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viernes, 31 de diciembre de 2010

NUEVOS DEPORTES DE RIESGO


Lo reconozco, cada vez que me hablan o veo imágenes relacionadas con el concepto "deportes de riesgo o extremos", la cabeza se me ladea, comienzo a bostezar preso de un estado de incipiente somnolencia y de mi cuerpo se apodera una total indiferencia que me recorre de cabo a rabo.
Mi cupo de emociones fuertes, de necesidad de vivir peripecias extremas y peligrosas, de sobresaltos vitales, está más que cubierto cuando me llega el recibo de la luz cada dos meses o después de ver la temeraria lista de libros más vendidos de no ficción en algún semanal.

Las actividades más peligrosas que he practicado a lo largo de mi vida bien pueden haber sido el ping pong con raqueta barata del Carrefour, jugar al fútbol un sábado por la tarde bajo la lluvia, repetir dos días seguidos la misma ropa interior, leer un libro de Paulo Coelho("El Alquimista") o ducharme en el gimnasio sin chanclas, con el imprudente riesgo que eso supone para la integridad física de cualquiera de coger la sífilis, el escorbuto, el ébola o algo, incluso, mucho peor: la varicela, según viene en la Wikipedia Médica.
Hace años existió en mi vida anterior un amiguete que estaba empeñado en que fuese con él y otros aventureros de fin de semana a subirme en ala delta.

Yo le decía que teniendo un sofá cómodo y una buena película en la televisión que qué necesidad tenía yo de desplazarme un sábado 200 kilómetros, encaramarme a un precipio y arrojarme desde allí subido encima de una estructura tambaleante de aluminio con un cacho de tela triangular encima para que el viento me llevase, a su capricho, de un lado a otro... como si hubiese perdido el poco juicio que me queda.
Hasta que inventen los chicles de adrenalina, yo paso. Soy más del tipo de si la montaña viene a mí... corre porque es un derrumbe.
Bien, pues después de este breve proemio, vayamos al asunto que nos concierne, que no es otro que el de los nuevos deportes de riesgo, mucho más arriesgados, audaces e intrépidos que esos de fin de semana planificados por agencia para mandrias, Borjamaris y bragazas del tipo snowboard, parapente, Airsoft, rafting, etcétera.




- CENA DE NAVIDAD FAMILIAR: Dos apuntes: en navidad se bebe más de la cuenta y en las familias siempre hay tirrias y resentimientos disimulados, velados; litigios latentes por herencias no resueltas, apropiaciones de patrimonio indebidas, avales no devueltos... sentimientos todos ellos agazapados bajo la pátina de la buena relación familiar, esperando a que implosionen en un momento dado y se desencadene así el apocalipsis, la necesaria catarsis y posterior expiación grupal.
Para muchos la realidad viene a ser como una alucinación provocada por la falta de alcohol.
24 de diciembre. Una casa. Doce o trece personas, contando cuñados y sobrinos. A punto de servirse el segundo plato, que es salpicón de marisco.
La cosa, el desarrollo del drama, podría ser, más o menos, así:

- ... mamá, mamá, el primo Juanín no quiere dejarme el coche teledirigido.
- ¿No trajiste el tuyo, Luisín? Pues para otra vez acuérdate, que ya sabes que a tu primo no le gusta dejar sus cosas a nadie...
- Bueno, eso depende de a quien y de cómo se las pidan- la madre del primo Juan entra en acción- Mi hijo es bastante generoso con lo suyo.
- Sí, como tú...- la madre de Luisín entre dientes, apenas audible.
- ¿Andas rosmando algo? Si me tienes algo que decir dímelo a la cara, eh...
- Déjala mujer, ya sabes cómo es tu hermana... - el padre de Juanín, que ya viene de tomarse los cacharros con los de la oficina, mete baza.
- ¿Y cómo soy yo?- la madre de Luisín.
- Eso, eso... ¿cómo es mi mujer?- el padre de Luisín, que le da al drinking cosa fina sale a mediar ante su mujer.
- Mejor lo dejamos, que es navidad ¿no?- la abuela de Juanín y Luisín y madre de ambas contendientes pide paz, sosiego, tranquilidad navideña.
- Ya, pero es que tu hija, la lista, siempre tiene que meter alguna pulla, no le llegó con sisarle a papá lo del aval para el piso, que nunca se lo devolvió... que así es muy bonito vivir como una marquesa, sin dar palo al agua...
- ¡No metas a papá en esto, que no es como tú lo cuentas, víbora, que eres una malmetedora y una víbora! Por lo menos no andamos pidiendo prestado para... esos vicios que tenéis tú y tu marido...
- Mira, bonita, lo que yo pido lo devuelvo siempre.
- ¿Lo que lleváis gastado en el Bingo que os prestó mamá hace dos años también?
- Mi marido trabaja y tiene su propia empresa, no como el tuyo que...
- Sí, y no paga a sus empleados y además ya me contaron qué tipo de locales frecuenta de vez en cuando...
- Oye, oye, dile a la tarada de tu hermanita que se calle, que yo por lo menos he montado mi empresa y no llevo dos años de baja como el vago de Rafael, que mucha UGT y sindicatos para no dar palo al agua y vivir del cuento mientras los demás... - marido emprendedor y achispado.
- ¿Vago yo? ¡Yo puedo ser vago pero tú lo que eres es un mierdas y un putero que le pones los cuernos a tu mujer con todo lo que se mueve y que además se gasta el sueldo de sus empleados en el Bingo y que...!

Y la cosa va in crescendo, entre gritos e insultos subidos de tono, mientras la madre de Juanín le tira la tableta de turrón duro 1880, "El turrón más caro del mundo", al marido de su hermana y no paran hasta que al padre de ambas, que estaba calladito tomando el salpicón, le da un amago de infarto y llaman al 061.
Y todo por un coche teledirigido.
Así que una nochebuena en familia puede ser mucho más temible y peligrosa que el ascenso vertical en una pared de hielo sin cuerdas y en bañador.

Ríete tú ahora de los nuevos deportes de riesgo.



- DENTISTAS Y MECÁNICOS: Llevas el coche a una revisión porque oyes un soniquete raro en el motor y de paso aprovechas esa tarde libre para que te saque una radiografía el dentista, que ya hace que no te pasas por allí y notas que la boca te huele un poco, como si tuvieses algo picado...
¡Ésto sí que es un deporte extremo en toda regla!Esos presupuestos acojonan y mucho.
El soniquete del motor no baja de los 460 euros, pues siempre hay un mecánico que te dice que también ha mirado la correa de distribución y que los calentadores están a punto de fallar y de paso te ha cambiado el radiador pues estaba picado.
Y el dentista que te pone la radiografía a la luz y va y te dice que tienes que hacerte 5 empastes, que tienes dos muelas picadas, que necesitas una limpieza y que si él fuera tú se pondría una funda en ese diente que te falta... total, 1240 euros del ala que no es dinero si se trata de higiene bucal y de tener la sonrisa de un presentador de telediario de La Sexta.
A las dos semanas, después de gastarte el pastón, te vuelve el soniquete del motor y después de los 1240 euracos la boca te sigue oliendo a ajo y alcantarilla.
¡Rezad cada noche una oración para qué el señor os aparte del camino de los dentistas y mecánicos, que terminarán por arruinarnos a todos tarde o temprano!

Son como sanguijuelas negras del alma y del bolsillo.



- TAPAS Y MENÚS DEL DÍA: Comer por esas tascas y bares del barrio está bien hasta que te encuentras un par de sospechosos pelos rizados en medio de las albóndigas, cosa que le pasó a un amigo en un bar del Agra del Orzán estando yo y otros testigos presentes.
Entre estos gloriosos hallazgos, la indigesta fritanga, el aceite de girasol requemado mil veces, el riesgo que conlleva la tapa de ensaladilla en verano y esas hamburguesas medio azuladas y apiladas que algunos sacan de insalubres neveras para tostar sobre una plancha sucia que nunca se limpia... lo de comer fuera de casa y barato se ha vuelto más temerario que descender los rápidos de un río salvaje de Alaska con un flotador medio deshinchado y con cabeza de patito.

Si hay que comer se come- cosas peores nos hemos metido en la boca- pero la OMS nos advierte de que existen menos riesgos comiendo lechugas de alguna leira cercana a la Central Nuclear de Chernobyl que trasegando zorza- ya no se ven perros vagabundos por las ciudades... pensadlo- y patatas fritas por esos bares de dios sabe dónde.

Nos espera un futuro de mutaciones imprevistas.




