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jueves, 27 de octubre de 2011

EL SUEÑO POP-ART DE UNA NOCHE DE OTOÑO EN EL METRO DE TOKYO

Mi padre era zapatero, delgado como el brazo de una lámpara y además tenía una especie de tupé grasiento que se fijaba cada mañana untándose uno de sus dedos en una pegajosa gomina de bote y pasándoselo después por el cabello muy despacio, como un rodillo.
Mi padre trabajaba desde la mañana al atardecer, casi sin parar para comer, cosiendo los cueros abiertos, remendando botas, quitando suelas viejas y poniendo otras nuevas.
Nunca salió de su ciudad, de nuestra ciudad.

Cuando yo era pequeño, mi padre me llevaba todas las mañanas al colegio... y cada una de esas mañanas(lo recuerdo perfectamente) a mi me atenazaba una profunda e hiriente vergüenza por el hecho de que los demás niños me vieran acompañado por aquel pobre padre zapatero, grasiento y remendón, que nunca había logrado reunir el dinero suficiente para salir de su ciudad, de nuestra ciudad.
Un día le comenté a un amigo del colegio el insufrible bochorno que yo padecía al tener el padre que tenía. Ese amigo se lo dijo a su madre. Su madre se lo hizo llegar a mi madre una tarde que merendábamos todos juntos en su casa, y mi madre se lo confesó a mi padre esa misma noche después de hacer el amor.
Mi padre no me acompañó al colegio a la mañana siguiente... ni a la siguiente, ni a la otra. Nunca me volvió a acompañar al colegio.


Pasaron los años.
Cuando mi padre enfermó a mí ya no me daba vergüenza mi padre, aunque hubiese sido toda su vida un zapatero grasiento y remendón que nunca había salido de su ciudad. Pegado a su cama en sus últimos momentos, me confesó el enorme dolor que le había causado el hecho de enterarse de la vergüenza que su único hijo sentía hacía él, hacia su pobreza y su trabajo, hacia su ausencia de bagaje y conocimiento del mundo, así que me contó que desde ese mismo día se había dedicado cada noche en la intimidad de su habitación a la lectura y estudio metódico de las guías y libros de viajes que iba comprando, a un precio muy asequible, en una tienda de libros de segunda mano que había de camino a su pequeño taller de zapatero.
- ... así que ahora, hijo, ya estoy preparado: pregúntame por mis viajes...

Y yo le dije París. Y mi padre me habló de una exposición de Cézanne que había visto en el Barrio Latino y de cuando casi se cae al Sena con mi madre. Y yo le susurré Londres y me comentó el tamaño exacto de la estatua de Darwin en el Museo de Historia Natural y cómo casi pisa una ardilla en el parque de Kensington... New York, Oslo, Lima... hasta que ambos nos quedamos dormidos en el silencio de aquella larga noche de ciudades y viajes invisibles mientras le pedía perdón por mi infantil estupidez y le recordaba lo orgulloso que me sentía ahora de haber tenido un padre zapatero, grasiento, remendón y... viajero... como él.

Aquella noche de hace ya siete años aprendí dos cosas: una, que también se podía viajar en un sentido que no era el estrictamente físico y convencional; y dos, que había tardado demasiado tiempo en aprender a juzgar correctamente a las personas y a lo bueno que contenían más allá de su apariencia.
Ambas cosas me las enseñó mi padre.

Hoy me he levantado en Tokyo. En el metro, entre carteles de Pop-Art de los setenta y ochenta. Fue mi padre el que me dijo que me iban a gustar, pues eran coloridos y hermosos recordatorios de cosas tan sencillas como tratar de no dejar olvidados nuestros paraguas, evitar tirar chicles al suelo, no fumar o no invadir espacio de los demás en los asientos de los vagones... porque las mejores historias siempre nos hablan de cómo las mejores cosas de la vida suelen ser siempre las más pequeñas y sencillas y las que más desapercibidas pasan ante nuestros ojos.




















