"EL BLOG MÁS LEÍDO EN CÁCERES SEGÚN EL ÚLTIMO EUSKOBARÓMETRO"

sábado, 25 de junio de 2011

LITERATURA ERÓTICA Y LIBERTINA: MANUAL DE URBANIDAD PARA JOVENCITAS


Yo siempre he pensado que el erotismo era algo así como palpar con suma discreción por debajo de la falda a una respetable dama un domingo en el banco de la iglesia- mientras el sacerdote parte el cuerpo de Cristo y la luz del mediodía se cuela por la tornasolada vidriera- y conseguir que llegue al orgasmo a la vez que la gente de orden vuelve de comulgar con la boca abultada como si llevase dentro un apretado tiramisú de chocolate.
No puede existir nada en el mundo más puro, más santo, más humano y más vivo que ese goce lujurioso de las citas en latín, de los gestos consagrados, de las miradas solemnes conviviendo en afinada y armoniosa sintonía con los dedos humedecidos del deseo, los pechos a punto de hacer estallar las blusas limpias del domingo y la media erección espontánea que ya destila el primer y transparente jugo.
Un orgasmo, a fin de cuentas, es solamente una sonrisa. El goteo incesante de la vida.
Y pocas cosas hay más morbosas, más propicias para la culminación, que la confluencia de lo respetable y lo perverso. ¿Qué hombre sano no ha soñado alguna vez con corromper a alguna jovencita íntegra y decente en algún apartado en penumbra de un congreso médico mientras se habla de desfibriladores y deontología?

Siempre me ha interesado el erotismo del ser humano en todas sus formas y variantes. El sexo sin imaginación es pura gimnasia pélvica, vulvas y penes en rutinario movimiento, cuerpos que gimen, suspiran, succionan, lamen, acarician, gritan y/o se contraen durante unos minutos. Un alivio necesario, pero aburrido y pobre. Una liturgia de músculos en tensión y mucosas dilatadas. La imaginación hace el resto, le pone el anhelo, el ansia, la mordiente necesaria, el ácido... el deseo
La sexualidad sin una imaginación de generosos escotes, de felaciones apresuradas en un ascensor, sin la ficción de las imágenes calenturientas de más de dos cuerpos en movimiento o sin la contemplación del bamboleo de unos zapatos de tacón de aguja interminables es como la ingestión de cápsulas simuladoras de la comida(con todos los componentes nutritivos que propician la existencia) pero sin su olor, color o sabor.


Por eso, mientras la carne no se ulcere y corrompa, nunca es tarde para leer textos libertinos y maestros como "Las edades de Lulú", " Las once mil Vergas", "El amante de Lady Chartterley", "Justine" o "Afrodita"... nunca es tarde para llegar a la correcta medición del deseo a través de las palabras y al cómo se puede construir un gozoso universo de habitaciones entreabiertas, secretos de espejos, sueños de rejilla y estrellas de encaje... todos estos hermosos libros sobre la pasión humana más básica y necesaria han aglutinado las fantasías de todas esas damas respetables que están deseando ser deliciosamente molestadas y de esos jóvenes que miran hipnotizados el trasero embutido de su vecina cuarentona y recia cuando suben detrás de ella las escaleras.
A través del erotismo se trasciende la simple fisicidad animal y se transporta uno al arte, a la poesía y a la creación. A lo humano. A través de lo obsceno se transgrede un estado de cosas inmoralmente correcto, falsario e hipócrita sobre el que muchas sociedades han aposentado y aposentan sus pilares.

El buen erotismo libertario se mueve siempre entre lo refinado y exquisito y lo tosco y procaz, y Pierre Louÿs, el poeta simbolista belga de "Las canciones de Bilitis" y "Afrodita", es un ejemplo de ello.
Pierre Louÿs escribe en 1917 esta parodia de los manuales al uso que tanto proliferaban en la época. Un supuesto manual de urbanidad para jovencitas de la alta sociedad que, por vez primera, habla sin tapujos del deseo erótico femenino y de cuestiones cuya sola lectura todavía consiguen sonrojar, ¡así que imaginaros en la época!, hoy en día a una buena parte de la sociedad biempensante.
La mujer entra en escena, ocupa su aplazado y público(aunque fuese clandestinamente) lugar en la sexualidad humana y reclama su presencia.
Mediante el uso de la parodia, Pierre Louÿs es capaz de subvertir la engañosa superficie de la apariencia y jugar hábilmente con los códigos.
La magnífica editorial Valdemar editó hace años en castellano este clásico de la literatura libertina de todos los tiempos: "Manual de urbanidad para jovencitas".