- ESCUCHAR UN DISCO ENTERO DE BUSTAMANTE: Tengo un amigo aficionado a esto de los deportes extremos alternativos que se descargó un día el último disco de Bustamante.
Para probar, decía el pobre incauto.
Al hombre en cuestión le gustaban cosas como Nick Drake, J.J. Cale o New Order, pero se levantó una mala mañana diciéndose a sí mismo que la vida era riesgo y que tenía que probar nuevas sensaciones, cosas extremas, dar un giro a su vida.
Fue tal el impacto de esa diabólica audición en sus sinapsis y neurotransmisores que... ¿visteis "Shutter Island"? ¿Recordáis a Nicholson en "El Resplandor" mecanografiando la palabra REDRUM como un poseso?
Bueno, pues eso, tened cuidado, que en cualquier momento os puede pasar a vosotros. Y quien dice Busta, dice Shakira, Bisbal o Baute, que son más peligrosos para la salud mental de la raza humana que los especiales de Raphael de navidad.



- INAUGURACIONES DE ALGO: Terrible tragedia y aventura la que tiene lugar donde se da o sirve algo gratis.
Antes de una inauguración o de un concierto gratuito, hay señoras de gratis atrincheradas allí desde el día anterior, haciendo cola. Es uno de los deportes de riesgo alternativos más peligrosos que conozco. Para hacerse, por ejemplo, con un simple libro de fotografía antigua de A Coruña, las señoras de gratis y sus maridos te zarandean, empujan, insultan, humillan, te expulsan a trompicones de la cola...

Si en este país hubiese más facilidad para conseguir armas de fuego, puedo aventurar que en cada inauguración de alguna nueva exposición la cifra de muertos no bajaría de 21-25 personas, todas mayores de 67 años.

Después de soportar la chapa aburrida del alcalde de turno y tener que aguantar las acometidas y empellones de las huestes de gratis... conseguí al fin mi libro de fotografía.
Pero prefiero hacerme el harakiri con un tenedor oxidado o ser devorado en vida por caníbales de los mares del sur antes que volver a pasar por ello(sobre todo por lo del alcalde...¡ madre mía qué cruz!)
Esto sí que es sacrificio y no escalar el Himalaya a la pata coja y con un sherpa cubano.




- LA ODISEA DEL TELEOPERADOR: La asistencia técnica por teléfono es una de las mayores odiseas de la especie humana.
Ulises no hubiera salido nunca de Ítaca si hubiese tenido que solucionar antes algún problema con la línea del móvil o de su ADSL. ¿Quién no se ha enfrentado durante horas a alguno de estos seres mitológicos llamados teleoperadores que te desvían y derivan de manera infinita hacia otros teleoperadores, departamentos inexistentes, secciones imaginarias y teléfonos de asistencia inventados para hacer un simple cambio de línea o modificación de pack internet+tv+teléfono? ¿Existen o son entidades quiméricas como los lotófagos o los cíclopes? ¿Alguien ha solucionado alguna vez algo a la tercera, quinta, décimo tercera vez...?
Y es que estamos hablando de los límites de lo que un ser humano puede llegar a soportar en condiciones extremas. Después de ésto, un hombre o una mujer pueden aguantarlo prácticamente todo, incluso zambullirse en la aguas de la antártida en completa desnudez.
Tremebundo.




- INTERECONOMÍA TV: El horror. Estás zapeando y de repente ves un plató cutre con cinco tipos de esos con pintas de venir de trasegar cubatas en barras americanas; unos Borjitas y Alejandritos con peinados rancios y vestidos con castellanos, americana cruzada, pelo ensortijado en la nuca y frente despejada que hablan del apocalipsis, de rupturas, castigos milenarios y plagas que asolarán a nuestro país en cualquier momento.
La Corte de los Milagros parece aquéllo.
Y todo aderezado con un lenguaje categórico, soez, churrigueresco, desconsiderado y machaconamente agresivo, elaborado por medio de ripios y consignas ultramontanas.

Pero no temas, no has muerto y te has despertado en el purgatorio. Sólo es Intereconomía Tv, tu canal amigo.
Los siete sellos se han abierto y las trompetas están sonando, Sodoma y Gomorra, las bestias y el dragón andan sueltos y son sociatas, las campanas de infierno tañen bajo la llegada del anticristo, España se rompe, el mundo libre amenazado por el yugo musulmán, la prostituta y la caída de Babilonia es inminente... pero queda una última esperanza, pues la nueva Jerusalen, la ciudad de Dios donde los hombres serán felices y libres, se llama mercado libre y ultraliberalismo.

No hay salvación para los malvados en esta litúrgica representación llevada a cabo por banqueros ladrones redimidos, proxenetas, neofranquistas rancios y orgullosos, machistas de salón, homófobos que apenas se pueden sentar de lado después de una noche fistfuckinesca...
Áquel que no los adore es un idólatra que lleva en su espalda la marca de la bestia y que está condenado a su extinción.

"Cuando abrió el primer sello y puso aquel canal televisio, oí al primer ser viviente, que decía: Ven. Miré y vi un caballo blanco, y el que montaba sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió vencedor, y para vencer aún"(Apocalipsis, 6,2)



- PELÍCULA DE HUGH GRANT: Asistir al visionado de cualquier película de Hugh Grant es un deporte extremo y una pérdida de tiempo y dinero considerable, por razones más que obvias.
Quien haya corrido la tragedia y sufrimiento de ver cosos como "Mickey ojos azules", "Un Gran Chico" o "Nothing Hill" sabe de lo que estoy hablando.
De esto a saltar desde un acantilado en ala delta, pero sólo con la estructura metálica sin superficie de tela hay un paso.


Los anteriores son sólo unos ejemplos de alternativos deportes extremos que todos podemos practicar en un momento determinado para estimular nuestra adrenalina y segregar las endorfinas necesarias para nuestro equilibrio psíquico y necesidad de emociones fuertes.
Otras aventuras de riesgo en un entorno cotidiano serían irse de Rebajas el 7 de enero, coger el coche el puente de la Constitución, meterse en el medio de una despedida de soltera un sábado por la noche o comprar adornos para la casa en algún bazar chino, actividades todas ellas que no tienen nada que envidiar a las sensaciones que se pueden obtener al descender cañones en lancha de Alcampo, tirarse en paracaidas o hacer puenting sin cuerda de goma.


Saludos de Jim y ¡¡a aumentar esa tensión arterial!!


lunes, 20 de diciembre de 2010

INVENTARIO DE SUPERVIVENCIA


Todo lo que asciende de la tierra, lo que se cae de las estrellas,
te sobrevivirá.
Te sobrevivirá el tiempo, el espacio, los perros vagabundos,
las piedras de sal, el desencanto.
Te sobrevivirán todos los prodigios que ya estaban antes
de la aleatoria codificación de tus proteínas: la lluvia sobre la hierba,
el hielo marciano, los juegos de los niños en los recreos de las diez y media,
los amantes invulnerables que se enderezan los músculos y huesos a mordiscos
en esos sus primeros y ardientes atardeceres,
las bacterias y microbios, la enfermedad inasequible, la poesía...

La infinita hermosura de la luz que se abre como una flor de metralla pálida
para agujerear las plazas y tejados en cada nueva mañana de abril
te sobrevivirá seguro.
Y también te sobrevivirá el amor inconfesado y febril de algún adolescente, el pan húmedo
que comen los gatos en las aceras, tus libros favoritos y tus dudas de media tarde o
las repletas entrañas de mujer que contienen el palpitante milagro
de otra cálida sangre humana. Eso también te sobrevivirá.

Cuando tú te marches vendrán nuevos soles, rotarán otras lunas,
los hombres inaugurarán más otoños, más veranos, descorcharán parecidas alegrías y tristezas,
los astrónomos continuarán descubriendo planetas sin ti, las niñas con coleta
volverán a levantarse sus faldas
para que los niños las miren y les sonrían,
los charcos seguirán destellando al sol bajo los columpios azules,
una madre abrirá las ventanas para airear la casa y en alguna lejana parte algún hombre
probará a traición su sangre antes de expirar, sin apenas darse cuenta.

Y, así, un día dormirás entre las piedras, sobre los planetas, cobijado en un refugio intransitable
y sin angustias, todo escombros, huesos astillados, ruinas rojas, descomposición
de tu blanda arquitectura.
Y todas la cosas hermosas- la lluvia, los besos, la luz, abril... -,
todo lo que asciende de la tierra, lo que se cae de las estrellas,
te sobrevivirá.
Incluido, por supuesto, lo más importante de ti mismo, ya que una cosa es morirse de vez en cuando
y otra muy distinta huir para siempre de la vida.


