vinotecas de a 300 euros el descorche, las fondues de frutas sobre cascada de chocolate en locales, "Clubs", decorados entre algo al estilo Luis XV y Eyes Wide Shut... o esos bares minimalistas medio vacíos en los que te tomas un raro café de Sri Lanka mientras suena chill-out y piensas en qué bien y qué útiles quedarían en esos espacios desiertos( pero sumamente "cools", ojo) una mesa de madera con unas banquetas y un perchero para colgar anoraks, como el de la casa de tu abuela.
Peajes de la modernidad que sufrimos en silencio muchos.
Por fin que todavía subsisten locales y costumbres que se resisten al olvido y forman parte de nuestro imaginario personal y colectivo. Por lo menos del mío y de algun@ más que conozco. Lugares frikis, marcianos y atemporales donde refugiarse o no de tanta pose sofisticada, de tanto piercing de postín y ambient de reminiscencias africanas... locales como:
- MONTERREY (Calle Buenavista): Austero pero digno local años 70, y sin restaurar, para tomar un café, ver Callejeros o jugar la partida. Si vas al baño( baño de huella) y tiras de la cisterna, se llena de agua la pileta de lavar las manos( la globalización lo interconecta todo). Un bar de los de toda la vida, para entendernos, como de esos a los que íbamos cuando éramos pequeños, con serrín por el suelo y en los que una partida de pinball todavía costaba 5 pesetas.
Pero tiene el mejor café de la ciudad, y quizás del universo.
Entrañable. Y en las navidades pasadas me tocó un poco la cesta, aunque esa es otra historia, también rara de cojon...
- CARPE DIEM (Ronda de Outeiro): Una cervecería internacional que regentan unos Testigos de Jehová y que tiene un camarero muy atípico, cuya conversación de deja vu se repite hasta el infinito y más allá, siempre e invariablemente. Aquí la transcribo, lo podéis comprobar vosotr@s mism@s:
- Hola, quería una caña de guinnes...
- ¿ Caña o pinta?
- Caña.
- Hoy tenemos una oferta muy buena de ...- y aquí te señala un papel fotocopiado en la pared en el que pone que si pides dos Judas te ahorras 10 céntimos- ¿ Quieres la promoción...?
- No, gracias, sólo una caña de guinnes.
- ¿ Y algo de comer... una tapita? Hoy tenemos de cocina un arroz con pollo muy rico y...
- No, gracias, no tengo hambre... sólo quiero una caña de guinnes- aquí ya comienzas a desesperarte.
Y al día siguiente te vas a tomar otra caña de guinnes y lo mismo. Clavao. Ni que lo formatearan los Testigos cada mañana.
- BODEGA ÓRDENES (Calle Cuba): Ya cerró. Una bodega cutre típica, con cuatro barriles, unas tapas de oreja y unos jarros de algo amarillo con polvos que te dejaban la cabeza como el bombo de Manolo a la mañana siguiente.
La regentaba el hombre más lento del mundo. Le pedías una jarra, y entré que lo anotaba, iba, la llenaba y volvía bien podías ver enterita LA LISTA DE SCHINDLER si la estabas pasando por Antena 3( con anuncios y todo).
Tenía tapa de tripas.
- EMPORIO DE LOS SANDWICHES (Plaza del Comercio): Para picar algo. Sandwich riquísimos y sólo con un molde de pan debajo. Lleva abierto desde los años 70 y tenía las paredes y techos del local totalmente recubiertas de hueveras de cartón.
Para un niño, aquel viejo local lleno de hueveras de cartón, con un horno oscuro y grandísimo y un señor muy grueso con un delantal sucísimo que te miraba de manera muy seria no era precisamente disneylandia, pero los sandwich estaban y están de muerte.
Y merecía la pena correr el riesgo.
- CASA ENCARNA (Avenida Salvador de Madariaga): Sólo fui una vez a este bar y sentí miedo. Pedimos dos cañas y nos pusieron una bandeja inmensa, sólo para nosotros, de pan con chopped que no se la bajan una delegación de luchadores de sumo. Al poco nos trajeron otra igual, pero de raxo. Pedimos otras cañas y nos trajeron otra de churrasco. Y todo de gratis.
Me dio la impresión de que o nos estaban envenenando o nos querían engordar, como en el cuento de la casita de chocolate.
Salimos a toda prisa. Da mal rollo. Demasiado humo y demasiados gorrones famélicos.
- PRADA A TOPE (Rúa Payo Gómez): Ponen folk, pinchos y hay buen ambiente. Recomendable para tomar un vinito o unas cañitas.