Algunos consejos de Pierre Louÿs a las remilgadas jovencitas de principios de siglo XX:

- Cuando use un plátano para divertirse sola o para hacer gozar a la criada, no lo vuelva a poner en el frutero sin haberlo limpiado cuidadosamente.

- Si es posible, no os encerréis en una cabina [de baños] con un señor. Mejor entrad con una jovencita que os comerá el coño igual de bien y no os comprometerá.

- No digáis “mi coño”, decid “mi corazón”.

- No digáis “tengo ganas de follar”, decid “estoy nerviosa”.

- No digáis “se corre como una yegua cuando mea”, decid “es una exaltada”.

- No digáis “es capaz de correrse tres veces seguidas”, decid “es todo un carácter”.

- No masturbéis a vuestros amiguitos dentro de la jarra de limonada, aunque esta bebida os parezca mejor si añadís leche fresca. Los convidados de vuestro padre quizá no compartan este gusto.
- No dibuje en la pizarra las partes sexuales de la maestra, sobre todo si ella se las ha enseñado confidencialmente.

- Bendígale por haber creado zanahorias para las niñas, plátanos para las jovencitas, berenjenas para las jóvenes madres y remolachas para las señoras maduras.

- Decir a una mujer joven que tiene un hermoso cabello rubio, es amable. Pero preguntarle en voz alta si tiene los del coño del mismo color, es indiscreto.

- No humedezca su dedo índice en la boca o el coño para pasar las páginas.


Y ya sabéis, el domingo a misa a rezar y a lo que surja.

Saludos de Jim, el erótico enmascarado.

jueves, 16 de junio de 2011

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO: LA ESCUELA BRUGUERA


Llegados a este punto del relato- y más ahora que ya tenemos todos por aquí cierto grado de pudorosa intimidad y confianza virtual- permítanme confesarles otro de esos pequeños pecados veniales, uno de los menores, de mi infancia y juventud.

Yo fui un poco caco, un ladronzuelo de barrio bajo, un descuidero que le sisaba con ingeniosa habilidad a su santa madre unos pocos duros de esos con el careto rayado de Franco para poder comprarse - acumulando lo hurtado en varias jornadas como un émulo de Oliverio Twist o Tío Gilito- el último Supermortadelo especial Verano y un par de Olés para echarse al coleto un viernes por la tarde mientras deglutía el bocadillo de Pralín y esperaba a que comenzara "El Perro de Flandes" sentado en la mesa de la cocina tras el baño semanal( eran tiempos aquellos en que entre los padres de barrio de aluvión circulaba la leyenda rural de que lavarse mucho arrugaba y envejecía al niño prematuramente).

Y, lo que es peor, nunca me he arrepentido de estos pequeños escamoteos y sustracciones, pues ya desde niño había considerado que la finalidad, la curiosidad de la lectura, bien merecía la pena y el riesgo.


La marathon de la vida tiene sus etapas, sus caminos y transiciones, sus límites más o menos concretos, así que mucho antes de esos alivios acelerados de la adolescencia con alguna Interviú de Victoria Vera(era pelirroja natural, todo hay que decirlo) en el cuarto de baño con el pestillo pasado, o de los escarceos con la vecina en el descansillo de la escalera palpando y calculando con precipitación febril los volúmenes de senos, tangentes y cosenos... antes de esos soles pubescentes que implosionaban por dentro y dejaban mapas de la península de Italia en las sábanas limpias, ya me habían habitado los Mortadelos y sus disfraces imposibles, los Anacletos y sus zapatófonos, las hermanas Gilda y sus embrollos y líos amorosos.
Un complejo mundo que descifrar a través de los simples esquemas de unas caricaturas. Pero que, a veces, ayudaban a realizar el milagro.



Recuerdo que yo había pasado el hambre mitológica y post-franquista de Carpanta y habíamos perseguido pavos en Navidad a los que después perdonábamos la vida y con los que compartíamos mesa y mantel; había sentido el atizador de alfombras del malhumorado Don Pantuflo Zapatilla sobre mi pellejo y también había simpatizado con el avaro sacacuartos de Don Senén, el de la tienda de ultramarinos de "13, Rue del Percebe". Ellos fueron mis primeros y queridos maestros, mi literatura de bata y zapatilla de cuadros, mi filosofía de andar por casa, cuando en casa no había apenas tiempo o ganas para la literatura y, mucho menos, para la filosofía.

La alta literatura de las magdalenas con sabor a tiempo perdido, de los centroeuropeos que se despiertan una mañana convertidos en insectos( en metáforas zombies) o de la gélida metafísica de los campesinos rusos y ortodoxos llegó más tarde, cuando aquel doctor de Orense ya me había curado el acné con sus mejunjes y la vecina me había enseñado a despejar ciertas dulces ecuaciones.