Saludos de Jim.

domingo, 12 de diciembre de 2010

EL CUENTO DE NAVIDAD DE LOS CUATRO AUTOBUSES, EL DELANTAL AMARILLO Y LOS BOMBONES DE LICOR


Estamos en diciembre, no nieva y ella tiene sobre unos ochenta y tres... ochenta y cinco años.
La señora apenas se puede mover. Su movilidad es tan reducida que tengo que ayudarla a subir al coche para dirigirnos al ayuntamiento a gestionar los papeles para el entierro de su difunto marido.
Inicia ella la conversación. Yo es que en estos asuntos y situaciones soy muy recatado, y solamente hablo si la persona así lo desea. Prefiero pecar por mínimos que por máximos. Por omisión más que por hartazgo. Odio molestar. Y también me gusta pensar que soy gente que sabe intuir con cierta exactitud la necesidad de silencios o de conversación en los demás.
Pocas cosas más irritantes que aguantar charlas inoportunas y cargantes cuando lo único que deseas es arroparte dentro de un confortable silencio.

Pues bien, como decía, ella inicia la conversación. Por lo qué dice y cómo lo dice me deja entrever con claridad que es una mujer culta, educada, muy lúcida. En un momento de la conversación me cuenta lo de su marido, que justo acaba de fallecer el día anterior.
Su marido llevaba más de cuatro años internado en un clínica de la zona de Oleiros. Padecía demencia senil y alzheimer. Se había olvidado de quién era él, del rostro de su mujer, no recordaba ni un mísero momento de toda su vida. Incluso se había olvidado de tragar la comida, así que lo estaban alimentando por vía intravenosa. Entonces me comenta, sin ningún tipo de presunción, muy humildemente, que ella, durante los últimos años, iba los 365 días del año a visitar a su marido, a hacerle compañía a la clínica.
La anciana vive en Monte Alto. Hasta ayer mismo, era desde allí desde donde se subía todas las tardes después de comer a un autobús urbano que la llevaba a la Estación de autobuses para coger allí otro autobús comarcal que la dejase cerca de la clínica de Oleiros. Ese autobús la dejaba a unos 500 metros de la entrada de la clínica, así que ella- a la que tengo que ayudar para salir del automóvil, pues ya llegamos al negociado del ayuntamiento- recorría sola y a pie todo ese trayecto, ida y vuelta, 1000 metros diarios, 1 kilómetro, con mucho esfuerzo, por el arcén, pegada a la carretera.
Me cuenta que en la clínica se pasa dos horas diarias pegada a la cama de su marido, hablándole, rumiándole sus cosas, su día a día, sus recuerdos juntos, los buenos y malos momentos que han tenido que pasar en la larga carrera de una vida compartida... le lleva viejas fotografías y se las comenta, le lee revistas, le dice que se le ha muerto una planta o se ha comprado un delantal nuevo, muy bonito, con flores amarillas y verdes.
Mientras él mira al techo con los ojos abiertos, como un muñeco roto sin apenas más señales de vida que el fatigoso subir y bajar de un pecho, ella le coge la mano y le habla, le mece, le tranquiliza en esa medida, tan limitada, de lo que se puede consolar a alguien que apenas se acuerda ya de respirar.
Al cabo de las dos horas de rigor esta pequeña anciana vuelve a la carretera a recorrer fatigosamente los 500 metros que la separan de la parada del autobús comarcal. Toma el vehículo que la deja en la Estación de Autobuses otra vez y vuelta a coger otro bus urbano para que la suelte cerca de su casa, en Monte Alto.
Y así cada tarde. 365 tardes al año. Me dice que nunca falta. Ni en Navidad ni en Año Nuevo. Y que cada Navidad le lleva un regalo. Cosas que a él le gustaban antes de que se pusiese enfermo, como bombones de chocolate con licor dentro, discos de rancheras y también libros de intriga y misterio, objetos que guarda ordenadamente -siempre después de su particular ritual de entrega al marido con regalo y beso en la frente- en un apartado del armario de la habitación de la clínica, ya que es más que evidente que él nunca los va a poder usar.


Mientras regresamos del ayuntamiento, en la radio del coche, una voz de un locutor matutino habla del sólido amor que ha surgido entre un portero de fútbol y una presentadora de televisión, amor del que ambos disfrutan entre efectistas besos públicos, aplausos, coches deportivos, cenas a la luz de la luna en lujosos restaurantes y vacaciones en no sé qué playas de algún país exótico.
Y yo entonces es cuando me sonrío por dentro, pensando: ¿qué sabrán ellos, unos y otros, lo qué es o no el amor... verdad, mi querida anciana?
Quizá cuando alguno de ellos tenga que coger 4 autobuses diarios y caminar con dificultad 1000 metros al lado de una carretera para llevarle bombones de licor a alguien que ya ni te reconoce... quizá entonces puedan comenzar a hablar, a decirnos algo, a conseguir que usted o yo nos sentemos a escucharlos, ¿verdad?. No antes.
Pero no le digo nada de lo que pienso. Por lo menos no en voz alta. Ya sabéis que yo sólo hablo cuando intuyo esa necesidad, así que la ayudo de nuevo a bajarse del coche y me despido de ella, posiblemente para siempre.

CONCLUSIÓN: ¿Qué es un cuento de navidad sin regalos? ¿Algo muy poco navideño, verdad?
Pues en este cuento real él tiene sus bombones de licor, ella su merecido descanso y quizás última tregua... y yo la sensación de haber resuelto fácilmente, gracias a ambos, una de las ecuaciones de la vida más complejas con las que me he enfrentado, con lo que la cosa quedaría, más o menos, así:
365 días+4 autobuses diarios+1000 metros de arcén+una caja de bombones de licor+unas palabras y unas caricias desprendidas y generosas en mitad de la tarde= AMOR.

Faltarían los renos, los tres reyes magos y sus tres camellos, algún espíritu de las navidades presentes y pasadas sobrevolando los tejados y chimeneas de la ciudad... pero lo cierto es que no sé dónde ponerlos en esta especie de extraño cuento de navidad con autobuses, bombones de licor y delantales amarillos.
Lo único que sé es que estábamos en diciembre y no nevaba... pero mereció la pena.


Saludos blancos de Jim.

domingo, 5 de diciembre de 2010

EL GRUPO SALVAJE DEL CINE NORTEAMERICANO DE LOS 70



"No te preocupes, cielo, no están asesinando a estrellas, sólo a actores de reparto"( Sue Mengers-la representante de la actriz- para consolar a Barbara Streisand tras la matanza de Sharon Tate y sus amigos por Charles Manson)

Alguien se olió que allí algo raro estaba pasando cuando una peliculita formalmente imperfecta, lisérgica, desmadejada y realizada por unos cuantos fumetas greñudos- como esos que habían asesinado hacía muy poco a Sharon Tate y sus amigos durante una fiesta- se estaba haciendo con la taquilla, desplazando de los números a los grandes Estudios.
Algo estaba pasando, y es que los productores- los verdaderos artífices de las películas de los grandes Estudios- le estaban dejando paso a los directores para que dirigieran las películas. Comenzaba así la época de oro del Cine de Auteur norteamericano, influenciado por la Nouvelle Vague, los Angry Young y por la forma más independiente, barata y autónoma de rodar películas del tipo de las que hacía un tal Roger Corman, alejada de la vieja maquinaria industrial de derrochar presupuestos multimillonarios en cine.

"Easy Rider" presagiaba en 1969(Cassavetes ya lo venía insinuando y Arthur Penn le da la legítima en "Bonnie & Clyde", poniendo rostro amable a un par de delincuentes, cosa impensable años atrás) la llegada del Nuevo Hollywood. Esa fue la ruptura, el punto de eclosión: una película dirigida por un tipo politoxicómano y agresivo llamado Dennis Hopper.
Gente inestable como Dennis Hopper resumirían a la perfección cierta actitud desafiante frente al poder establecido, así como la creatividad salvaje y la energía de este Nuevo Hollywood, en el que el lema era "por qué no pruebas esto y aquéllo y a ver qué sale": " Hopper consumía dos litros de ron al día, más veintiocho cervezas y tres gramos de coca. Su trago preferido era ron con Coca-Cola, pero decidió que ron mezclado con zumo de arándanos agrios era mejor para su hígado e hizo el cambio. Pese a las drogas y las bebidas, se sentía capaz de funcionar tolerablemente bien... chutándose coca y heroína, se pasó a México... como tenía delírium trémens y alucinaciones se desnudó y desapareció en la jungla... su productora lo encontró y se lo llevó a un hospital para rehabilitarlo".

El cine norteamericano de los años 70 fue posible gracias a tipos como Coppola, Altman, Bill Evans, Scorsese, Alan J. Pakula, a un guionista suicida y nihilista como Paul Schrader, Hopper, William Friedkin, Malick, Bogdanovich, Hal Ashby, etcétera. Sus películas estaban rodadas entre montañas de cocaína, compromiso chic, fucking-up, rupturas formales, anticlímax y una agresiva fobia a los happy ends con que los grandes Estudios finalizaban sus productos.