Saludos de Jim.

miércoles, 19 de octubre de 2011

SEGUNDO DE CHOMÓN Y OTROS PIONEROS DE LOS EFECTOS ESPECIALES EN EL CINE


Hasta llegar a películas como Parque Jurásico, Terminator o Avatar, el Cine de efectos especiales ha tenido una progresiva, lenta y sorprendente Historia de hallazgos y descubrimientos.
Hay que remontarse hasta el lejano siglo XIX para bucear en los orígenes del trucaje cinematográfico con una proyección de la Edison titulada "La ejecución de María Estuardo, Reina de Escocia"(1895) para poder observar como la cabeza de la reina se separa del tronco ante la atónita mirada de los hipnotizados espectadores de la época.
El primitivo truco consistía en unir a la secuencia original con actriz real otra con un maniquí como si fuese un plano continuo y transmitir la ilusión de conjunto.
Se había descubierto algo- que ahora nos parece tan elemental- como la parada de cámara, efecto mágico en aquellos inocentes tiempos de primer Cine.

Posteriormente fue el gran Meliès con su "Escamoteo a una dama"(1896) o "La Luna a un metro"(1898) el que utiliza el recurso de la doble exposición y la fotografía sobre fondos negros, creando gracias a ello nuevas y complejas ilusiones ópticas. Así que mientras Meliés coqueteaba con sus fundidos y encadenados, el británico G. A. Smith jugaba- creador también del movimiento invertido: una persona se cae desde una ventana e, inmediatamente, vuelve a ascender como si nada- a realizar varios cortes dentro de una misma secuencia, dotando a la escena de coherencia y continuidad sin problema.
Ya en "Viaje a la Luna"(1902), de George Meliès, está recopilado todo este repertorio de trucajes y efectos ópticos del embrionario arte del Cine: dobles exposiciones, parones de cámara, sobreimpresiones, etcétera.

Segundo Víctor Aurelio Chomón y Ruíz(Segundo de Chomón, para entendernos) nace en Teruel en 1871 y es uno de los pioneros en esto de los primitivos efectos especiales de las películas. Se le considera uno de los grandes de la técnica del Stop- Motion o Paso de Manivela, que consiste en la encadenación y engarce de imágenes fijas para transmitir la sensación de movimiento. Este turolense trabaja para la Pathé francesa y para la Itala Films de Turín después de jugar con las maquetas en "Choque de trenes"(1902) o de contribuir con sus sobreimpresiones en filmes como "Gulliver en el país de los gigantes"(1903), precediendo al maestro Harryhausen varias generaciones.
Pero si hay que citar la piedra angular y obra cumbre del aragonés pionero de los FX, ésta es una joya de 1905 que lleva el título de "El Hotel Eléctrico", en la que Segundo de Chomón desarrolla y perfecciona su famoso paso de manivela de forma extraordinaria, dejando establecido ya un temprano punto de inflexión(un antes y un después) en la forma de acercarse a las técnicas del trucaje cinematográfico de la Historia del Cine.
Pura arqueología cinematográfica.

Antes de degustar "El Hotel Eléctrico" en toda su espléndida dimensión, habría que tratar de ponerse un poco en la piel de aquel virginal espectador de principios de siglo que está asistiendo incrédulo al nacimiento de un nuevo arte, de una insólita forma narrativa(la más realista de todas, pues incluye movimiento e incluirá posteriormente sonidos y voces) que rompe con todo lo anterior; habría pues que imaginarse el impacto visual que tendría en aquella retina estos objetos animados que se trasladan de un lugar a otro de la habitación y que se introducen solos en aparadores y cajones.
La fascinación y magia primitiva del Cine en estado puro en los ojos de aquellos afortunados primeros espectadores del siglo XX:



Saludos de Jim y ¡qué grande es el Cine!

sábado, 1 de octubre de 2011

451 º F


El joven delincuente estaba tan harto de su vida que decidió ahorcarse con un viejo cinturón esa misma tarde de invierno. Pasó la soga por encima de la viga de madera del techo y apiló un montón de libros- que había robado de una casa la semana pasada- para encaramarse sobre ellos y así anudar el cinturón al cuello cómodamente.
Antes de subirse encima de la pila se le ocurrió abrir uno de los libros, al azar. Allí dentro leyó las siguientes palabras:

"... A la mañana siguiente se despertó tarde, tras un sueño agitado que no lo había descansado. Se levantó bilioso, irritado, de mal humor, y consideró su habitación con odio. Era una jaula minúscula, de no más de seis pies de largo, y tenía un aspecto miserable con su papel amarillento y lleno de polvo colgando en jirones de las paredes".