Solamente me resta decir que la palabra Bruguera se convirtió desde entonces para mí- y supongo que también para muchos otros- en sinónimo de tiempos mucho más sencillos, sinceros, espartanos y felices que los de ahora. Decir hoy Bruguera es decir ilusiones recién estrenadas, Cheiws Junior de fresa ácida, brilé, tardes de portal en junio entre tebeos, amigos y pelotas saltarinas. Es un DDT arrugado entre las páginas aburridas del libro de matemáticas de 3º de EGB.
Decir Bruguera, ya parezco Serrat, coño, es decir Tío Vivo, Pulgarcito, Ibáñez, Cifré, Vázquez, Raf, Segura... es decir Colección Olé, Superhumor, Joyas literarias juveniles, Agamenón, Rigoberto Picaporte, La Familia Cebolleta, El Reportero Tribulete, Don Pío, Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio, El Profesor Tragacanto y su clase que es de espanto... o sea, que decir Bruguera es decirlo casi todo. Todo lo importante. Y lo más importante siempre es la niñez. La primera y última patria del hombre. Todas esas miles de horas entre bocadillos y caricaturas, felicidad y sonrisas, mundos de tinta y colores offset en los que refugiarse e ir aprendiendo a vivir de la única manera que es posible aprender a vivir. O sea, tirando.


Dicen que la nostalgia ya no es lo que era, que está devaluada, que corres el peligro de convertirte en estatua de sal si la frecuentas demasiado, pero me gustaría señalar que de lo que yo estoy hablando, también y sobre todo, es de agradecimiento. Agradecimiento con mayúscula. Agradecimiento infinito y de corazón a toda esa factoría generadora de entretenimiento e ilusiones colectivas llamada Bruguera; a esa escuela de empresarios, artistas, magos del trapecio de fin de mes e ilusionistas del Rotring y la escuadra que desde 1910 hasta nuestros días han conseguido lo imposible: colonizar mediante sus páginas y personajes las risas y las almas de todos esos seres humanos que un día pulularon por la extraña e incomprensible tierra de la niñez.
Hoy todo ese tiempo perdido, sin magdalena, es de nuevo recobrado gracias a la mención de una única palabra: Bruguera.

Pocas veces ocho insignificantes letras significaron tanto para tantos. Una cosmología propia, muy nuestra, tan española, concebida a base de carajillos, pícaros, pequeñas miserias cotidianas, pagos aplazados y calendarios zaragozanos, que diría el maestro Carandell.
Gracias por todo. Sobre todo por hacernos un poco más ligeros, alegres y, si cabe, menos mezquinos.

Post Scriptum: Sí, también leía "Lily", tebeo para chicas, y a Dorita y las desventuras de la Terrible Fifí que estas revistas contenían.
Nobody is perfect, que dicen. Y yo menos que nobody.




Saludos de Jim.

viernes, 10 de junio de 2011

LA MORADA DEL HOMBRE: LA COLECCIÓN MARGULIES EN A CORUÑA

"La omnipresencia de las cámaras insinúa de modo persuasivo que el tiempo consiste en acontecimientos interesantes, dignos de fotografiarse. Esto a su vez permite sentir fácilmente que a cualquier acontecimiento, una vez en marcha, y sea cual fuera su carácter moral, debería permitírsele concluir para que algo más pueda añadirse al mundo, la fotografía. Una vez terminado el acontecimiento, la fotografía aún existirá, confiriéndole una especie de inmortalidad (e importancia) de la que jamás habría gozado de otra manera"(Susan Sontag)





















Todas estas fotografías- y muchas más- de autores como Joel Sternfeld, Sharon Lockhart, Alain Bublex, Luc Delahaye, Pieter Hugo, Zwelethu Mithethna... pertenecen a la famosa colección de Martin Z. Margulies que se puede ver hasta finales de septiembre en la Fundación Barrié de la Maza de A Coruña. Merece la pena.

Saludos de Jim.


