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martes, 15 de octubre de 2013

LOS NIÑOS PRETECNOLÓGICOS: SOBRE MANUALIDADES Y OTRAS COSAS QUE SE HACÍAN CON LAS MANOS


manualidad.
(De mano).
1. f. Trabajo llevado a cabo con las manos.
2. f. pl. Trabajos manuales propios de los escolares.

Pues sí, que va a ser totalmente cierto lo que cuentan los padres, bisabuelos y esa generación perdida nacida en los setenta de que existió una era pretecnológica en el que los cosos de las autopistas de bits, las herramientas multimedia y los PDF todavían eran sueños febriles flotando en la imaginación de esos pagafantas de gafas de culo de botella de los EEUU, que después montaron lo de Silicon Valley solamente para ligar.
Pero cuéntale tú ahora- mediojoven/medioadulto nacido en los setenta- a los hijos de la Playstation 5, de los hipervínculos y de la multitarea que existió una era oscura e ignota en la que las madres tejían en la penumbra de las salas de estar- pegadas como lapas al sillón de escay mientras miraban de reojo al Padre Mundina en la televisión- jerseys de lana con capuchas y bolsillos-tubo de meter las manos para sus niños; ponte a explicarle a un adolescente que tiene a un clic todo el porno del mundo que en tus tiempos existía algo que se llamaba dos rombos o revista LIB... y ahora descríbele al sufrido infante esas infraviviendas de papel pintado con floripondios, a cada cual más bizarro, en las que moraban nuestros primigenios y en cuyos angostos pasillos había un espejo hecho con pinzas de madera que... ¡habías hecho tú con tus propias manos en tiempo lectivo y durante algo que se llamaba Clase de Pretecnología!
Porque ahora creo que lo llaman Clase de Tecnología-cosas de la evolución- y hasta hacen hasta colisionadores de hadrones miniaturizados, pero en los tiempos pretecnológicos... en los tiempos pretecnológicos... ejem... lo que se hacía era otras cosas más sencillas- o menos aparentes- como:


- ESPEJOS GRABADOS: Se compraba un espejo en La Artística, se calcaba un dibujo del rostro del Che, Jesucristo, Chaplin o los escudos del Real Madrid y el Barsa y se rascaban las líneas del dibujo con un punzón.
Después se hacía uso de un trapito un poco empapado en ácido nítrico para eliminar los restos y se le echaba tinta por encima, por lo general de color negro. Posteriormente se envolvía en papel de periódico y a llevarlo a casa para enmarcarlo y así poner encima de la cama aquel alegre rostro de Jesucristo sufriendo lo indecible con sus coronas de espina y su tinta corrida a cuestas.




- CRUZ CON PINZAS: Con las pinzas de madera de colgar la ropa que le sableabas a tu madre se hacían lapiceros, mandos para flippers artesanales hechos a base de gomas y puntas o también(y regresando al terreno religioso que tan de moda estaba en aquellos momentos y ahora mismo) cruces cristianas de madera.
Ahora no estoy yo seguro de si rezarle a aquella especie de cristo-nunca mejor dicho- hecho de pinzas de la ropa sería mucho menos sacrílego que no rezarle en absoluto, porque entre esto, el espejo grabado del cristo con tinta corrida y lo de cuatro esquinitas tiene mi cama... ¡aquello parecía un puro cachondeo y una cosa como de muy herejes, blasfemos y renegados del demonio!
Así fuimos aprendiendo ya de niños a rezar y reírnos por dentro al mismo tiempo.
Post Scriptum: Con las pinzas también se hacían mecedoras y mesas muy chulas tamaño CM(Casa de Muñecas).



- MANUALIDADES CON LEGUMBRES: Todavía no entiendo muy bien porqué aquella obsesión de la época de llevar a cabo manualidades- igual tiene que ver con la cultura mediterránea o con las hambrunas pasadas- con todo tipo de legumbres.
La cuestión es que cogías una cartulina y allí pegabas lentejas, habas, garbanzos, guisantes... era un poco como hacer un cocido con cartón pero sin carne. Una cosa estrafalaria era ver un cartel de FELICIDADES MAMÁ hecho con lentejas amarronadas y verdosas que algunas madres tenían colgadas en la entrada de sus cocinas.
- Me la regaló Luis José por el día de la madre- decían orgullosas las madres a alguna vecina con la que jugaba al parchís-. No le salió muy bien porque el pobre no da para más... pero se nota que está hecha con cariño.
¡Qué fácil es, a veces, contentar a una madre! ¡Unas lentejas torcidas sobre una cartulina amarilla y voilá...!