Al joven delincuente le picó la curiosidad. Aquéllo podía no significar nada pero también podía significarlo todo, así que comenzo a leer muy intrigado la historia del estudiante Raskolnikov y le pareció tan entretenida que en todo el invierno no se volvió a acordar más de su vocación de suicida en ciernes.
Así que cuando llegó la primavera ya había devorado a Twain, Aldecoa, Saint-Exupéry, Balzac, Colette, Ray Bradbury... y leyó tanto que al final se sacó dos carreras y una plaza de auxiliar en una biblioteca municipal de su ciudad.

Y el joven delincuente fue tan feliz que vivió hasta los 451º F, la misteriosa edad en la que desaparecen en las cálidas noches de otoño los buenos lectores, entre montones de hojas secas que arden al más leve contacto de la imaginación y se elevan en una casi invisible columna de humo, sueños y ceniza hasta el asteroide B 612(en el que hay tres volcanes) para así fertilizar la única rosa que hay en todo el planeta.

Fin.

Saludos de Jim y a leer mucho y bien este otoño.


viernes, 16 de septiembre de 2011

LA CORUÑA FRONTERIZA: FAUNA Y FLORA EXÓTICA



Nos metemos ya en el otoño sin casi apenas darnos cuenta mientras termina esta semana loca de arrebatos, pasiones y desencuentros, de ombligos más enormes que las cabezas, de calculados saltos cuánticos y de maniobras orquestales en la oscuridad.

Benito Pérez Galdós realiza en su novela realista "Misericordia" una radiografía deliciosa y certera del mundo del lumpen y de los bajos fondos, con su tropa de pilluelos, mendicantes y limosneros de la España del XIX. Pícaros, bribones y tunantes como Benina, la Pitusa, Luquitas o el ciego Almudena que recorren las tabernas, callejones, cementerios, escaleras de iglesia y casas de dormir del viejo Madrid de los barrios de la Inclusa y la Latina.
La supervivencia pura y dura de unos personajes fronterizos y en el limbo social que deambulan por las calles de Madrid cohabitando íntimamente con la tragedia, la dulzura, el amor, la brutalidad, el hambre y la enfermedad.
Particularmente siento una simpatía vital y natural por la llamada anormalidad, por esos personajes desplazados, marginales y excéntricos que alteran la rutina gris y regular de la uniformidad cotidiana.
En la ciudad de A Coruña, donde dicen que nadie es forastero, mi ciudad, también existen- como en todas las ciudades que en el mundo han sido, son y serán- una nutrida cohorte de estos persons entrañables, excéntricos, peculiares... casi mitológicos.
Aquí van unos cuantos(mis agradecimientos a los amigos Kico, Nacho y Miguel que una noche entre copas me sugirieron la idea y yo prometí desarrollarla):


- EL PERCHAS: El perchas(+) era todo un clásico de la fauna urbana fronteriza coruñesa. Tenía una malformación- el hombre era algo cheposo- y por ahí ,y también por su elegancia innata, parece que viene lo del mote. El perchas vestía siempre impecablemente. Lo podías ver un martes cualquiera de octubre con su traje beige de americana cruzada y botones de ancla, su camisa de seda granate y unos zapatos Martinelli más limpios que los dientes de una presentadora de Teletienda, paseándose con garbo y chulería por los alrededores de la Plaza de Pontevedra y tomando algo en el Manhattan, el lugar de referencia y copeteo de la acomodada generación Cocoon de la zona centro.
Cadena de oro, pañuelo en el bolsillo, esclava con su nombre... un dandy muy aficionado también a las señoritas de faldas muy cortas que fumaban en las esquinas de esa zona del Orzán que ahora se llama el Soho Coruñés.
Un día lo vi( lo juro por la Virgen de Guadalupe) luciendo imponente y asimétrica figura en la playa del Orzán, con su cadenón grueso de oro, un cigarrillo sobre la oreja y un tanga de leopardo con un peine metido en un lateral.
No quedé traumatizado, pero fue una visión impactante que creo que pasará por mi cabeza en forma de película el día de mi óbito, que espero que tarde todavía un poco.
Genio y figura hasta la sepultura el gran Perchas.