Se dice NO a los actores de mandíbula cuadrada; las cámaras salen de los platós de cartón-piedra de los Estudios y llenan las sucias calles para radiografiar con sórdida fidelidad la jungla urbana y los arquetipos humanos que la pueblan. Es un combate a muerte contra el establishment, que acabará fagocitando al poco tiempo a aquéllos que consiguen sobrevivir al alcohol y a las drogas. Un grupo salvaje de guionistas, productores, actores y actrices, directores, toman Hollywood al asalto e imponen su ley. Son tipos arrogantes, crueles, sociópatas, egocéntricos y que solamente viven para hacer Cine, sea como sea.
Cine, sexo, drogas & rock and roll. Cine sexualmente agresivo realizado por supuestos pacifistas e idealistas de salón.


Mientras en "Easy Rider" dos hippies melenudos recorren los polvorientos EEUU vendiendo cocaína y fumando hierba, montados en sus motocicletas... Bogdanovich certifica en su "La Última Película" el óbito de los Grandes Estudios y de cierta concepción clásica sobre el Cine Norteamericano. A la vez, Friedkin consigue que una niña poseída se introduzca por la vagina un crucifijo(sexualidad femenina emergente, imaginativa herejía, sacrílego aborto autoprovocado), con la Iglesia en pie de guerra, en el inicio de "El Exorcista".
En "Taxi Driver", un desconcertado De Niro se dispone a limpiar las calles de la ciudad de toda la corrupción y podredumbre que la inunda.
Coppola utiliza cadáveres reales para "Apocalypse Now". Los que véis cuando Willard llega a junto de Kurtz.
Y se pasa rodando meses entre inundaciones, orgías, drogas y rock and roll en medio de la selva.

El nuevo Hollywood era en gran parte violencia, sexo, pesimismo existencial fuera de los valores optimistas de las viejas películas; ciertas disgresiones formales, feísmo estético, crítica antisistema. No era sólo buscar un gatito y estrangularlo para implicar emocionalmente al público, sino mucho más. Había rabia contenida y ganas de quemar cosas por el camino... pero, sobre todo, había ganas de hacer buen cine. Se comía y bebía Cine.
Había que saldar deudas con algo, matar al padre, copular con la madre, sacrificar la tradición en pos de la verdad: la guerra, vietnam, el sistema opresivo, el puritanismo, la hipocresía fanática, la religión...
A modo de ejemplo de la travesía previa de algunos de los componentes del Grupo Salvaje, el hermano de Paul Schrader, el también guionista Leonard, nos cuenta su infancia entre unos padres calvinistas holandeses: " El tercer codazo significaba que te iban a azotar. A mí me azotaban seis o siete veces por semana. Simplemente ser una persona normal las veinticuatro horas del día, respirar, comer, ir al lavabo, tener una vida normal, significaba tener que violar veinte reglas al día, y que tres de ellas merecían una azotaina. Yo me quitaba la camisa de los domingos, mi padre me hacía inclinar sobre la mesa de la cocina, sacaba el cable de su afeitadora eléctrica y me daba en la espalda con el enchufe, a mí me quedaba todo el lomo salpicado de puntitos de sangre, un bonito estampado de motas rojas por toda la espalda. Como si hubiera ido al médico a hacerme unas pruebas de alergia".
El Cine, dice, fue nuestra salvación. La utilización de la cámara como un rifle de precisión.


Así que el grupo salvaje llegaba al galope para subvertir las normas en mitad de aquella orgía de vida, sangre y Cine: Hopper le rompía la nariz de un puñetazo a su mujer, Paul Schader jugaba a la ruleta rusa con su nuevo revólver, a la novia de Bogdanovich la asesinaba su ex-marido de un disparo y después violaba el cadáver; al afamado productor Bill Evans lo pillaban en la aduana con ciento cincuenta gramos de coca("Bill se quiere hacer una raya que vaya de Nueva York a París", decían)mientras producía "Popeye" con los de Walt Disney... Scorsese también se perdía en su particular desierto de coca, igual que Bob Rafelson y Ashby, mientras que Coppola era víctima de su propia megalomanía y perdía la perspectiva.

La cosa no tardó en implosionar. "Cuando los matrimonios empezaron a venirse abajo, cuando la gente empezó a morir de sobredosis y el talento empezó a marchitarse demasiado pronto, nadie supo adónde ir ni qué hacer"..."Queríamos hacer grandes películas, queríamos ser artistas, íbamos a descubrir los límites de nuestro propio talento. Ahora, lo que queda es el poder por el poder, no un medio, sino un fin en sí mismo. Los directores de esta generación empezaron creyendo, y se comportaban como si hacer cine fuera una religión. Pero perdieron la fe".
Cinéfilamente hablando, el fracaso en taquilla de la espléndida "La Puerta del Cielo", de Cimino, que dejó a la United Artist en bancarrota, certificó la muerte de aquella forma autónoma, autor-director, y salvaje de hacer películas.

Ya lo había sido Bogdanovich- que era más un reconstructor de los viejos códigos y géneros de los Estudios que un subversivo agitador como los demás- pero ahora el papel de "Caballo de Troya" y resucitador de la industria y los grandes Estudios recaía en tipos sanos como George Lucas y Spielberg que, como alguien dijo peyorativamente de ellos, "ni siquiera se drogaban".
Una nueva sensibilidad conservadora, optimista, de simple espectáculo, caló profundamente en los ochenta. La vieja película al estilo High-concept, luminosa, optimista, para toda la familia, de los grandes Estudios. Como decía Spielberg: "Si alguien puede resumirme una idea en veinticinco palabras o menos, va a ser una buena película".
La revolución no duró demasiado, convertida en cenizas por su propia virulencia, ímpetu y carencias, y los Estudios se ocuparon de rebañar las sobras y sacar el talonario para comenzar de nuevo a impartir el recetario contrarreformista que, de nuevo, tantos beneficios volvería a generar.
"Tiburón" inició las caras campañas de promoción publicitaria en televisión. Vuelven los Estudios. Comienza la diversión sin trascendencia, el puro y vertiginoso entretenimiento de los ochenta.
Como dijo Bogdanovich: "Tiburón fue devastadora para las películas artísticas, de menor presupuesto. Se olvidaron de cómo se hacían. Ya no interesaban".
Y llegaron los "Superman", "Los Goonies", "Los Gremlins" y "Los Cazafantasmas" para no importunar demasiado a las huestes conservadoras que ahora votaban Reagan, WASP , sistema económico liberal y paz social y parapolicial.


Pero siempre nos quedarán para recordar aquellos gloriosos setenta y su grupo salvaje maravillas como "Harold y Maude", "Tarde de Perros", "La última película", "Chinatown", "El Exorcista", "Malas Calles", "Taxi Driver"o "Apocalypse Now". Joyas a las que el tiempo y la perspectiva cinéfila no ha hecho más que engrandecer, por si quedaba alguna duda.

Estos broncos tipejos se merecían este pequeño homenaje. Recomiendo encarecidamente "Moteros Tranquilos, Toros salvajes", gran libro de Peter Biskind del que están extraídas la mayor parte de las citas y comentarios.

Saludos de Jim.

domingo, 28 de noviembre de 2010

LAS CRIATURAS DE LA NOCHE DE DAIDO MORIYAMA


Hay hombres que aman a la humanidad, pero son incapaces de amar a su mujer. Hay también torturadores y mutiladores de seres humanos que después de lavarse tranquilamente con jabón de esencias frutales las manos llenas de sangre escriben poesía, bella, sublime, trascendente, mientras le acarician la cabeza, dulce y cariñosamente, a su perro. La humanidad está llena de supuestos Santos revelados, de hombres de fe adornados de nobles principios morales que te hablan a la luz de las vidrieras de colores de la bondad de Dios y del perdón de los pecados para después, en la impenetrable oscuridad de sus flaquezas y contradicciones íntimas , sentar sobre sus agitadas piernas a los pequeños e inocentes instigadores de sus desvelos y calenturas más obscenas y febriles.
Y también hay vilipendiados villanos y traidores públicos que han salvado al mundo varias veces y nadie, nunca, los redimirá de sus primeros pecados veniales.

En demasiadas ocasiones acabamos siendo lo que no queríamos o pretendíamos ser, y lo que mejor nos define y radiografía es lo que ocultamos y callamos, a veces incluso a nosotros mismos.
El alma humana es una gruta oscura atravesada y carcomida por recovecos, anfractuosidades, soledades, extrañezas y laberintos. No hay una lógica coherente estipulada ni racional a seguir en este dualismo simbólico-moralista Bondad-Maldad, y el dominio de los claroscuros es el arbitrario patriarca de cada una de las almas humanas.

La habilidad del gran fotógrafo japonés Daido Moriyama tiene que ver precisamente con la fuerza atroz del arte para simbolizar esta extrañeza, pero también con cierta incapacidad de la figuración artística para representar en toda su desoladora dimensión la compleja y fiel panorámica de nuestro mundo interior, del discordante contenido del alma humana.
Las criaturas de la noche que pululan delante del ojo-objetivo de Daido son reales y extrañas a la vez, reflejos y sombras, luz y tinieblas. Esa cara B que se ilumina con el flash durante un instante. La eufonía chirriante y disonante de lo que somos y aparentamos.