- MOLINOS DE CERILLAS: Tengo la idea metida en la cabeza de que en algún momento de la infancia llegué a hacer un molino de viento con cerillas y sus cajas vacías. Es una especie de sueño recurrente que tengo a veces, un sueño con el que me suelo despertar empapado en sudor(igual que ese en el que tengo que volver a hacer la mili o aquel en el que todavía me queda una asignatura pendiente para terminar la carrera)
Es cierto que se hacían molinos de cerillas, pero yo creo que más que haberlo hecho yo(cosa que dudo conociendo como conozco mi absoluta y total incapacidad para casi todo, "casi", lo manual... igual hasta podría cobrar una pensión del Estado por esta minusvalía mía que arrastró desde niño) es que se lo vi hacer a otros compañeros más hábiles y yo, en el fondo, nunca lo di hecho.
Ya sabéis que con el paso del tiempo la memoria se adorna a sí misma con vivencias que nunca nos sucedieron realmente.


- COSOS DE MARQUETERÍA: Pues no tengo ido yo ni nada a la tienda Manitas a comprar tablas de marquetería y sierras de pelo para hacer torres eiffeles, buzones de maderita barnizada y extinguidos dinosaurios.
¡Madre mía, la millonada en pelos de sierra que me he dejado por el camino!
La marquetería es terrible. Una tortura china. Peor que la gota, la sodomización doble o los palillos debajo de las uñas. Serrar recto y después lijar, serrar recto y después lijar, serrar recto y después lijar... ese es el mantra, una auténtica pesadilla para, total, matarse a hacer algo que a los dos meses iba a acabar roto sin remisión... y en la basura.




- CUADROS DE HILO: Ahora que lo pienso, mira que se hacían cosas raras antes, en la oscura Era Pretecnológica..
¿Para qué demonios serviría un cuadro de hilo?
El procedimiento manual de este chisme consistía en clavar unas puntitas sobre un dibujo efectuado sobre un tablón de madera para, posteriormente, unir y tensar una multitud de hilos de colores sobre las cabezas de las puntas.
Se conseguía con ello generar una especie de silueta de coche antiguo, flores o unas figuras geométricas de hilo de colores, con vértices y vórtices, que eran dignas de visionar tras la ingestión de alguna sustancia alucinógena mientras sonaba de fondo algo de Grateful Dead o Jefferson Airplane.
Los inconscientes los hacíamos. Las madres, más temerarias, las enmarcaban y las colgaban con orgullo sobre el sofá de escay.




- MACETERO MACRAMÉ: Si lo anterior ya parece hecho por alienígenas ortopédicos y bizcos, esto de coger unas cuerdas y retorcerlas hasta conseguir efectuar con ellas una serie de enmarañados y complejos nudos decorativos, todo para meter dentro una planta con su maceta... ya es ionosférico, raya en la psicopatía y está a años luz de cualquier cosa inteligente pensada o conocida anteriormente.
Todavía hay pisos de barrio bajo en los que se pueden ver ficus secos colgando de un macetero de macramé amarillento que en su momento, hace treinta años, le hizo un nieto(ese que ahora trapichea y menudea en el barrio, pues estamos en crisis y no hay trabajo y en algo hay que ganarse la vida y no va a seguir haciendo con 45 años maceteros de macramé...) a la tan querida abuela.




