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jueves, 23 de mayo de 2013

BLACK MIRROR


Esto es como el chiste: hoy tengo dos noticias que daros, una buena y otra mala.
Comencemos por la buena: "Black mirror" es una de las mejores series de ficción que la televisión ha parido últimamente(y eso en estos tiempos de buena cosecha de seriales televisivos que corren ya tendría que ser una razón más que suficiente para echarle el guante cuanto antes).
La mala: "Black mirror", hasta la fecha, solamente consta de seis episodios autoconclusivos de unos 50 minutos cada uno, o sea, dos noches de relatos... y os aseguro de que os quedaréis con ganas de más, de mucho más.

Primera Temporada:
- Episodio 1: "El himno nacional".
- Episodio 2: "15 millones de méritos".
- Episodio 3: "Tu historia completa".

Segunda Temporada:
- Episodio 1: "Vuelvo enseguida".
- Episodio 2: "Oso blanco".
- Episodio 3: "El momento Waldo".


Vamos a ver, para hacernos una idea de qué diablos es "Black mirror": coges aquellos espléndidos y fantaterroríficos capítulos de "Twiligh Zone"(aka "La dimensión desconocida" o "En los límites de la realidad") y los transplantas en el año 2012, en plena era omnitecnológica del dominio twitter, facebook, tablet, smartphone y el resto de excesos virtuales e interactivos... con lo que nuestros viejos miedos y temores a la radioactividad, a la bomba o a las fantasmagorías del Tío Creepy pasarían ahora a tener más que ver con gente que no se desprende un momento de su smartphone, con un futuro en el que un dibujo animado puede llegar a ser un serio candidato político o con personas con las que seguir interactuando, vía internet, después de fallecidas.

"Black mirror", la serie creada por Charlie Brooker, es todo esto y mucho más. Cada capítulo es una pieza maestra que nos invita a la reflexión acerca del mundo hipertecnificado que ahora mismo habitamos y que nos habla sobre las nuevas formas de identidad y relación que origina tanta Ley de Moore, hipervínculo y atrofia consumista.
Es el mismo regusto pulp( inquietante, fantástico, lúcido) de los Bradbury, Matheson y Disch de toda la vida, sazonado ahora con todos los ingredientes de esta nueva sociedad: telebasura, hiperconsumo, multipantallas, nanoimplantes que graban toda nuestra vida, videojuegos, la importancia de los trending topics, las peligrosas adicciones a los gadget electrónicos, a las redes sociales, etcétera y etcétera.



 Los seis episodios de "Black mirror" son independientes unos de otros, como ya he mencionado anteriormente, y eso la hace todavía más apasionante. Son pequeños universos congruentes y complejos; orfebrería fantástica de la mejor calidad; radiografías imaginadas con pulso de cirujano que indagan en la realidad, nuestra realidad, y nos devuelven los inquietantes reflejos de lo que ahora mismo- o pasado mañana, como muy tarde- podemos ser sin apenas darnos cuenta.

"Black mirror" es adictiva. Y refrescante. E inquietante. Y creativa. Juega en otra división. En la división donde habitan las grandes historias. Además de que a los que somos muy aficionados a esto de la fantasía/terror/ciencia ficción nos queda ese agradable regusto pulp en el paladar al volver a reencontrarnos con ese mismo espíritu que animaba a aquellas legendarias series como "Twiligh Zone".

En definitiva, una cita ineludible para un sábado a partir de las diez de la noche.
Eso sí, por favor, apaguen sus móviles o...

Buenas y oscuras noches de parte de Tío "Jim" Creepy.




sábado, 2 de julio de 2011

MAN FROM EARTH-EL HOMBRE DE LA TIERRA


John Oldman, profesor de Historia en la universidad, se reúne con un pequeño grupo de colegas un atardecer en su casa del desierto para comunicarles una extraña noticia: se marcha, abandona la facultad después de 10 años dando clase en ella.
No les da ninguna razón sobre el abandono.
Sus amigos y colegas, intrigados, comienzan a bromear y especular sobre las posibles causas que llevan a Oldman a abandonar una universidad donde es apreciado y valorado por todo el mundo.
La conversación avanza.
En un momento dado de la charla, John hace una extravagante confesión: él es un ser humano, que por alguna excepcional anomalía genética o jugarreta del destino, lleva vivo 14.000 años.
Es un viejo Cromagnon que ha sobrevivido a mamuts, dientes de sable, glaciaciones, hambrunas, luchas tribales... hasta llegar a nuestros días, en un proceso de supervivencia y adaptación evolutiva constante, y que tiene que cambiar de residencia continuamente para no levantar sospechas entre su comunidad por sus inmutables características físicas.
Entre los ocho personajes de esta película hay un biológo, otro antropólogo, un filósofo... todos amigos y colegas de la universidad de Oldman y, lo que al principio comienza casi como especie de broma, se acaba convirtiendo en una suerte de juego intelectual para intentar refutar y/o verificar desde las variadas perspectivas del conocimiento humano que se dan cita en esa cabaña al atardecer la revelación de John Oldman, buscando las contradicciones en su narración, los posibles agujeros negros e incongruencias de su trama....