- A CUNQUIÑA (Plaza del Humor): Baño de huella, barriles, cuncas y para picar algo lo único que te ponen es una rodaja de salchichón sobre un trozo de pan. Hay "ambientillo cunca", o sea, mucha telaraña, serrín, cuadritos de azulejo en las paredes con frases tabernarias tipo " Si bebes para olvidar, paga antes de empezar", jubilados arrimados en silencio a un barril todo el santo día y un vino amarillo en el que flotan unos polvos que casi son lodos. Local de un clasicismo inigualable en materia de tascas y tascones.
- LA TRAÍDA (Torreiro): Taberna también conocida como Las Viudas o las Hermanas Sisters( guiño homenaje a esa gran banda melódica norteamericana de los cuarenta). Allí pararon a tomar los caldeiros desde Paco Vázquez a Kiko Veneno. Tienen las paredes empatenadas de pósters sepia y amarillosos del superdepor y de recortes de Paco y Lendoiro, e incluso una extrañísima fotografía del paseo marítimo con los coches circulando al revés, en un sentido imposible, que te da que pensar tras beberte ese brebaje que te ponen en las cuncas.
Las viudas son algo más simpáticas que Charles Manson y te ponen unos chicharrones muy ricos y un queso del país medio fundido que tienes que tomarlo con palillos, como si fuese un reto de esos de la televisión en los que se meten dos gaznapiros en una urna con lombrices.
Tasca gallega en estado puro. Fijaros en el reloj del deportivo con un balón en el extremo de la aguja grande, y en el rupturista y art-decó reloj en forma de mariquita que adorna sobre ese inmenso copón verde, muy años 80, que tienen sobre la estantería.
Kitsch en estado puro. Warhol habría alucinado.
El baño está fuera, en una especie de patio con fregadero.
- OS BELÉS (Avenida Monelos):Local underground coruñés donde los haya. Música in live. Los sábados está a tope. Mola, porque siempre que vas eres el más joven de allí, tengas la edad que tengas. Y es una sensación agradable, pues en muchos sitios del salir coruñés ya no te pasa lo mismo.
Se tocan in live canciones coruñesas, versiones de Sabina, Víctor Manuel, etcétera. Lleno de parejas, divorciados y grupitos de singles a los que se le pasó el arroz hace diez.
Es como el Badoo, pero en el mundo real.
El curuñesismo está vivo.
- FIUZA (Avenida de Navarra): Un pulpo con unas jarritas en el Fiuza es todo un placer. Mesas de madera, pulpo en tabla( lástima de cachelos) y vino peleón. Está bien, es emblemático, el chaval que te sirve siempre va vestido de futbolista y tienen fotos del Chelsea, Benfica o Lyon por toda la pulpeira ¿¿¿???
El pulpo está en su punto y, dependiendo del día y de quien te cobre, la cuenta puede variar un par de euros arriba o abajo, pues hacen los cálculos mentalmente y lo mismo que hace dos días te costaba 13 euros, hoy te sale por 11.
Una pulpeira imprevisible, como la física cuántica.
- SITIO DE LA GUITARRA (San Leandro): Enfrente de la parrillada Buenos Aires, le llamamos el sitio de la guitarra porque tienen una guitarrita y los beatniks de la sagrada están allí rasgueando el instrumento de vez en cuando.
No tiene tapas, pero sí mucha suciedad y botellas de coñac ya caducadas. Bar mítico de los 60-70 que todavía nadie se ha atrevido a reformar, quizás por lo que puedan encontrarse por allí debajo( puede que incluso cadáveres o tesoros de los Templarios).
Un cubata en vaso sucio te cuesta sobre unos 3 euros y si están los freaks del lugar tocando el " vaite lavar porcona, vaite lavar, se non che chega o río tírate o mar..." pues nada, te unes a ellos y revisais el cancionero popular gallego completo en la hora siguiente.
Un local que nunca ha estado de moda y nunca lo va a estar. Por eso precisamente nos gusta a los fans de lo arcano, lo bizarro y lo desfasado.
Pero no me hagáis caso, que yo en estas cosas soy muy raro.
En esto del salir lo que me ha gustado siempre y me gusta son las tascas de mala muerte con raciones de chicharrones y tapas de tripas u oreja, los bares totalmente out y bajar un martes o un miércoles, cuando sólo están allí los incondicionales del lugar y no las legiones de niñat@s de finde.
A disfrutar!!!
Saludos de Jim, Santo Bebedor.