viernes, 27 de mayo de 2011

GIULIETTA MASINA, LA CHICA CON RAYOS DE LUZ EN LOS OJOS


Érase una vez una grandísima actriz de ojos enormes y expresivos llamada Giulietta Masina.
Un día Giulietta se casó con un director de cine italiano llamado Federico y se convirtió, por arte de magia, en la dulce Gelsomina, la compañera ambulante y nómada del bribón Zampanó(Anthony Quinn), que se la compra a su familia por 10000 míseras liras para que recorra con él las carreteras llenas de polvo y pobreza de la posguerra italiana.
Pasó el tiempo y Giulietta se convirtió, con ayuda del genial mago de su marido, en una soñadora de arrabal romano sin fortuna llamada Cabiria. La dulce Cabiria solamente quería que la quisiesen, pero lo único que encontraba después de todo eran noches malas y noches peores, casi siempre debajo de hombres de los que apenas sabía sus nombres en algún descampado en blanco y negro. Cuando Giulietta entra en Cabiria se produce el milagro, de esos que en el Cine no abundan demasiado. Pocas veces delante de una pantalla hemos sentido debajo de las uñas esas punzadas de emoción y compasión por las desventuras y desamores neorrealistas de esta dulce e inolvidable heroína de la desesperación, los charcos y las casas de hojalata llamada Cabiria, la dulce Cabiria, nuestra dulce Cabiria... ¿por qué lloras, Cabiria? Algún día caerá del cielo el ángel que esperas y te amará y sonreirá para siempre, como tú te mereces. Te lo juro.

Vendría luego- Federico se nos pone surrealista- un excéntrico ejercicio de barroco-espiritismo y plasticismo onírico titulado "Giulietta de los espíritus"... pero un poco más tarde se cuadrará el círculo, a media tarde de cualquier septiembre de la vida- en ese momento del crepúsculo en el que los pájaros dejan de cantar y se acuestan sobre las ramas y uno se da cuenta de que todo el tiempo que le queda es casi la mitad o menos del que ya lleva gastado- con "Ginger y Fred".
Ginger y Fred, Mastroianni y Masina, Amelia y Pippo, los horteras y ajados bailarines que tuvieron sus quince minutos de fama una buena tarde de claqué de hace treinta años haciendo chasquear los talones de los zapatos con la melodía del "Cheek to cheek" y ahora, de nuevo, se reúnen para su último baile en un cutre programa de variedades. Amelia y Pippo, Ginger y Fred, Masina y Mastroianni, arrastrando sobre la pista el baúl de toda una vida de cicatrices, nostalgias, tristezas... a cuestas con todo ese tiempo pérdido, sin magdalenas. Tratando de recomponer en un fugaz instante el dulce espejismo en el que una vez fueron felices y jóvenes y famosos con sus zapatos con tachuelas, sus piruetas y sus vestidos rosas y brillantes.
Un hermoso cuento otoñal sobre lo efímero que es todo. Los aplausos, las esperanzas, la juventud, la vida.

Así que érase que se era hace mucho tiempo una actriz de ojos grandes como platos llamada Giulietta Masina. Cuando Giulietta abría los ojos chispeaba la pantalla como un arco iris , se iluminaba la pequeña sala oscura y algo te pegaba un trallazo de emoción en el pecho y se quedaba a vivir para siempre dentro de ti. Cada sonrisa suya era un big bang o big crunch de estrellas y luz en el que parecía que iba a reiniciarse el mundo de nuevo en cualquier momento.

Y no lo he soñado. Fue con la tierna Gelsomina y con las vapuleadas noches de Cabiria, con la otoñal y vencida Ginger... cuando aprendí que en los libros y en el Cine existen cosas diminutas e invisibles que se te pueden incrustar dentro y que después ya no sabes cómo volver a sacarlas.
Bueno, también hay que decir que tampoco quieres que se vayan.
Colorín colorado, este cuento se ha acabado. Gracias para siempre, Masina, Gelsomina, Cabiria, Ginger.





Saludos de Jim.

lunes, 16 de mayo de 2011

LA IGNORANCIA DEL FAKIR



Ser joven es aire, planetas, espacios.
Planear sobre los acantilados dentro de un esqueleto de
huesos verdes ... todo leve, perpetuo, inabarcable.
Ser joven son unas piernas ágiles, la mirada del verano en los ojos,
el sexo siempre dispuesto.
El aliento con el aroma de la menta.


Ser joven es una coraza invisible que protege contra el rigor de los relojes,
contra la plaga finita de los segundos, minutos, horas, meses...
que un día , no muy lejano, seremos o habremos sido.
Ser joven es recoger , como en un dulce vals, la siembra de las primeras
gotas de luz de cada nuevo amanecer
e ir abonando dentro del pecho
las tardes imprevistas y preciosas que
flotan y se suceden sobre la carne,arañando apenas su tersura,
enmoheciendo apenas sus costuras,
horadando apenas el alma henchida que contiene.


Ser joven es un oficio de fakir que se ríe de las agujas de calcetar oxidadas
y de las bandadas de los cuervos negros.
Alguien que esquiva cementerios,
se sube a las torres más altas a buscar nada
y se hace collares con alambres de espino.