Daido Moriyama, en definitiva, lo arriesga casi todo con su cámara y su intuición para dejarnos justo delante de esa puerta trascendente donde comienzan los laberintos, donde se mezclan en la paleta del gris todos los tonos y colores, donde el ser humano es más ser humano que nunca, con todos sus brillantes reflejos y contradictorias sombras a la intemperie.
En la noche bailan su macabra y sórdida danza criaturas que asustarían al sol.
Y es entonces cuando Daido Moriyama hace click para intentar atrapar durante un interminable instante toda la extrañeza de pertenecer a la raza humana.
Y es que hay algo inquietante y maravilloso en esas criaturas salidas directamente del impenetrable corazón de la noche, de la maleza de la oscuridad y sus pecados.


















Saludos de Jim.

viernes, 19 de noviembre de 2010

AQUELLOS HORRIBLES AÑOS 80 (III)


Retomamos esta nuestra gran aventura a través de los visillos del tiempo( la tercera después de http://elbazardejim.blogspot.com/2009/10/aquellos-horribles-anos-80-i.htmly http://elbazardejim.blogspot.com/2009/12/aquellos-horribles-anos-80ii.html) , consistente en exhumar los restos, exponiéndolos públicamente, todavía humeantes, de toda aquella inabarcable producción material, moral, mediática, filosófica, etcétera, que fueron los años 80 del siglo XX después de Cristo en el planeta tierra.
Esta saga amenaza ya en convertirse en serial sideral e interminable- los famosos continuará- del tipo de "La saga de los Porreta" o "Santa Bárbara", pero la verdad es que está hecho con todo el cariño del mundo y, también, con algo de conocimiento de causa, pues todos los que vivimos/sufrimos/disfrutamos o sorteamos transversalmente aquella década de cardados imposibles, castellanos sin calcetines y "busque, compare y si encuentra algo mejor cómprelo" quedamos marcados para siempre con la impronta de todo un universo de abundancia material, una súbita y festiva eclosión de luz, música y colores chillones, que se había abierto delante de nuestras narices por primera vez, ya que las generaciones que nos habían precedido habían tenido que sobrevivir en los estrechos márgenes de la escasez más berlanguiana de aquella España del No-Do del franquismo.

Pero ahora os tengo que dar una noticia buena y una mala... ¿cuál preferís primero?¿¿...?? ¿La mala? Bien. Pues la mala es que en los ochenta eráis tan jóvenes y estábais tan llenos de energía e ilusión que llegasteis a pensar que nunca jamás ibais a dejar de serlo, a cambiar, a crecer, pero ya veis, el tiempo hizo tic-tac-tic-tac y ahora sois esos y esas del espejo, con menos pelo y más arrugas, canas y kilos encima.
Pero la noticia buena es que vosotros, adolescentes-púberes-jóvenes ochenteros, pudisteis asistir en vivo y en directo al espectáculo maravilloso e irrepetible de:


- LA MARICONERA: La mariconera era un pequeño bolso de mano masculino muy cool en los ochenta que, como su propio nombre popular indica, no es que se considerase demasiado varonil o de "macho ibérico".
El tipo de hombre hortera con mariconera en la mano de aquellos locos años viene a ser del perfil de un Cachuli o un Pedro Ruíz, que parecen transplantados directamente de los 80 en pleno siglo XXI: pantalones de tergal subidos hasta el pecho, náuticos sin calcetines, camisas Hilfiger con Jersey al hombro, rostro ceñudo, cubata en terraza de moda y veraneo en Mallorca con alguna lumi rubia... ¿qué llevaba en esos bolsitos un hombre ochentero? Pues no me preguntéis porque no tengo ni idea, pues nunca pude ver una de aquellas maravillosas creaciones del ingenio humano por dentro.
Supongo que algunas llaves en el llavero del Banco Central, una cartera, dos preservativos caducados y algunos palillos para hurgarse los paluegos. O sea, las cuatro únicas cosas que un buen macho ibérico necesitaría para pasar tres meses en una isla.
Tal como llegó, pasó. Una moda fugaz que, en cambio, dejó huella y marco tendencia(recordad las chabacanas riñoneras noventeras).



- YOGURTERA: Fue uno de los electrodomésticos estrella de los ochenta, junto con la heladera aquélla para hacer los polos con un poco de agua y unos polvos de colores. Toda familia de clase media-baja, media-media, media-alta, tenía en su hogar una yogurtera. La gente la pedía en las comuniones, bautizos, bodas, cumpleaños... todo el mundo quería una yogurtera pues la vecina tenía una marca Braun que hacía yogures para toda la familia sin apenas esfuerzo y así, decían, te ahorras de paso dinero en la tienda, el economato o en el Spar.
Pero la verdad es que aquellos yogures caseros eran aburridamente insípidos, "desaboríos" y más inexpresivos(gastronómicamente hablando) que el careto de Penélope Cruz, que ya es decir.
Fue en ese momento cuando comenzamos a apreciar y tener consciencia del valor añadido y la riqueza que trae aparejada la química industrial en forma de acidulantes, conservantes, edulcorantes, E-25, E-14, etcétera. Lo natural perdía terreno con respecto a lo adulterado en los laboratorios. La comida sintética ganaba por puntos y las madres volvieron a las tiendas de las Pilares y las Mari Carmen a comprar Danones y Flanbys, que además traían cromos amarillos de Belfy y Lillibit y de David el Gnomo antes de convertirse en árbol.


- ROPA DE CUERO: Tremenda moda aquella de la ropa de cuero, que parecía que veníamos tod@s de algún club masoquista o gayer de los que frecuentaba Al Pacino en su "A la Caza". Pantalones de cuero, cazadoras de cuero vacunas con cremalleras por todos los lados, corbatines estrechos de cuero, botas de cuero... durante los ochenta millones de vacas y terneros fueron sacrificados para tenernos a todos bien acharolados y enfundados en todo tipo de procesos de curtido.
Un paraíso para fetichistas fueron los ochenta.


- SUPOSITORIOS: Tu madre te decía que te bajases el pijama, te dieses la vuelta y pensases en algo bonito mientras te introducía por el recto arriba una de aquellas diminutas balitas de glicerina.
Varias cosas:
a) Era un trabajo de madres. Nunca un padre ponía un supositorio, no entiendo bien por qué.
b) Siempre lo metían por el lado equivocado, el de la punta más afilada, cuando hay que introducirlo por el lado romo, para que no se saliese.
c) Al final se había puesto tan de moda lo de los supositorios que te los ponían hasta para curar un catarro o si te oía que tosías dos veces ya estaba tu madre detrás con el supositorio en la mano. Yo creo que hasta les gustaba.
d) los sexólogos afirman que el punto G masculino está dentro del ano, al lado de la próstata. El llamado punto P. Quizá esto de los supositorios haya sido, inconscientemente, una de nuestras primeras tomas de contacto con el universo de la sexualidad humana adulta.
e) A partir de determinada edad ya se los ponía- o lo intentaba- uno mismo, aunque requiriese un poco de flexibilidad y esfuerzo indecoroso en el intento. Con treinta años como que no os veo dejándoos poner uno por vuestro novio, madre o abuela.


- BRUCE LEE: Un icono de los ochenta. "Kárate a muerte en Bangkok", "Juego con la muerte", " Operación Dragón". La hostia en verso; el Cine de karatecas chinos voladores y artes marciales nos aceleraba la testosterona a los varones de tal modo que salíamos de los Multicines a las calles dando patadas voladoras y golpes mortales dobles de Jeet Kune Do.
Y Bruce era lo máxime, pues le había ganado a Chuck Norris en un anfiteatro romano y además decían que se movía tan rápido que la cámara no era capaz de grabarlo y por eso tenía que ralentizar sus movimientos. ¿Quién no tenía un póster, arrancado de la Dojo del mes de febrero, del chino de San Francisco en su habitación? ¿Qué tío de barrio no se hizo unos nunchaku o no pidió unas shurikens(estrella ninja) por correo?
Y al final, al pobre Bruce parece ser que se murió de tanto entrenar, lo mataron los ninjas o está con Elvis y Jim Morrison en una isla del Caribe(o las tres cosas juntas), que hasta para esto hay diversas e interesantes teorías y propuestas marcianas.
Todavía es hoy el día en que sus fans no nos olvidamos de aquel tío enfundado en un mono amarillo que tumbó a Kareem Abdul-Jabbar en "Juego con la muerte" y al que homenajearon en una máquina de marcianos: el Kung Fu Master.