Para finalizar, solamente recordar que este ominoso tiempo de la pretecnología era, en realidad, un universo complicado y bizarro compuesto de casas recortables, espejos de pinzas y conchas, belenes navideños hechos con figuras de plastilina o ese aparato del demonio al que llamaban pirograbador que tenías que enchufar a la corriente y quemaba un dibujo de un perro hecho sobre una tabla.
También recuerdo, de forma un tanto vaga, unos artefactos enrevesados y muy perturbadores a los que denominaban Circuitos, y que consistían básicamente en tableros con cables, pilas de petaca, luces, interruptores y demás cuerpos extraños e inquietantes que nunca entendí muy bien para qué servían, pero que me producían cierto vértigo pretecnológico y existencial, pues a mí lo único de todo este mundo de lo manual que se me daba algo regular era eso de pintar figuras de escayola.
Y por eso desde aquí quiero enviarle un fuerte saludo a mi antiguo profesor de pretecnología del Calasanz, pues fue exageradamente misericordioso conmigo cuando de trabajo de fin de curso(los demás tenían sobre su pupitre una serie de circuitos, pirograbados y maquetas que llevaban haciendo tres meses...) le presenté una figura de escayola de una muñeca repollo que había pintado a toda prisa, en tres colores, ese mismo mediodía.
Y así recuerdo -como si fuese hoy- que el profesor Óscar, que en paz descanse, me miró con una especie de rictus que oscilaba entre la amargura, la comprensión y la pena, y casi sin dirigir la vista hacia la muñeca de escayola que yo tenía encima del pupitre y que todavía olía a pintura fresca... ¡me dijo que tenía un suficiente!

Gracias por los viejos y buenos tiempos pretecnológicos.

Saludos pirograbados de Jim.


martes, 20 de diciembre de 2011

AQUELLOS MARAVILLOSOS JUGUETES



Volvemos a estar en navidad, como cada año por estas fechas, más o menos, aunque las grandes superficies comerciales se empeñen en adelantarlas a los meses de julio-agosto.

La navidad es ese momento mágico del año en el que la mercería del barrio de la señora Carmen pone villancicos a todo volumen y los buzones se empiezan a llenar de catálogos de cestas, cava(antes champán) y turrones; esa etapa de aprendizaje vital en el que uno se da cuenta de que las pilas no vienen nunca incluidas dentro de la caja de los juguetes y además hace un descubrimiento esencial para el resto de su vida adulta: es durante el transcurso de las expectativas, los deseos y la ilusión donde se agazapa la felicidad y el disfrute, y no en la posesión y la pertenencia(a esta conclusión se llega, de forma brutal, cuando el juego o juguete- después de llevar cuatro meses esperando ansiosos por su llegada- nos aburre a la hora y media soberanamente).
También se sabe que es navidad porque en la televisión echan en todas las cadenas a la vez "¡Qué bello es vivir!", porque la mitad de las luces del árbol siempre fallan y porque además los padres se chispean en nochebuena y le dan un pícaro revolcón a su mujer delante de todo el mundo mientras los niños se parten de risa al colocar al niño Jesús debajo del caganet del Belén(yo lo hacía).
A mí me gusta la navidad. Hay olores, recuerdos, gentes, sensaciones... que solamente pertenecen a la navidad y que a uno le acompañarán durante toda la vida. Para mí de una forma muy grata.
También hay que reconocer que esa fe infantil en las navidades se asienta sobre algo indiscutible: los regalos, juegos y juguetes que formaron parte de nuestros desvelos, deseos y goce durante una de las etapas más importantes de nuestra vida.
Cosas a recordar como:



- EL TELESKETCH: El telesketch era una pantalla(rellena por dentro de polvo de aluminio) con dos ruedas en la que los artistas infantiles más avezados podían plasmar allí sus inquietudes. Inquietudes verticales y horizontales, porque las inquietudes en diagonal y circulares todavían estaban proscritas allí, que ya sabían los fabricantes que siempre que empezamos dibujando cosas con redondeces y demás ya sabemos lo qué pasa, picaruelos...
El telesketch era como un Ipad o tablet prehistórico en el se podía conseguir llegar a perfilar, a duras penas y con mucha suerte, una casa con un camino y una chimenea o una frase gótica del tipo de: Mi hermano es tonto, para a continuación ir corriendo a su lado a mostrarle tu arte.
¡¡Mítico y querido telesketch!!