Pero cualquier mañana ese fakir se levantará agotado
y con el intestino perforado por culpa de coleccionar lunes, oficinas,
ojeras, casillas de la declaración de la renta,
números rojos, orgasmos, esquelas, desencantos, euríbor...
Y de los sueños quedará el polvo,
y de las esperanzas el corazón desteñido,
y solamente entonces, cercado por el herrumbroso otoño,
entre los escombros y ruinas de lo que un día soñó que sería,
el fakir se dará cuenta
de que definitivamente la juventud se le había ido escabullendo
de entre sus manos,
como si fuese arena
o agua.
Sin apenas ningún dolor.


Saludos de Jim.


jueves, 5 de mayo de 2011

CRISTIANISMO CAMP: RELIQUIAS, BISUTERÍA Y COMPLEMENTOS




Aprovechando todo este fervor que está despertando en nosotros, los cristianos practicantes, la reciente beatificación de nuestro querido Juan Pablo II, amigo personal de Monseñor Romero, vamos a ir hacia adelante con un tema con evidentes mimbres religiosos.
Siempre desde el más estricto rigor y respeto, como es habitual en este espacio con las cosas que son serias y de tener en cuenta, pues el tema que nos concierne no es para menos.

Dicen los entendidos en esto de lo metaespiritual que una religión es una fuente de energía dada, pues la gente que llega a creerse eso de que existe una comunicación directa con los dioses primigenios se siente protegida, fortalecida, despide al exterior más estrógenos, suda menos que los demás y hasta hace mejor de vientre sin necesidad de tomar ningún sucedáneo tipo All-Bran de Kellog. Es lo que se conoce entre los creyentes como la fibra de la fe, una enzima mística que contiene beneficios y propiedades divinas que ayudan a ir mejor y más veces al baño. Así, la práctica de ir al baño a hacer aguas mayores ha pasado- por estas cosas de la transustanciación en las que la esencia ritual muta y cambia de naturaleza- de ser un acto ordinario y profano a todo un ritual espiritual y sagrado.
Pues bien, esta fibra de la fe(como la llamaremos a partir de ahora) se proyecta e irradia a partir de ritos y objetos religiosos, que supuestamente nos ponen en contacto con lo sacro, lo bienaventurado... con el gran misterio.


Y así, las Reliquias vienen a ser una especie de fetichismo no sexual( sonrisa) en el que un objeto o una parte de un santo( una uña del pie, por ejemplo) es digno de veneración. Ahora que cualquier moñas aficionado a eso que llaman música popular del siglo XX paga una pasta por una baqueta con la que ha tocado el sosaína insoportable del Phil Collins o por el frasco donde guardaba Elvis las drogas... hay que decir que lo que se conoce como F.F.( Fenómeno Fan), es más antiguo que las Pipas Facundo. Algo pre-cristiano, más bien. Lo novedoso que hace el cristianismo con sus fetiches es pulirlos, añadirles valor, rentabilizarlos en el mercado espiritual de los hombres y mújeres crédulos que disponen de una buena bolsa de maravedíes para depositar bajo una efigie de la Virgen maría o dentro de un Santo Grial de hojalata chunga.
Y es que, a fin de cuentas, pagar por una braga sucia o una jeringuilla usada de Janis Joplin no deja de ser lo mismo que visitar la catedral de Nuremberg para ver la Lanza Sagrada. La que cuentan los evangelios que utilizó el centurión romano Longinus para atravesar al Cristo moribundo en la cruz.
Todo esto no deja de ser una especie de parafilia psicopática que tiene más que ver con la masturbación mental, la insatisfacción vital, la incurable estulticia humana, el latrocinio y la rapiña del vecino... o esa querencia ancestral y humana por lo camp y kitsch que derivan en un onanismo impenitente.
Pajería y casquería pura y dura, ya sea sacra y/o profana.


El comercio de reliquias tiene lugar desde el mismísimo inicio de la cristiandad. Los restos y objetos que habían entrado en contacto con los hombres santos cotizan al alza, como en la bolsa o ebay. La época de más consumo y ostentación de estos fetiches cristianos tiene que ver con el medievo y con el saqueo de Constantinopla por los cruzados, con el cercano Oriente, la pérdida de Jerusalen... las reliquias sagradas aumentan cuota de mercado en los siglos XII y XII, amplifican el fervor religioso, estimulan las conversiones, sirven de sostén a la fe y se veneran como razones y acicates para la Guerra Santa.
Recordemos someramente la importancia que tuvieron las reliquias y su utilización en el glorioso Alzamiento Nacional en nuestro país, y como el caudillo( "El Caudillo es el sol" . Álvaro Cunqueiro dixit) viajaba siempre con la mano incorrupta de Santa Teresa a cuestas(que vaya usted a saber dónde la había metido antes la Santa, porque tantos años de incorrupción no sé yo...). El de Ferrol en otra ocasión también sacó a pasear a la prestada y portuguesa Virgen de Fátima en una tourneé divina en el año 48 por la carretera de Extremadura hasta Madrid para escarnio de los ateos y judeomasones que vilipendiaban las bondades del régimen.
"Operación Fátima", que se llamó la astracanada.