- VENDEDORES DE ENCICLOPEDIAS: Una tribu urbana de los ochenta más potente y numerosa que la de los heavys, rockers y punks, todos juntos. Y mucho más persuasiva, pues conseguir venderle a tus padres- que siempre andaban muy justitos de parné- cosas como la Larousse, La Enciclopedia Salvat o La Enciclopedia del Ser Humano ya es de re-traca y una cosa más milagrosa que lo de la multiplicación aquella de los panes y los peces.
Eso sí que era un trabajo: puerta por puerta cargando con las pesadas muestras cuando todavía no había muchos ascensores por la España adelante de los barrios de aluvión y los extrarradios, y todo por una mísera comisión por venta.
Tipos sudados y encorbatados que le decían a tu madre en la puerta de casa( tu madre todavía tenía puesto el delantal mientras pelaba cebollas pero lo escuchaba como quien oye al presidente del gobierno):
- ... señora, es por el bien de su hijo, para que pueda estudiar y llegue a ser universitario y a trabajar de ingeniero en algo bueno como la Citroën sin esfuerzo... y para que sea una persona de provecho. Aquí están, en estos veinticinco volúmenes que solamente cuestan 2.300 pesetas al mes durante diez años de nada, todos los conocimientos del ser humano actualizados con fecha de este año... Mesopotamia, la llegada del hombre a la luna, los últimos avances de la medicina actual, los minerales, el mínimo común múltiplo...
- Perdone, pero tengo las albóndigas a punto de hacerse...
- Vale, pero puedo pasar y se lo explico mejor dentro... no es por mí, es por la educación de sus hijos...


- PETOS VAQUEROS: Por alguna extraña razón, se pusieron en boga en los ochenta los petos vaqueros, que vienen a ser como un pantalón vaquero pero con un bolsillo en el pecho y unos tirantes.
Una cosa hortera y pedestre donde las haya. El amigo de Peruleiro, el tontolaba del Juanín, que nunca había visto una vaca o un río en su vida, venía ahora a ser algo como un campesino de Milwaukee que vuelve de su campo de trigo después de la siega. Era más ridículo aquéllo que ver a Pavarotti vestido de buzo.


- BICICLETA ESTÁTICA Y TENSORES: El deporte se había puesto de moda después de todos esos films de Rocky, Conan y esos vídeos y series de gimnasios y gente sudando de Olivia Newton John y Fama. Todo cristo quería estar hipertrofiado como el carahaba del Swarzeneger en tres semanas, así que tiraban de bicicleta estática y tensores de mano mientras ponían a todo volumen cosas como "Eye of Tiger" o "Flashdance".
La emoción y la iniciativa duraban más o menos cuatro días. Al quinto ya se guardaban los tensores en un cajón y la bicicleta estática se plegaba detrás de alguna puerta o se dejaba en la habitación de los trastos viejos o de la limpieza para poner ropa encima y adiós muy buenas. Pasaba a ser así una bicicleta "estética" y las gomas de los tensores se utilizaban para anudar algo urgente cuando hacía falta.
El deporte en casa nunca tuvo mucho futuro. Le pasa lo mismo que a los yogures caseros. Falta algo, nadie sabe bien el qué, pero falta.


- TP: El Teleprograma es algo que no puede faltar al hablar de la década prodigiosa. Ahí venía todo lo que un joven necesitaba para pasar la semana: la programación televisiva con sus horarios, comentarios de películas, series, dibujos animados, entrevistas a Donovan de V, a Miliki o a Eva Nasarre, etcétera. Una guía televisiva en tamaño bolsillo que se vendía como churros en los quioscos y que hacía la delicia de pequeños, grandes y medianos.
Por 30-40 ptas tenías al alcance del bolsillo(hay que recordar que era una época en la que no había internet o teletexto)toda la programación de la caja tonta.
Si te perdías luego el "Gran Héroe Americano" o "Planeta Imaginario" porque lo habían cambiado de franja horaria, es porque eras un rata. Y no hay más que hablar.


- EL CINE FAMILIAR Y LOS MULTICINES: Los multicines habían eclosionado en los ochenta y se habían reproducido como por esporas. El viejo Teatro-Cine pasaba ahora a ser cinco; surgieron de la nada Multicines de Barrio para entretener al lumpen de los extrarradios y arrabales.
Y mientras el llamado Nuevo Cinema de Autor Americano(Scorsese, Coppola, Cimino, Schrader...)languidecía y vaciaba los Cines, la revolución conservadora Reaganiana volvía a reunir a toda la family en amor y compañía para disfrutar de las astracanadas simpáticas y nada controvertidas ni caústicas de Los Gremlims, Los Goonies o Los Cazafantasmas.
Todo volvía a la normalidad en los felices ochenta cinematográficos, entre ecos de Walt Disney y el infantilizado y aséptico rollo que transmitía aquel Cine para toda la familia con perro incluido.
Hasta algunas películas porno acababan en boda y los coitos decían que los realizaban para procrear.
No sé yo.


- MERCUROCROMO O MERCROMINA: Mercurocromo,preparado farmacéutico de mercurio y alcohol usado como antiséptico. Te lo ponía tu madre en rodillas y codos cuando te caías de la bicicleta o del monopatín. Fue un producto muy popular y querido en los ochenta, emblemático, sobre todo por el "enchastre" de color cárdeno que dejaba sobre la piel, muy a lo Mondrian. Un producto que desapareció de la noche a la mañana.
Un poco de mercurocromo y un sana sana culito de rana a tiempo y se curaba todo, hasta el asma y la sífilis.


- LA MODA "KINKI": Los usos y costumbres kinkis que ya habían despuntado en los setenta se mantuvieron y apuntalaron en los ochenta gracias, en parte, a los medios audiovisuales. "Yo, el Vaquilla", " Perros Callejeros", Los Chichos, Los Chunguitos, Los Calis... pusieron de moda las peleas y navajazos en las verbenas de barrio, la nota de color de los tirones, los robos de 131 supermirafiori, el cassette al hombro, el "déjame cinco duritos o te registro"...
Pantalones pitillo, Yumas Galaxia, estiletes,coches de choque, calimocho y porros en algún descampado y un poco de pegamento esnifado en bolsa de vez en cuando... este era el universo gravitacional del kinki de extrarradio, una subespecie de lumpen de barrio pobre que se movía en vespino robada y se hacía fuerte en las plazas, cetáreas desocupadas y descampados de la ciudad.
Ellos tenían sus sueños y esperanzas, pues querían ser como El Pirri, El Torete, El Vaquilla y empezar su carrera en correcionales después de robar algún carro, engancharse allí a la drogaína fina y salir después para dar algún palo en una sucursal bancaria y acabar tiroteados por los polis de marrón y que así Sabina, como homenaje a sus fechorías de rebelde del sistema, les escribiese una canción. Macarra de ceñido pantalón, pandillero tatuado y suburbiano...
Hoy apenas se han reciclado y despejado un poco sus estrechas miras, los que se llama el aperturismo kinki, pues escuchan también reggaeton, música "mákina" y tienen hasta pasta que sacan de sus trapicheos para comprarse tubarros para el Opel Corsa, hacerse tatúas de su "ja" o pillar chándales y playeros de marca.


Otro día hablaremos del Perro Pippín, del Póntelo, Pónselo, de los plumíferos Roc-Noice y de esa moda de atarse los cordones de los playeros en los tobillos.
Todo más ochentero que el Break-Dance y Tron.

Saludos de Jim y ¡¡¡a pasarlo dabuti, colegas!!

martes, 16 de noviembre de 2010

EL CHARACTERCROSSING O AL CAPITÁN AHAB LE GUSTA EL JAZZ


El primero en darse cuenta de lo que estaba pasando había sido un joven lector de 15 años, que cuando abrió el libro de Melville observó sorprendido que el capitán que perseguía a Moby Dick por el ancho océano se llamaba ahora Madame Bovary... y no aquel adusto e imperturbable Ahab que venía en todas las reseñas y resúmenes.
Fue aquél el momento en el que se dio la voz de alarma en el ordenado y rígido universo literario.

Los lectores de todo el mundo se encaramaron velozmente sobre los estantes más altos de sus librerías y desempolvaron sus novelas más queridas para descubrir, petrificados, que algo muy extraño estaba sucediendo entre aquellas letras y páginas: ahora Dorian Gray navegaba por el misisipí en compañía de su inseparable amigo Huckleberry Finn para acabar enamorándose perdidamente de la entrañable Becky... mientras que Ignatius J. Reilly naufragaba en una isla perdida acompañado de un negro desnudo y medio canibal llamado Viernes.
Dentro de otra novela, un viejo lector contemplaba como John Silver el Largo se armaba caballero y recorría ahora los polvorientos caminos de La Mancha subido en un huesudo rocinante y con una lánguida Margarita Gautier a su lado.
Leopold Bloom, entretanto, se peleaba con el Capitán Garfio sobre un galeón en una infructuosa batalla por evitar que el tiempo le marchitase los sueños del niño que había sido... y también hay que decir que boquiabiertos habían quedado muchos cuando Ana Karenina pasó de los veinticinco centímetros a medir más de tres metros tras comer el pastel en el que se lee ¡CÓMEME!, y todo por culpa de una siesta lisérgica bajo un árbol y un maldito conejo blanco...