- MAGIA BORRÁS: ¿Quién no ha querido realizar magia alguna vez en su vida y hacer desaparecer a varios profesores, a sus padres y a algún matón de la calle con un sencillo movimiento de una varita mágica? ¿ Quién no ha soñado con echar unos polvos gratuitos y mágicos, timar a los amigos, engañar a todo el mundo? Como un Urdangarín cualesquiera, pero con chistera y clase.
A mí me regalaron un Magia Borrás y aquello fue la revolución cuando llegó el momento de abrir la caja: que si Las Pirámides Mágicas, que si la Baraja Agujereada, que si la Huevera, que si un tocho manual del copón para leer antes de hacer los trucos, que si no me daba salido ninguno, que si aquello era más complicado que ver a un asmático tocando entero el Arabesque de Debussy con una flauta... total, todo un desengaño, de los más duros de mi existencia. No hice ningún truco ni me convertí en un Tamariz de la noche a la mañana y lo único que aproveché fue la varita esa ¿mágica? de plástico que venía para usarla de cerbatana y lanzarle arroz a mi vecina.
Los únicos que hacían magia aquí eran los de Borrás, que se forraban a costa nuestra, los muy trileros.



- XYLOMATIC: "Azul con azul, qué fácil de componer", decía la canción del anuncio. ¿Fácil de componer? La madre que me parió fácil de componer, pues nunca le di cogido tampoco el punto a la Xylomatic ésta. La Xylomatic es lo que se llama un metalófono, instrumento para hacer música que tiene una manivela y unos pivotes que crean melodías al caer sobre unas láminas de metal... o algo así.
Creo que Mike Olfield empezó con uno de estos a componer Tubular Bells.
Otro rollo macareno. Yo no di pasado de cuatro notas de Carros de Fuego, las mismas que tocaría más adelante con el órgano PT-30 que mis padres me trajeron de Canarias.


- EL TOCADOR DE LA SEÑORITA PEPIS: Esas cosas de niñas que maravillaban a los niños, porque cuando íbamos a casa de la vecinita nos quedábamos embobados pensando en cómo les podía divertir aquello de empolvar, pintar y maquillar un busto(una especie de careta de plástico duro) si no había ni tanques ni madelmans ni destrucción por el medio.
¿Quién se podía divertir con aquéllo? ¿Las niñas pertenecían a otra especie no humana? ¿Qué significaba todo ese ritual?
Con las cocinitas y los médicos por lo menos colaborábamos y aprendiamos algo, pero esto del maquillaje nunca nos caló demasiado, excepto a los niños que años después formarían el conjunto tecno conocido como LOCOMÍA.
También había una Tricotosa de la Señorita Pepis, que no sé ni para qué servía, la verdad.




- FUERTE COMANSI: Fort Grant o la magia del lejano oeste en tu salón mediante una figuras estáticas, un fuerte con una torreta y una cantina, y una diligencia con caballos de plástico.
La imaginación hacía el resto.
Después de ver en Primera Sesión todos aquellos westerns en blanco y negro en los que los pérfidos pieles rojas asediaban las empalizadas que los héroes blancos y azules defendían hasta que llegaba el séptimo de caballería en el último momento para salvarlos... ¿quién no querría ser un oficial de una guarnición avanzada que cortejaba a alguna dama(solía ser la hija de algún Coronel)mientras eran asediados por los salvajes emplumados e histéricos?
Épica y lírica colonizadora y racial en estado puro.


- IBERTREN: ¿El juego más aburrido del mundo? Posiblemente, pues había que tener una formación zen o una verdadera pasión por este universo ferroviario de las locomotoras, los vagones, los pasos a nivel... para poder disfrutar de una cosa soporífera y adormecedora como era ver pasar un tren constantemente sobre una maqueta con casitas, túneles y personitas plásticas.
- Joder, es que es... ¡¡A ESCALA!!- te decía algún fan de este rollo para intentar contagiarte la pasión por el hipnótico coñazo.
A escala. A escala de aburrimiento 15:13 hasta el infinito, pensabas tú, porque algo sin tanques, madelmans, explosiones, guerras, muertos, monstruos de otra galaxia, etcétera, no podía ser ni bueno ni sano mentalmente ni, mucho menos, entretenido.
¡Dios, qué aburrimiento existencial, porque, seamos serios... a ver quién en su sano juicio va a ir a ver una película de hora y media en la que solamente se vea entrar y salir trenes de túneles!