- CHUSMI: Chusmi(+) era uno de esos tipos tarados y peligrosos que parecen salidos de una peli de Tarantino. Tatuado, agresivo, ido de la olla. Medio legionario, vigilante, portero de discopub, follonero, de los que las dan pero también las llevan... paraba por las calles del Agra del Orzán y frecuentaba mucho locales como La Reserva o el Pes-k-2.
Poseedor de una voz de ultratumba que te dejaba petrificado y con perfil de participante en una gang bang o de secundario en una película de motoristas pandilleros locos.
No había mucho más, la verdad.

- EL GIGOLÓ RUBIO: Nadie conoce su verdadero nombre y todos lo llamamos El Gigoló Rubio, porque un buen amigo mío me dijo que había vivido mucho tiempo de las mujeres. Un tipo que hace pesas, de cuarenta y muchos años, melena rubia oxigenada al viento que se pasea en un bmw descapotable, con pantalones ceñidos de cuero y camisas blancas de algodón abiertas hasta el ombligo enseñando collares y cadenas.
Un hortera mítico coruñés que se parece un poco al badulaque que canta en esa parodia de banda de rock que se hace llamar Maná.
Del tipo de esos horteras grimosos que uno se pregunta cómo le pueden gustar a una mujer, aunque también aquí el Creador fue lo suficientemente previsor como para evitar que el hortera no anduviese solo por el mundo sin poder disfrutar del roce de una hembra, y por eso creó a la mujer petarda.
Y así todos los aculturales rubios y morenos de ambos sexos pueden acercarse juntos a Santa(Cristina) o al Rialto y al Dux en sus BMW y Mercedes descapotables a bailar salsita y música discopub para ir a copular después como mandriles con sobredosis de viagra a sus apartamentos amueblados por la sección muebles, diseño de interiores, de El Corte Inglés.


- DONATO: Mítico Donato, con sus muletas gritando al aire por la calle de los vinos y por las rues vacías durante la semana.
Un clásico de la noche coruñesa que da un poco de pena, porque éste sí está zumbado de verdad y algún hijoputa pandillero y juvenil lo puteaba cuando el sábado surgía de una esquina a grito pelado. Entre el desvarío producido por el alcohol y la falta de lucidez congénita continúa Donato poniendo la Banda Sonora a muchas noches coruñesas.
Gran y querido Donato.





- EL VAQUERO: Situémonos. Europa. España. Galicia. Coruña. Plaza de la Sagrada Familia. Tarde calurosa de julio. Bajo los esqueléticos árboles de la plaza, bebiendo una cerveza caliente del supermercado Día, se puede ver a un tipo que lleva botas vaqueras con espuelas, pantalón ceñido, chaleco sin nada debajo(solamente la pelambrera) y un sombrero de cowboy.
Así siempre, llueve, truene o abrase la canícula.
Un mito salido directamente de un espaguetti western de Leone y la Rosa Púrpura del Cairo.
Se puede ver al vaquero en la cola del Día con un par de latas de cerveza XL y regateando con la cajera o sentado en un banco de la plaza de la Sagrada con su sombrero tipo Stenson y su chaleco de cuero mientras mira para el infinito y se fuma un trócalo con otros dos excéntricos de la droga del lugar.
Solamente les falta un casete de los 80 acompañándolos con música de Kenny Rogers. The Coward of the Country, por ejemplo.
¡¡Por mis pistolas y muescas que sí!!


- EL LANGOSTINO: El langostino se recorre la city de arriba a abajo vendiendo relojes Rolex falsos y gafas "rainba". Una vez fue testigo de Jehová. Yo lo vi con un traje y una americana tipo austriaca sin solapas y con una biblia marrón en la mano pululando por el barrio, hasta que el demonio de la droga lo volvió a tentar. Parecía un predicador psicótico.
Un pequeño consejo publicitario: La droga es mala y muy viciosa, niños. Uno al que llamaban "Peque", recién salido de un centro de desintoxicación hacía apenas un par de días, me contaba que ya se había desenganchado completamente en aquel centro aunque el día anterior, para celebrarlo, se había metido un poco de coca por vena.
Y me enseñó una vena muy muy azul que le había quedado mientras me contaba que celebraba drogándose que había dejado la droga.
Bueno, pues el langostino un día me intentó vender una lámpara de techo de brazos de bronce con sus dos lamparitas para las mesillas, como si fuese un vendedor de Ikea.
Y así, entre subida y bajada a Penamoa, continúa ejerciendo de comercial y autónomo.