¿Qué estaba pasando dentro de aquellos libros?, se preguntaban todos.

Sherlock Holmes explicó muy claro toda aquella súbita entropía literaria en su colofón final de "Crimen y Castigo", después de perdonarle la vida a la anciana usurera:
- ... ustedes los lectores pueden intercambiar infinitamente sus libros y vivir mil vidas a través de ellos; tienen la posibilidad de construirse otras existencias, de colocarse miles de máscaras, mientras que nosotros, sus personajes, estamos condenados a repetir para su deleite y placer varios millones de veces las mismas rutinarias tramas, escenas, desarrollos, desamores, aventuras, desgracias... por eso ahora los personajes de sus desvelos y fantasías, tanto los más simples y lineales como los más circulares y complejos, hemos llegado a un acuerdo y decidido cruzar nuestros papeles y títulos para poder saltar así de libro en libro, como hacen ustedes, y construirnos otras vidas en otras historias diferentes, desviándonos así un poco de la asfixiante rutina en la que vivíamos inmersos...

Algunos lectores entendieron perfectamente aquellas sensatas razones esgrimidas por el victoriano detective inglés, aunque no se acostumbraban del todo a leer cómo Fortunata y Jacinta regresaban del futuro en una máquina del tiempo después de luchar contra los temibles Morlocks... o a ver cómo un desarrapado Oliver Twist revivía intensamente su reciente infancia, su tiempo perdido, mientras mojaba en su lujosa casa de París una magdalena en una taza té.
Muchos de esos leedores, desencantados, cerraron sus libros y se pasaron a la narcótica televisión.

Tardaron poco tiempo en llegar a un acuerdo, pues se habían dado cuenta de que los unos sin los otros no eran casi nada, apenas existían, y además todos querían seguir disfrutando de esas otras vidas para su comprensión íntima y placer personal. El trato consistía en que los lectores dejarían la televisión y volverían a los libros entretanto que sus personajes podrían seguir manteniendo su cruce de roles, su charactercrossing, pero sólo cuando éstos estuviesen cerrados, nunca mientras fuesen leídos.

Y así, cuando la luz entra en los libros, el rabioso y poco sofisticado Capitán Ahab seguro que os parecerá que acaba siempre en el fondo del mar enganchado a la arponeada gran ballena blanca... pero lo que no sabéis es que cuando el libro se cierra y en la oscuridad se besan las letras, el Capitan Ahab se vuelve un joven millonario de pasado dudoso que organiza fiestas en la alta sociedad norteamericana de los años 20 y que está perdidamente enamorado de una mujer casada que se llama Daisy.
Y además le gusta mucho el jazz y beber champagne en copa fina, tulipa, de cristal.
Lo que no sabe el Capitán Ahab todavía es que al final morirá de un disparo efectuado por un marido despechado y nadie irá a su funeral, ni siquiera Daisy.

Saludos de Jim.

lunes, 8 de noviembre de 2010

DONDE SE CUENTA LA DONOSA Y ASOMBROSA HISTORIA DE EL PALMAR DE TROYA


Aprovechando la turbovisita del Obispo de Roma, puntal de la Iglesia Católica, cabeza mitrada del Colegio Episcopal, Jefe de Estado y soberano de la ciudad del Vaticano, localidad bizarra donde la inmensa mayoría de sus habitantes son hombres y van disfrazados como si viviesen todavía en el País de los Pitufos, en Pitufilandia... o sea, enderesumiendo, que naturalmente me estoy refiriendo al tipo alemán éste que se parece mogollón al Emperador Palpatine que sale en la precuela de Star Wars...
Pues eso, que aprovechando la explosión de fe y espiritualidad que nos ha rondado morena el pasado finde por estas latitudes, vamos a narrar aquí los hechos paranormales e insólitos acaecidos hace años en la localidad de Utrera, a unos 40 km de, ¡¡ozú!!!, Sevilla y que han dado lugar a ese monumento dedicado al disparate, la psicopatía y la fantochada rupestre más conocido como El Palmar de Troya y su Iglesia Cristiana Palmeriana.
Así que comencemos ahora mismo con la cronología de los luctuosos hechos y bizarros sucesos acaecidos en las cercanías de Utrera hace unos pocos años:


1968: Lo de siempre. Cuatro niñas asilvestradas y medio analfabetas de la pedanía de Utrera dicen haber visto la silueta de luz de la Virgen con las piernas apoyadas sobre una mata, que no es lo mismo que ver a la Virgen con una buena mata entre las piernas, sin depilar bien antes las ingles. Bueno, pues aquí sucede lo clásico en este género alucinógeno y esquizoide conocido como ,tachán, tachán, ¡¡las apariciones marianas!!: que todas las beatas, ceporros y rústicos impenitentes de la comarca y de los alrededores se creen a pies juntillas lo primero que se le pasa por la febril imaginación a las cuatro fantasiosas núbiles y sus calenturientos delirios sexuales preadolescentes que sólo un viril Sánchez Dragó podría haber calmado. No hay una explicación racional y fundamentada para este fenómeno exótico de contagiosa estupidez colectiva, a no ser que la carencia de proteínas de la época- el racionamiento y esas hambrunas- entorpeciese las capacidades cognitivas de todos aquellos demenciales gaznápiros de provincias.


1968-1969: Un corredor de seguros de Sevilla llamado Clemente Domínguez y Gómez- más conocido en los ambientes homogayers de Sevilla como "La Voltio"- pasa por allí, pulsa sobre el terreno el estado de las cosas, contempla ensimismado toda la afluencia de peregrinos que la visión de las niñas había traído y viendo una evidente oportunidad de hacer negocios y duros fáciles a costa de toda aquella pobre gente sin luces, se decide a sacarle tajada.
Hay que recordar que la madre de Clementino era un fanática católica que le confeccionaba trajecitos de cura y le hacía altares para que el niño oficiase misas infantiles en casa, como si fuese el "Quimicefa" pero en versión Religión chusca. No nos extrañe que con esa madre y esos juegos pubescentes dodecafónicos, quedara Clementino con sus falcultades mentales perturbadas para la posteridad.
Así que, aprovechando el nicho de mercado abierto, el 30 de septiembre de 1969(todavía ni se había estrenado la primera temporada del UN DOS TRES con Don Cicuta) Clemente goza de su primera visión mística, que suelen ser igualitas a todas las apariciones y visiones místicas que en el mundo han sido, son y serán: luces de colores, formas seráficas en el firmamento, vírgenes fosforescentes sobre arbustos, mensajes lapidarios de reacción a tanta modernidad yeyé y minifaldera, estados de trance risibles y vergonzantes, etcétera.
El pack completo- bueno, bonito y barato- del psicópata-timador tipo.


1970-1972: Comienzan las conversiones, la curaciones esperpéntico-milagrosas de postrados enfermos y paralíticos de pega, las donaciones millonarias- 16 millones de las antiguas pesetas- de baronesas taradas... con esta pasta de una noble y vieja clueca Clemente y su amigo Manuel Alonso Corral, ambos más aficionados al pescado que a la carne, compran unas tierras en la finca llamada La Alcaparra, donde habían ocurrido las apariciones de la Señora, y se disponen a montar el chiringuito espiritual éste de todo a 1 euro.
Clemente se lo monta una noche para sufrir estigmas provocados por su fe por la Virgen; cuentan sus seguidores que pierde más de 16 litros de sangre. Un formidable milagro, sobre todo si tenemos en cuenta que una persona adulta tiene solamente unos 5 litros de sangre dentro de su cuerpo.
Este dúo humorístico-religioso, los Pajares y Esteso de lo espiritual español, también predice el fin del mundo para 1972 y excava mientras tanto un pozo en medio de la finca de La Alcaparra cuya agua dicen que posee efectos curativos milagrosos, aunque las autoridades lo precintan poco después porque ese agua estaba totalmente contaminada y no es ni apta para consumo ni animal ni humano ni vegetal.
Pese a todo este desatino existencial, los bribones de Clemente y Manuel, a través de diversos estudios de mercado sobre las necesidades y demandas de cosos paranormales que la gente de ese terruño posee, van consiguiendo poco a poco mayores beneficios en la venta de sus productos intangibles.
Como los coñazos de Anway, los de los Tupperware o los que invierten en Afinsa, mismamente.