Y, ya que estamos hablando de astracanadas, pasemos a nombrar sucintamente algunas de la Sagradas Reliquias más chorras que ustedes,amigas y amigos del misterio y de lo camp, no deberían perderse por nada del universo, ya fuera este perpetrado en Big Bang o en Big Crunch:




- LOS PECHOS DE SANTA ÁGUEDA: Águeda de Catania es una chica potente y vistosa a la que pretende un hombre malo: el senador Quintianus. El senador se cabrea cuando la Águeda le dice que ella está casada ya con Jesucristo y que no puede otorgar sus favores a nadie, así que el fogoso Quintilianus ordena que se le seccionen los pechos. Como podéis ver en la pintura que hay justo sobre estas líneas, Santa Águeda lleva sus pechos en una bandeja como si fuera una camarera de un local de restauración de esos de deconstrucción a la que se le acabará de pedir un par de pechos de queso y centollo bañados en salsa de arándanos. Eso sí, sin nata.
En la Catedral de Catania se puede ver un mechón de su pelo, y también se dice que sus senos están enterrados bajo su suelo.


- LAS TRECE LENTEJAS DE LA ÚLTIMA CENA: Se conservan en el Sancta Sanctorum y en el Museo Vaticano trece lentejas, el mantel y un pedazo de pan de la última cena. Lo de las trece lentejas sobrantes aumenta las probabilidades de que hubiese un paisano en esa cuchipanda, pues nadie deja trece lentejas excepto un gallego. Lo que antropológicamente se ha llamado desde siempre "la vergüenza del gallego": ves a trece gallegos cenando y siempre queda un único y ridículo pedazo de queso en la bandeja al final que nadie quiere comerse.
Pues eso, que ya veo al Dan Brown dándole vueltas a la tecla con esto de las trece lentejas y la pertinente conspiración vaticana para ocultar el hecho de que el mundo conozca que hubo un comensal de Carballo o Carral en la Última Cena.
Y, si es de Carral, seguro que hasta le encargaron a él que llevase el pan.





- PLUMAS DEL ARCÁNGEL GABRIEL: Cuenta la leyenda que el Arcángel Gabriel iba perdiendo plumas- como si fuese un tertuliano de Sálvame- cuando hizo aquella performance de la Anunciación. Hay, por lo menos, dos plumas de arcángel metidas en urnas para ser veneradas. Una en Italia, en la iglesia de Madona di Loreto, y otra en una pequeña iglesia de un pueblecito de Valencia. Liria.
Los de Valencia dicen que en el siglo XIX se las compraron por un módico precio a un monje suizo que las vendía a docenas. Lo que no cuentan es que les había parecido un poco raro ver descarnadas a todas las gallinas del corral que tenía el avispado monje.


- LECHE UHT LA VIRGEN MARÍA: Semidesnatada, entera y desnatada. Se conserva en muchos lugares: Popolo, Oviedo, Chile... unas gotas de leche que se le cayeron a María cuando amamantaba al niño Jesús y que alguien- el Ikér Jiménez de la época o un pervertido tenía que ser ese alguien para ponerse a recoger unas gotas de leche y conservarlas en un recipiente- recogió para donar a la posteridad.
De José el carpintero no se conserva ningún resto líquido( o en grumillo) de este mismo tipo. Gracias a Dios. Pero, en cambio, lo que sí se conserva del hombre es el...


- SUSPIRO DE SAN JOSÉ: La historia es la siguiente: José el carpintero suspira después del café dentro de una botella, la cierra y viene un ángel que recoge la botella( como los de MRW, mensajería urgente) y la deja en la iglesia de Blois.
Y después criticamos las pelis del Van Damme y el Chuck porque no tienen una sólida coherencia narrativa interna... ¡¡anda ya!!!


- UNA PAJA DEL PORTAL DE BELÉN: Una paja del pesebre del portal de Belén que se conserva en Roma y dicen que fue poseída hasta hace poco tiempo por los Reyes de España. Medio mundo con reliquias cojonudas y a nosotros qué nos dan.
Una paja.
Sin comentarios.