- CHANDALMAN O EL ENTRENADOR: Uno de mis superhéroes coruñeses favoritos. Lo de Chandalman o El Entrenador viene porque siempre(y cuando digo siempre lo digo en la plena extensión del significado del término) viste de chándal, igual que su mujer, y además entrenaba a un equipo de fútbol.
Chandalman forma parte del mobiliario de un local de la calle Barcelona llamado "Golden". Una hamburguesería muy conocida en el barrio. Allí está siempre con su chándal, con su gorra, bigote y con su mujer, también vestida con chándal. Siempre en la misma mesa, siempre de chándal, siempre hablando de fútbol. Cuentan los rumores del barrio que cuando cierra el local por las noches, Chandalman y Chandalwoman continúan allí sentados en la oscuridad, en silencio, acoplados con las luces de neón, conectados con el cosmos.
Nadie los ha visto nunca con ropa de calle, zapatos o pantalones vaqueros. Siempre con su chándal puesto: invierno, verano, lunes, domingo, abril, diciembre...
Una vez oí que le decía a un joven que parecía pedirle un consejo, como en el Padrino o en una peli de los Cohen:
- Nunca dejes que una mujer te coja en fuera de juego, chaval...

Grande entre los grandes. La sabiduría de la vida y el fútbol. Grande ¡¡¡Chandalman!!!



- EL SUPERGRUPO DEL BAR KING: Como Los Vengadores o La Patrulla X, pero en versión cañí y drogodependiente. El hombre metadona y la mujer speed.
Otra vez la Calle Barcelona, ahora con un supergrupo que se reúne allí las veinticuatro horas del día y del año y que está formado por superhéroes de la droga muy conocidos como Tuset, la búfala( una gitana gordísima y grotesca que un día le pidió un cigarrillo a un amigo mío a cambio de enseñarle una teta), Juanito, el mencionado Langostino... todo el lumpen de la Coruña tiene allí sus tertulias, como la intelectualidad las tenía en el Café Gijón.
No se hablan de técnicas narrativas modernas ni del estado de la nación en este cenáculo de la vida coruñesa, pero sí de a cuánto está el gramo, quién salió del trullo la semana pasada y a qué hora pasa el bus de la metadona.
Tino, el dueño del Bar King, es dueño también del edificio, por lo que les alquila habitaciones a los superhéroes de la droga, marineros borrachos, camellos, mujeres de mala vida, a cambio de que el día del cobro del Risga(Renta de Integración Social) le dejen a él el dinero de aval.
Allí se los puede ver con los litros de Águila en la terraza, discutiendo sobre la calidad de la canela fina blanca, vociferando, dando tirones a los turistas franceses, preparando alguna falcatruada, etcétera...
Una portuguesa a la que habían encerrado en una habitación para que pasara el mono allí, intentó bajar por el patio descolgándose por las cuerdas de la ropa hasta que se estampó contra el suelo del patio y allí acabó su calvario para siempre.
Si Cela escribió La Colmena- crónica de la vida discurriendo dentro del microcosmos de un bar- Bukowski tendría que haber escrito El King.


- EL GRIGUI: Recuerdo cuando se nos juntaba en un bar de la Calle Barcelona y no paraba de hablar, diciendo que él había hecho FP de electricidad, que conocía a Stalin, que teníamos que ir a Fenosa a reivindicar nuestros derechos democráticos, que la sociedad estaba corrupta porque en los bares la cerveza estaba adulterada por los norteamericanos y contaminaba el cerebro... y miles de historias psicodélicas más a cambio de un café o un corto, que la verdad es que después de tanto despliegue de medios, el pobre Grigui se lo merecía.
A lo mejor iba por la calle tan tranquilo, cuando de repente se acercaba a la oreja de alguien y le gritaba cosas del tipo: ¡¡CUIDADO CON LA KGB!!! ¡¡¡SOY MINISTRO DEL AGUA!!! ¡¡¡VIVA LA INDUSTRIA DE LA PAZ!!!
Y así discurre la existencia.