No cuento más(spoiler), a riesgo de revelar datos y claves relevantes del magnífico desarrollo de esta obra de culto que ya es para algunos aficionados al género "The Man From Earth", obra escrita en forma de relato por el autor Jerome Bixby hace ya algunos años y que Richard Schenkman adapta a la gran pantalla de forma magistral.
Pero la gran pregunta sería... ¿cómo se puede rodar una obra maestra de la ciencia ficción con ocho personajes que durante una noche no salen de una habitación? ¿ Un clásico de hipótesis científicas sin F/X, naves espaciales, batallas intergalácticas, monstruos siderales y sin soles que estallan o invasiones extraterrestres puede resultar mínimante entretenido y/o digerible? ¿ Ocho personas que hablan durante la noche se puede considerar ciencia ficción?

La respuesta, siempre halagüeña, a todos estos interrogantes tiene mucho que ver con un guión soberbio apuntalado sobre un logrado tono crepuscular y trascendente que funciona como un viejo cuento o fábula( de aquellas antiguas que se contaban a la luz de las velas y alrededor de una mesa camilla) y que nos narra con magnética y encomiable habilidad ese peregrinaje de la especie humana desde su larga noche de los tiempos hasta la era de los rascacielos.
Una banda sonora atravesada de fraseos enigmáticos que subrayan todavía más los diálogos hipnóticos y precisos que nos van seduciendo poco a poco, envolviéndonos sin apenas darnos cuenta en esa trama que a primera vista- y desde fuera del contexto sugerente de esa cabaña- nos puede parecer absurdamente alambicada y forzada, pero cuyas líneas discursivas racionalizan de forma admirable y salvan a la perfección todas las posibles fallas de la suspensión de la realidad que este relato fantástico( ¿o no?) pudiera poseer.
Ciencia ficción introspectiva, de ideas, construída alrededor de una de las más fascinantes hipótesis del género: la inmortalidad.

Solamente me queda decir que yo he visto esta pequeña y brillante joya hace ya varios meses y que todavía, algunas noches, me despierto a las tres de la mañana de algún jueves pensando en John Oldman, en las resonancias bradburianas de El Hombre de la Tierra, en el poético y metafísico crepúsculo en el que ocho seres humanos al lado de una chimenea reflexionan sobre su misteriosa condición y naturaleza bajo las mismas estrellas en las que el hombre de Cromagnon se reunía las noches de invierno a tallar huesos de oso para sus útiles de caza y adornos rituales.
Han pasado ya 14.000 años, muchas lunas se han deslizado por el firmamento, millones de seres humanos se han levantado un momento del fango para volver a él poco después... y las estrellas, mientras tanto, ni han parpadeado.

Hay libros, paisajes, personas, películas... que se quedan a vivir dentro de uno, se instalan en insospechados rincones y anfractuosiades, y no se sabe muy bien por qué.
"The Man From Earth" es una de estas raras reliquias que se meten en los cajones de la memoria y dejan poso.
Comprobadlo.

Post Scriptum: Además, de paso, volveremos a ver a William Katt, el protagonista de la mítica serie televisiva de los años 80 "El Gran Héroe Americano".


Saludos de Jim.

miércoles, 28 de octubre de 2009

RAY BRADBURY, EL MAGO DEL ESPACIO

" Un minuto antes era invierno en Ohio; las puertas y las ventanas estaban cerradas, la escarcha empañaba los vidrios, los carámbanos bordeaban los techos, los niños esquiaban en las pendientes; las mujeres envueltas en abrigos de piel caminaban pesadamente por las calles heladas como grandes osos negros. Y de pronto, una larga ola de calor atravesó el pueblo; una marea de aire cálido, como si alguien hubiera dejado abierta la puerta de un horno".