- UN PELO DE LA BARBA DE JESUCRISTO: Cuentan las crónicas nemedias que Felipe II tenía un pelo de la barba de Cristo y otro del cabello de la Virgen, como si de un antepasado directo del genial Marqués de Leguineche se tratara.
Decía el padre Siguenza que Felipe II habría conseguido más de 700 reliquias, y que en sus vitrinas y armarios guardaba una colección de objetos y pedazos religiosos compuesta por más de 300 cabezas y 150 brazos.
Si llegar a estar vivo hoy, el de la Casa de Austria arrasaría en http://www.todocoleccion.net/




- SANTOS PREPUCIOS DE JESUCRISTO: " Una anciana que ofició de Mohel laceró el celeste capullo, lo sumergió en una pequeña redoma con aceite de nardo y lo entregó a su hijo, comerciante en perfumes, con la admonición de que no lo vendiera. Pero el joven desobedeció a su madre; y el Santo Prepucio inició así su intrincado vagar por el mundo".

Un prepucio vagando por el mundo sin el consentimiento de su dueño es algo muy triste.
María Magdalena, Carlomagno o la emperatriz Irene de Bizancio habrían tenido la suerte de poseer el pequeño anillito de carne entre sus dedos.
Aunque otros 13 pedacitos de materia orgánica de la zona íntima de Jesús andan también por las basílicas de Roma, Charroux, Amberes, Paris, Brujas, Bolonia, Bensançon, Nancy, Metz, LePuy, Conques, Hildesheim y Calcata. Si todos los pedacitos perteneciesen al mismo ser humano, ese hombre debía de ser el Rocco Sigfredi o John Holmes de la época.
Incluso se creó un extraño culto al prepucio de Jesucristo al que yo me hubiese sumado encantado en su momento: "‘El sagrado prepucio de Cristo’, publicado en 1907. Incluso una sociedad llamada ‘Academia Preputológica’ intentó restaurar el abolido culto al Prepucio de Cristo. El 15 de mayo de 1954 se celebró un cónclave en el cual se sometía a deliberación la propuesta de recuperar este culto, derogado por un decreto de 1900. Tras la exposición de los argumentos y acaloradas discusiones, los cardenales acordaron rechazar la solicitud, ratificando la condena de la veneración del Santo Prepucio".

Y un benedictino austríaco llamado Pez cuenta en sus memorias que una monja golosa se comió uno: “¡Y ahí estaba! De repente sintió – la monja – un pellejito, como la cáscara de un huevo, de una dulzura completamente superlativa, y se lo tragó. Apenas se lo había tragado de nuevo, sintió en su lengua el dulce pellejo, y una vez más se lo tragó. Y esto lo pudo hacer unas cien veces…”
¡¡¡Con lo bien que lo pasan los curas y las monjas por ahí... para qué te van a querer casarse!!!???


Finalizamos este estudio religioso recordando de paso que por el mundo adelante todavía se veneran- pese a la aberratio devotionis que la Iglesia Católica impuso hace unos años porque la cosa de las reliquias se salían ya mucho de madre, que una cosa es una coña y hacerse un dinero a costa de los incautos como nosotros y otra es tomárselo ya todo a cachondeo- un estornudo del Espíritu Santo metido en un frasco, un rayo de la estrella de Belén que un aficionado capturó, una oreja de San Pedro, 60 dedos de Juan Bautista o unos supuestos 500 dientes de leche del niño Jesús.

Lutero dijo en su momento que había suficientes astillas de la Cruz en la que murió Jesús como para formar un bosque.
Pero la verdad es que en marketing y merchandising les ha funcionado bien hasta ahora, ¿no? Los avalan más de 2000 años y con una buena cuota de mercado y un gran montante de clientela fija.

Saludos ecuménicos de Jim.

sábado, 30 de abril de 2011

"TRILOGÍA BERLINESA". GABARDINAS EN BERLÍN


Nunca es inútil combatir la maldad, escupe entre dientes esta especie de Philip Marlowe -con una Cruz de Hierro al mérito en su currículo- que es Bernie Gunther.
A este ex-poli de la Kripo siempre le recuerdan, ¡maldita sea!, que una vez, hace años, resolvió él solito el caso de un estrangulador llamado Gormann. Y eso ya le cansa al quemado, por las cosas de la vida y del amor, Bernie. Pero el otrora guripa dejó la policía alemana el día en que se dio cuenta de que en una báscula pesaba más el corazón frío de una sola cucaracha de detrás del lavadero de la cocina que el de la mayor parte de sus jefes y compañeros nacionalsocialistas de la Kripo.