Quedarían grandes personajes de la historia coruñesa como Churruca, un andrajoso artista que vivía en un callejón cerca del observatorio, Cañita Brava y sus tardes de ligoteo sofisticado en Chaston, Murdock y su eterna cazadora A-Team de borreguillo en el cuello, Tony el muerto que nunca moría(y mira que le tenían dado palizas en la cárcel y en la calle) hasta que feneció un día por enfermedad, el gitano loco que se masturbaba en la biblioteca de la Sagrada Familia y te miraba fijamente mientras leías, el hombre de las rastas y el pelo lleno de bosta que andaba en compañía de una mujer muy elegante que siempre iba detrás de él... o el mismísimo Paco Vázquez, con su pinta de indiano henchido y orondo paseándose por su ínsula barataria- porque era solamente de él- coruñesa, mientras hablaba del Guerrero del Antifaz y de los chinos con las señoras de la generación Cocoon que tomaban una cañita en el Manhattan sin quitarse su abrigo de visón o de piel de testículo de mico.
Grandes personajes fronterizos para la Historia. Flora y fauna exótica.

Saludos de Jim y a rañarla.


viernes, 2 de septiembre de 2011

DAVE MCKEAN, LOS PINCELES DE SANDMAN

Tuve conocimiento de la obra de Dave McKean ,hace ya bastantes años, gracias a su trabajo en las portadas de Sandman- la excepcional obra maestra de Neil Gaiman- y tengo que decir que fue un amor a primera vista.
Todo el vasto y complejo universo que Gaiman desarrollaba en el interior de esa maravilla fantástica que es la serie de Sandman estaba, de alguna manera, bosquejado y perfilado en las inquietantes y extrañas ilustraciones de McKean.
Después vendría la novela gráfica Arkham Asylum, Orquídea Negra, Mr. Punch...

Hay un ingrediente en la propuesta de McKean que me intrigó desde el primer contacto visual: la incomodidad.
La agradable incomodidad y perturbación íntima que me transmitían aquellas imágenes que brotaban del inmenso y oscuro talento de Dave McKean. Esa capacidad, poco frecuente, que posee el genio del misterio y el horror para trasladar mediante una simple de sus ilustraciones, fotografías o collages(y otras técnicas mixtas que Dave utiliza) todo el desasosiego que contiene un relato de Lovecraft o Clive Barker.
Dave McKean tiene el talento de la tribu genial y oscura. Sabe cómo compendiar los miedos más íntimos, adentrarse en las pesadillas más tenebrosas e indescriptibles, remover el agua profunda, negra y viscosa en la que apenas flota el alma humana.
Y todo alejado de los tópicos del género.
Hay algo conmovedor y fascinante en las ilustraciones, alejadas de la luz, de Mckean. Perdón, algo conmovedor, fascinante y hermoso. Muy hermoso.
Espero que las disfrutéis como yo lo hago. Y, por cierto, siempre es temprano para volver a leer Sandman, una de las obras maestras del cómic de las últimas décadas. Y si puede ser a la luz tenue de la luna y las viejas estrellas mucho mejor.



































Saludos de Jim y en otoño recuperaremos la normalidad en el blog, después del asueto estival.