- MADELMAN: Atención todos y todas, porque entramos en otra dimensión del entretenimiento masculino: el universo Madelman.
El universo Madelman era pura aventura, a la antigua usanza, y se basaba en aquel lema de: "enviaremos un hombre a Marte, otro al Aconcagua y otro al fondo del océano".
La dimensión madelman- muñeco articulado de acción rodeado de accesorios y complementos- iba desde el Madelman pirata hasta el trampero, pasando por el buzo, el explorador polar, el porteador o el espeleólogo.
Madelman lo era todo, lo abarcaba todo, cualquier deseo o sueño de aventura estaba representado por algún modelo o serie de Madelman, esas figuras de ensueño con ropa y miles de accesorios y complementos que conseguían el milagro de convertir el sofá de casa en un pequeño pedazo de misteriosa sabana del África negra.
Serie aventura, serie militar, serie oeste... fabricación española, equipos individuales, básicos o misiones completas.
Geyperman no tenía este catálogo. Y los Big Jim estaban bien porque rompían tablas con la mano, pero no eran lo mismo.
Hoy en día una caja de Madelman buzo y submarinista básica sin abrir y con sus muñecos y complementos sujetos con aquellas gomitas puede llegar a valer mil euracos y más.
Caviar puro.


- QUIMICEFA: Hace no demasiado tiempo un informe de un laboratorio independiente revelaba que el juego Quimicefa contenía elementos inflamables y sustancias tóxicas que podían desencadenar reacciones violentas.
¿Pero alguien pensaba que podría convertirse en un émulo del Doctor Bacterio sin correr ningún riesgo? ¿Cómo se van a poder crear volcanes con soda, investigar sobre la electrolisis o aprender a liberar calor mezclando dos productos si no asumiendo cierto riesgo personal o, incluso, sobre la estructura del edificio de casa de nuestros padres?
Y es que abrías la caja y veías aquellos tubos de ensayo, vaso de precipitados, ácido tartárico, un mechero de alcohol, barras de gráfito... ¿cómo no soñar e ilusionarse con dominar el mundo, destruir ciudades y envenenar a la raza humana si no era gracias a Quimicefa?
Bienvenido, Quimicefa, los que van a morir te saludan.


- AUTOCROSS: Un coche dando vueltas sobre un imán. Vueltas y vueltas. Vueltas y vueltas. Vueltas y vueltas. Vueltas y vueltas... eso era el autocross.
Un volante, una llave de plástico y una marcha con tres o cuatro velocidades y poco más. No se competía con nadie ni se hacía nada más que pasarse horas y horas y horas viendo dar vueltas y vueltas y vueltas a un coche de plástico.
Eso sí, no se sabe porqué pero era ¡¡¡la hostia de entretenido!!!
Misterios cuánticos de la existencia, como la audiencia de Tele 5 o porqué Ana Rosa Quintana cada vez está más joven.




- CINEXIN: Para mí el Cinexin fue algo más que un juego. El Cinexin fue mi última butaca del cine sin acomodador, que diría Sabina.
Me explico.
Un Cinexin significaba una película de Goofy y Donald en una cocina a oscuras, previo aviso de la exhibición a alguna vecinita cuando mis padres no estaban en casa. Así que esa oscuridad y apartamiento´íntimo animaba a la exploración ajena por debajo de la mesa mientras visionábamos, como si nada, las desventuras de un Donald rodando cuesta abajo por las escaleras de un fantasmal castillo.
Mis primeras incursiones en estas lides amorosas tienen que ver con aquellas viejas proyecciones del Cinexin sobre los azulejos blancos de la cocina, por lo que para mí todos y cada uno de los personajes de Disney me resultan tremendamente evocadores y sugerentes, reavivando en mi interior una serie de sensaciones casi líquidas de goce, descubrimiento y aventura.
Gracias, Walt, por tantas alegrías.


- EL BARCO PIRATA DE FAMÓBIL: Es que tenía que ser el barco pirata el producto estrella de Famóbil. O el fuerte o la caballería. Porque eso de la Granja Famóbil, el Circo o el Zoo... ¿qué es... qué significa? ¿Qué aventuras puede imaginar vivir un niño en un Zoo? ¿Darle de comer a las cebras libera la adrenalina de un infante? ¿Limpiar los excrementos de los elefantes?
La adrenalina de un niño la libera la aventura, la emoción y el riesgo(jugar a ser pirata, espadachín, rey guerrero, vaquero, mercenario...) pero simular que planta rábanos en una granja como que no.
Yo entre los clicks y los airgamboys siempre preferí los clicks, a pesar de resultar los muñecos articulados más inarticulados que se vendían en el mercado. Tenían como más entorno.
Y cuando llegaron las clacks(versión femenina de los clicks en plan enfermeras y animadoras) y los rotuladores para pintarlos ya ni os cuento.
Orgía tras orgía era aquéllo.