Y ahora el humo de un cigarrillo serpentea sobre sus dedos mientras un poderoso industrial alemán le encarga recuperar un collar de diamantes y que investigue, de paso, quién ha asesinado a su hija. Ya sabéis, lo normal, la jornada rutinaria para un tipo que viste gabardina en primavera y que tiene una secretaria de ceñidísimas curvas que son aconsejables tomar en segunda. Eso que le pasa siempre a los tipos duros pero tiernos que se visten por los pies, tienen los nudillos cuarteados de dar golpes a las barbillas de acero de los gorilas y además escuchan bebop mientras se restriegan las cicatrices con vasos mediados de whisky sin hielo... porque una novela negra es sólo eso: un juego, un jeroglífico, una labor de desbroce que se lleva a cabo con la finalidad de ordenar un poco una trama sinuosa dada, generalmente muy rosa y muy mortal. Un poco de sexo, otro poco de amor fou, algunas balas y muchas palabras.
Además, si os fijáis bien, el género noir es siempre un género inconcluso: siempre hay alguien a punto de... ( a punto de morirse, a punto de matar, a punto de traicionar a alguien, a punto de acostarse con una mujer, a punto de resolver un enigma...)
Como la vida misma, vamos.


Pues eso, que entre nazis, repúblicas de Weimar, cristales rotos, estrellas de David y muchachas adolescentes rubias y de ojos azules de doce años que se evaporan en el trayecto del gimnasio a casa de sus padres, se mueve Bernie el de la Cruz de Hierro. Sí, hombre, el mismo que hace años atrapó él solito a un peligroso estrangulador que... Irónico, socarrón, divertido, cornudo, apaleado, desencantado, mujeriego... como todos los detectives y protagonistas de estas cosas del Noir que en el mundo han sido, son y serán desde que Hammett le puso la gabardina a Spade una tarde lluviosa de marzo y lo envió a resolver crucigramas de doce letras en la columna tres horizontal( H-A-L-C-Ó-N M-A-L-T-É-S). O sea, lo de siempre pero bien; lo que ya venía en la etiqueta de los antiguos aliños de los brebajes que vendían Chester Himes, Gardner y Cain, muñeca, ahora nuevamente agitados en la coctelera con 3/4 más de Himmler y una rodaja , nena, que me pierdes, de zumo de sangre aria recién exprimida del árbol de Dachau... el viejo blues de las aceras ensangrentadas de Chicago se ha convertido en un abracadabra en este cabaret de la humeante y loca Alemania post- Versalles y su oscura semilla abierta de podredumbre, odio y uniformes. Money, money, money... Money makes the world go around,The world go around,The world go around,Money makes the world go around,Of that we can be sure.(....) on being poor.


Bernie, como alumno aventajado del doctorado de las alcantarillas que es, ya sabe que la novela negra comienza justo cuando se pone el sol en los corazones de las mujeres, sobre los muelles y en los bares... cuando del interior de las casas se asoman en sospechoso silencio hombres con maletas marrones que esquivan la luz en penumbra de las farolas y se pegan demasiado a las paredes para que nadie los vea. Es entonces cuando comienza a oírse el jazz de las navajas oxidadas, el swing de los cuellos rotos y suenan acordes que siempre acaban en bang. Mein Herr. Los forenses brindan a la luz de la luna con ginebra de garrafón con el cadáver caliente todavía sin grapar y las inocentes vírgenes se ponen sus mejores ligas y se rocían la vagina de perfume barato y mentiras. Der tod.



Philip Kerr- el creador de Bernie, el poli de la Kripo que un día resolvió él solo el caso de un estrangulador de jovencitas que...- es un tipo de una agradable y rutinaria habilidad narrativa. Un escritor de género que sigue a rajatabla el itinerario marcado por el manual clásico de la serie negra y que no se sale apenas un milímetro de sus márgenes. Su "Trilogía Berlinesa" o "Berlin Noir"( compuesta por las novelas "Violetas de Marzo", "Pálido Criminal" y "Réquiem Alemán") es tan absorbente como convencional, sin que esto suponga un handicap o una contradictio in terminis. Para el lector que se haya asomado a más de media docena de clásicos de la novela de crimen y enigmas, "Trilogía Berlinesa" no supone ningún tipo de sorprendente hallazgo o conmoción literaria alguna. Kerr se limita a construir su Berlín de entreguerras sobre el firme andamiaje de los clichés de los originarios clásicos norteamericanos. Su virtud como narrador radica en, parafraseando a Pessoa, ser conciso y captar el interés del lector. La cualidad escurridiza de lo ameno. Ese gozo acomodado que proporciona la costumbre.
"Trilogía Berlinesa", aunque no invente nada nuevo, posee esos requisitos lúdicos imprescindibles para no agotar al lector antes de tiempo en este juego de espejos deformantes y reflejos distorsionados que es la novela negra.

Y le empezaron a temblar los labios como si acabara de mascar cristales rotos...

Pues eso. Justo eso.



Saludos Noir de Jim.