jueves, 18 de agosto de 2011

REZANDO ENTRE SANDÍAS


Yo creo en la sandías cuando las abro
en la ropa tendida al sol
en los murciélagos hermosos y esquivos
en la barba que me sale si no me afeito
en la mala voluntad de algunas buenas intenciones
en lo que me cuesta llegar a fin de mes
en la recuperación de los enfermos irrecuperables
en la sanación de los sanos.
Yo creo en la de cuarteles, despachos e iglesias
que nos podíamos ahorrar
en el hermoso milagro de los médicos para animales
en los transplantes de médula
en los atardeceres lentos de otoño
en la mal remunerada labor social de las prostitutas
en la no tortura para los torturadores
en lo fácil que podría llegar a ser vivir.
Yo creo en el respeto a los árboles
en la fascinación de la existencia
en los perros cojos y tuertos
en las tienda de libros de segunda mano
en Darwin y Marx
en lo que escribo
en los bancos. Del parque, claro.
Yo creo en la bondad de las tortugas
en las masas de agua caliente en la atmósfera
en que rezar no ayuda a que llueva
en los batidos de chocolate con mucha canela
en las terrazas de verano con amigos
en la estupidez de creerse inteligente
en la incomprensible vida sexual de las amebas.
Yo creo en las transfusiones de sangre
en la asistencia sanitaria gratuita
en la antimateria
en la ineficacia de los productos capilares
en el agnosticismo íntimo que sienten los santos
en los supermercados, las lavadoras y las marcas blancas
en la comida china en casa viendo una de Haneke.
Yo creo en la probabilidad matemática de que la vida
es una ecuación aleatoria que está
condenada a repetirse ad infinitum
así que al final y resumiendo
yo creo que en algo creo
como que lo sagrado y lo profano es solamente
una ridícula cuestión semántica y subordinante.
Yo creo, para entendernos,
que abrir sandías es sinónimo
de estar rezando.


Saludos estivales de Jim.



martes, 2 de agosto de 2011

XAVIER MISERACHS, EL TIEMPO EN BLANCO Y NEGRO.


La vespa, el turismo, ese gran invento, el lalala sin Serrat, Cesta y puntos, las señoras en la cocina, Dalí, el destape, las maletas de cuero con cinturón alrededor, los piropos, ¡Alto a la Guardia Civil!, ayudad a los misioneros, Enciclopedia Álvarez, la primera comunión, el barrio, Marcelino Pan y Vino, las señoras sentadas en las sillas sobre la acera, la base de Rota, los almanaques del TBO, Matilde, Perico y Periquín, sólo hay un doble caldo Starlux, las aventuras del FBI, lapices Alpino, López Rodó, yo soy aquel negrito del áfrica tropical, el aguinaldo, las pensiones con derecho a cocina por 200 pesetas, los uniformes color aceituna, la carta de ajuste, los Ideales, las botas Gorila, el escondite inglés, onda pesquera, el uniforme de bonito, 300 millones, la sesión continua, los cromos troquelados, Mariano Medina, la hostia y el vino de misa, El Circo Americano y ¡¡los hermanos Tonetti!!, el Biscuter, quisiera ser tan alta como la luna, Cantinflas, ahí está el detalle, Zampo y yo, la ley de vagos y maleantes, el dúo dinámico, jabón Lagarto, la gallinita ciega, los guateques, Flan Potax, El Jarama, Los Invasores, pantalones con parches, las radios Telefunken, talco Ausonia, Recluta con niño, El Lute, los limpiabotas, ¿Cómo están ustedes?, Anís del Mono, ¡¡Sereno!!, los solares sin edificar, las minifaldas, Pinito del oro, el plan de estabilización económica del 59, los piojos en clase, los grises y los estudiantes, boinas y pollos en Madrid, Alberto Oliveras, los minerales dentro del tambor de Colón, la cesta de navidad, los vestiditos blancos y las enaguas almidonadas de los domingos, el estraperlo, los cromos troquelados, los billetes de 100 de Gustavo Adolfo Bécquer, las gomas Pelikán, la misa de una, El Santo, Di Stéfano, Avecrem llama a tu puerta, El Fugitivo, Ustedes son formidables, el brilé, las monjas, los curas, el 600, las letras pendientes de la compra de la televisión, Marisol, Persil lava por sí solo, Cinco horas con Mario, Cabalgata fin de semana, caravana de mujeres, disco sorpresa Fundador, Marcial Lafuente Estefanía y Keith Luger, los tirachinas, chocolate Elgorriaga, el Instituto Nacional de la Vivienda, los quioscos de viejo, el extrarradio...

A esto y a mucho más huelen hoy en día las imágenes del gran fotógrafo barcelonés Xabier Miserachs(1937-1998). Aspiren fuerte y a disfrutar de estos hermosos instantes congelados para siempre en nuestra retina.




















Las arrugas del tiempo que nunca envejece al final siempre son las mismas. Las nuestras.

Saludos de Jim.