- ¿QUIÉN ES QUIÉN? : Juego que consistía en intentar adivinar el nombre de un personaje mediante preguntas del tipo: ¿lleva gafas?¿ Tiene el pelo rubio? ¿Tiene los ojos marrones?
Muy entretenido y recomendable a todo aquel que se quiera acercar al mundo de la política orgánica, pues la pregunta retórica de ¿quién es quién? es dentro de este mundillo uno de los mayores desvelos que padecen aquéllos que desean adivinar e interpretar la naturaleza, los movimientos y posibles posicionamientos de fulanita y menganito, cambiantes y mudables como el zig-zag de una pelota saltarina arrojada contra la pared de una sala.
Y es que la condición humana a menudo es impredecible.


- JUEGOS REUNIDOS GEYPER: La caja tenía más de cincuenta juegos, pero todo el mundo acababa jugando a la oca, el parchís y, como mucho, a la ruleta.
Dentro de la caja venían unos ratones y unos conos de plástico y colores que nadie sabía ni recuerda para qué servían, por lo que algunas madres los utilizaban de adornos para poner en el mueble, al lado de los libros del Círculo de Lectores o sobre la televisión.
Cientos de horas y tardes de invierno y lluvia intentando adivinar para qué servían aquellos tableros raros, ratones y conos mientras deciamos lo de: "de oca a oca y tiro porque me toca".




- EXIN CASTILLOS Y TENTE: Pieza a pieza se podían hacer castillos cutres con fantasmas de plástico o unos cargueros y terminales con silos que te cagabas, dependiendo de si ibas más para Gótico o para ingeniero.
Lo malo de estos juegos fragmentarios para una madre era que aparecían piezas en cualquier sitio y lugar: en la ducha, dentro de la lavadora, debajo del sofá, en un yogur, introducidas en vez del supositorio...
Pero Tente somos todos, porque como decía la publicidad de la época: " Tente es mucho más que un juguete. Tente es un sistema de juegos de construcción, con el que, el niño desarrolla sus habilidades motrices, toma consciencia del espacio, maneja conceptos como grande, pequeño, alto, bajo, conoce formas geométricas y adquiere nociones de equilibrio y simetría".
Igualito igualito que cuando jugábamos a los médicos con la vecina del segundo, digo yo. Y sin tanta pieza desmontable.


- SCALEXTRIC: Nunca fui muy fan de estas cosas de los coches y los motores, y mis recuerdos del scalextric se resumen en, básicamente, dos:
1- Un porsche turbo naranja y otro amarillo que corrían sobre una pista en forma de ocho y que constantemente se salían de ella y había que volverlos a poner en el raíl, lo que suponía un auténtico coñazo, por supuesto.
2- Una mañana de sábado que llevaba mi porsche naranja al colegio Calasanz para participar en una competición y me cayó el coche en un profundo charco de agua y se me estropeó, por lo que no pude llegar a participar nunca en una competición de Scalextric. Este día se truncó mi carrera.
Ni que decir tiene que odio el puñetero Scalextric.


Nos quedarían juegos míticos como el SIMÓN, aquel juego de música y luces con cuatro pulsadores de colores; el PICA-PEZ y el TRAGABOLAS, con los hipopótamos de colores que devoraban bolitas; los coches con cable corto de Payá; los juegos de mesa con vocación de infinitud que eran el MONOPOLY, STRATEGO, CLUEDO...; el LABERINTO CONGOST, etcétera.

Esperamos que este guiño nostálgico haya sido de su agrado y que este año les traigan esa granja de PIN y PON o el PEQUEÑO PONY que le han pedido a sus majestades, si es que han sido medianamente buenos.
Si no, ya saben: carbón del dulce.

Saludos de Jim y ¡¡¡feliz navidad!!