Así comienzan las "Crónicas Marcianas", de Ray Bradbury.
Si tuviese que confeccionar un ranking sobre aquellos autores con los que más he disfrutado de esta dependencia llamada literatura, de aquellas lecturas que me han producido un placer más duradero y profundo- junto con los Raymond Carver, Chandler, Aldecoa, Delibes, Poe, Richard Ford, Fante, Twain, Dostoievski, Patricia Highsmith...- , Ray Bradbury estaría siempre entre los puestos de salida.
José Luis Garci, otro gran admirador de su obra, escribió un ensayo muy recomendable sobre Bradbury titulado: " Ray Bradbury, Humanista del Futuro", para el que quiera saber más y mejor.

Ray Bradbury nació en Waukegan, Illinois. Vendía periódicos en una esquina mientras por las noches escribía cuentos que enviaba a varias publicaciones de S/F. Autodidacta, más de cuarenta libros publicados, guionista de tv ( "El Teatro de Ray Bradbury", que pusieron durante los noventa en la TVG), guionista de Cine ( "Moby Dick)", Maestro Nébula, etcétera.
Y uno de los mejores escritores de ciencia ficción y fantasía para el que esto escribe. Sus relatos son obras maestras del género: entonados con afinada ternura, con un lenguaje fresco , con una rítmica y melodiosa prosa poética que nos susurra- como esos abalorios de bronce o bambú que mueve el viento en la entrada de las casas en mitad de una pradera o bosque- acerca de la soledad, el terror metafísico o los largos domingos vacíos del otoño.
Quizás Bradbury ha envejecido mejor que otros autores de S/F coetáneos suyos porque siempre ha eludido hábilmente las prolijas descripciones de complejas maquinarias futuras, el pseudocientifismo pedante y petardo, el ensayo cuasi-tecnológico... y se ha centrado únicamente en el ser humano y su condición, miedos, sueños y temores de siempre, aunque en muchos de sus relatos ubicados físicamente en un posible escenario futuro.


Tecnófobo y humanista, ecologista, apostol de la vida sencilla y crítico de determinada forma que el hombre tiene de afrontar la modernidad, Ray Bradbury nos cuenta, por ejemplo, en su clásico "Farenheit 451" la historia de un futuro estado totalitario, una distopía moderna, en el que los libros son prohibidos y quemados y el medio de control que el estado tiene sobre las personas es la televisión.
Truffaut realiza una versión de la novela muy aceptable y tan inquietante como la novela.
" Crónicas Marcianas", otra de sus cumbres literarias, es la hermosa y perturbadora historia de la colonización de Marte por los humanos. Contiene pasajes, yo la he leído varias veces, realmente sugerentes e inquietantes... una fábula realmente fantasmagórica. Obra maestra total y absoluta.

Leer a Bradbury y sus relatos es como escuchar la vieja melodía de un carrusel abandonado en algún lugar solitario de la medianoche. Es preguntarse qué pasa con esos hongos que tu padre cultiva secretamente en su sótano. Es una sirena muerta en una playa; un humano y un marciano que se cruzan durante alguna grieta del espacio-tiempo en un paraje desierto de Marte y se reconocen y... leer los relatos de Bradbury es el terror de ese espectador que descubre que la muchedumbre que rápidamente se junta tras cada accidente de tráfico en su ciudad, son siempre los mismos, las mismas caras y rostros que nunca se sabe de dónde salen... es esa mujer embarazada que sabe que lleva un asesino dentro, ese niño que mira al cielo y sueña con ser piloto de cohetes espaciales o ese hombre que se tumba en un montículo de hierba una noche estrellada de primavera con una mujer desconocida y pasa así las mejores horas de su vida.
Ray Bradbury es un narrador de otoño, crepuscular, mágico, que nos dibuja con su prosa hipnótica y poética esos lugares recónditos, extraños, inmensos y vacíos que a veces están tan lejos de nosotros y en ocasiones tan cerca, tan adentro.
"El País de Octubre", " El Hombre Ilustrado", " Las Maquinarias de la Alegría"... son libros de relatos imprescindibles del maestro.


"¿ Qué ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las páginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me llenen de terror y de soledad? ¿ Cómo pueden tocarme esas fantasías, y de una manera tan íntima?" ( Prólogo de Jorge Luis Borges para "Crónicas Marcianas").

Es época de planetas, estrellas, soledad, oscuridad.
En otoño hay que leer a Ray Bradbury y agradecer a la editorial Minotauro la esmerada y asequible publicación de la obra de este maestro y de otros muchos de la S/F y la fantasía que desde hace muchos años está llevando a cabo.
Por lo menos, los que amamos este género desde siempre deberíamos hacerlo.

Saludos de Jim.