1974: Clemente y Manuel están de gira con su show para necios y paramecios por Europa y Asia, como si fuesen miembros de la orquesta de Camilo Sesto, y se encuentran en el psicotrónico peregrinaje global a gentes igualitas que ellos(por lo defectuosas en que se encuentran sus terminaciones neuronales), como el católico suizo Maurice Revaz o el Arzobispo vietnamita Ngo Dinh Thuc Pierre Martín, que da autencidad a la falcatruada de las apariciones aquéllas de Utrera y los ordena a ambos Obispos.
Lo de encontrarse a un arzobispo vietnamita católico que los ordena ya es el súmmum de la bizarrada ésta, que parece sacada de un guión marciano de Mariano Ozores, que en paz descanse, para Esteso y Pajares o incluso de algún pasaje apócrifo del Quijote: "De lo que le aconteció al perturbado Don Clemente y a su lacayo Manuel cuando se atoparon en la posada con el Arzobispo Vietnamita Ngo Dinh Thuc Pierre Martín, que fue una de las más raras aventuras que en esta verdadera historia se cuentan".


1976: Fecha clave. Varios sacerdotes católicos ordenados colaboran con esta orden de los Carmelitas de la Faz, como se llaman a sí mismos. La Iglesia oficial chusca, la otra, la de siempre, la que registró antes a Dios en la SGAE, viendo que lo de estos dos vivales ya pasa de castaño oscuro, toma cartas en el asunto y ambos son encarcelados por llevar hábitos sin autorización. Posteriormente serían excomulgados por Pablo VI.
Salen de cárcel y Clemente, Manuel y otros tres obispos palmaristas sufren un accidente en coche y Clemente se queda ciego por culpa de las heridas que padece durante el impacto, aunque él mismo anuncia tranquilamente que la Virgen le curará, milagro éste, extrañamente, que nunca llegó a suceder.


1977-1978: Nuestro amigo Clemente dice que Jesucristo y la Virgen lo han coronado en una de sus visiones nocturnas como único Papa en la tierra. Se lleva a cabo la ceremonia de consagración en el lujoso templo construído en la finca de La Alcaparra, El Palmar de Troya utrerano, y Clemente se convierte en el primer Papa andaluz, haciéndose llamar Gregorio XVII. La Iglesia de El Palmar de Troya ya posee entonces diócesis y archidiócesis en Europa y EEUU; un ejército de 60 sacerdotes, 70 monjas y miles de seguidores palmarianos fanáticos de la ideología y creencias de estos desquiciados mentales.
Mientras tanto, el invidente Papa Gregorio XVII eleva a los altares a personas santas, humanistas y ejemplos de vidas dedicadas a los demás como Adolfo Hitler, Francisco Franco, Primo de Rivera, Carrero Blanco, Don Pelayo...
Los Palmarianos excomulgan a todo el Vaticano y a quienes no crean a pies juntillas en sus dogmas medievales.


1980- 2010: La construcción de la sede de la Iglesia de El Palmar de Troya en Utrera ha costado más de 500 millones de pesetas y el templo está protegido por guardias armados. Clemente Domínguez y Gómez, también conocido como Gregorio XVII o "La Voltio", muere en 2005 durante la Misa de Pascua y a éste le sucede el Papa Pedro II o, lo que es lo mismo, su amiguete gayer de siempre Manuel Alonso Corral.
Los fieles que han conseguido abandonar El Palmar de Troya han denunciado abusos sexuales de todo tipo, parafilias, orgías, mutilaciones genitales, robos, castigos físicos de toda suerte e índole y una sumisión absoluta a los Obispos y al Papa Clemente y Pedro II.
Lo que cuentan sucede dentro de esas murallas es de traca y digno de ser narrado por un cronista del tipo del Marqués de Sade o algún psiquiatra de año sabático que prepara su Tesis Doctoral sobre enfermedades mentales colectivas.


Solamente dos cosas más: no os penséis que la bizarras historietas de El Palmar de Troya y sus gentes esquizofrénicas son muy distintas en lo esencial a las demás religiones que en el mundo han sido, son y serán. Para nada. A los hechos y su Historia me remito.
Y también decir que las predicciones de los Palmarianos vaticinaban que el Papa Gregorio XVII moriría crucificado en Palestina y resucitaría al tercer día, como Jesucristo Superstar. La primera parte no se ha cumplido, pues ya sabéis que el Papa Clemente murió durante una misa de Pascua mientras entraba en trance, pero para la segunda anunciación, la esperada resurrección, todavía somos muchos creyentes los que continuamos esperando a que el gran Clemente vuelva del reino de los muertos para sacudirse el polvo y regresar a Utrera para darlo todo de nuevo sobre el altar.

Saludos de Jim y ¡¡¡viva el Papa Gregorio XVII!!!

martes, 2 de noviembre de 2010

BICICLETA, CUCHARA, MANZANA


-Déjeme que antes de nada, por si acaso después no puedo, le cuente algo... mi padre era una de las personas más divertidas que he conocido en mi vida. Pocas veces me he reído con alguien como con él. Bajito y de aspecto nervudo y serio por fuera, en el fondo era el típico guasón que se pasaba media vida gastando bromas a los demás y nunca conseguía, por más que parecía intentarlo, que nadie se enfadase con él. Recuerdo también que ni siquiera yo fui capaz de guardarle ni el más mínimo resentimiento aquella mañana de domingo de agosto, yo tendría sobre unos 8 ó 9 años, en la que me enseñó a andar en bicicleta.
Esa mañana le quitamos las dos ruedas pequeñas de seguridad a mi bicicleta y comencé a pedalear con la promesa por su parte de que vendría siempre detrás, acompañándome en todo momento. Con la confianza puesta en que mi padre me escoltaba y no me dejaría caer, me dejé invadir poco a poco por una sensación agradable y fuerte de velocidad, pedaleando cada vez con más facilidad y seguridad en mí mismo, hasta que oí la voz de mi padre a lo lejos, muy lejos, demasiado lejos para estar donde yo confiaba que tendría que estar, gritándome, entre estruendosas carcajadas, que él se iba ya tirando para casa y que me esperaba en el portal.
Así que entonces, cuando me sentí totalmente solo, me traicionaron los nervios, perdí el equilibrio y me caí. Gravilla en rodillas y un codo, alguna ligera contusión y poco más.
Mi padre no paró de reírse durante todo el camino a casa. Ya había tirado las ruedas pequeñas. Mi madre me echó la bronca a la vez que me embadurnaba de mercromina y mi padre todavía continuaba sonriendo y bromeando con desabrida dulzura acerca de mis heridas mientras yo contemplaba impotente como no era ni remotamente capaz de guardarle el más mínimo resentimiento por la penosa situación en la que ahora me encontraba- me dolía todo el cuerpo-, propiciada por su falta de palabra. Bicicleta.

Cursaba 3º de carrera y era mayo. Habíamos hecho novillos, pues hacía un día espléndido. Estábamos tumbados nueve o diez chavales y chavalas sobre la hierba con el sol cada vez más redondo y alto. Me levanté a comprar un helado de vasito de esos de dos sabores. Vainilla y chocolate. A la vuelta me encontré a una chica de 2º con la que había hablado en alguna ocasión-media docena de veces por los pasillos, en la biblioteca, en la cafetería... todo gracias a que nos había presentado un amigo común- y la verdad es que, por alguna extraña razón, desde el primer momento me había encontrado muy cómodo con ella, orbitando alrededor de aquel rostro amable y su perenne sonrisa, y así siempre que nos cruzábamos por el campus o las aulas nos sonreíamos y saludábamos con cierta cálida timidez, muy evidente, parecía ser, para todo el mundo menos para nosotros.
Hubo un breve silencio. Me fijé en que el sol del mediodía ya había coloreado sus hombros desnudos. Hacía calor. Le pregunté si quería un poco de helado de vainilla y chocolate. Ella dijo que sí. Yo le respondí que sólo tenía una cuchara. Y además era de plástico. Inaugurando amplia sonrisa, ella me comentó que le daba igual, que con una cuchara para los dos era más que suficiente, aunque fuese de plástico.
Volvimos cogidos de la mano al lugar en el que se encontraban los demás.
Cuatro años después se convirtió en mi mujer.
Cuchara.


Colocó las manitos sobre la mesa y me dijo:
- Manzana.
Tres años y ya decía abuelo y manzana. Cogí la manzana más madura del frutero, la menos verde, y la partí en láminas, como si fueran gajos de mandarina en forma de pequeñas lunas amarillentas. Ella abrió la boca y fue mordiendo una a una muy despacio, con esa parsimonia lenta e infinita de los niños pequeños que todavía disponen de todo el tiempo del mundo por delante para ser gastado.
- Abuelo, más manzana...

Usted ya sabe que me refiero a esos breves y eternos momentos en los que conseguí ser plenamente consciente de que mi vida había merecido la pena llegar a ser vivida. La paradójica diferencia entre lo que uno cree que busca y lo que busca en realidad estaba precisamente resuelta allí, y esa sencilla solución a la ecuación más compleja de todas, la de vivir, la del sentido de mi existencia, cabía dentro de los límites de tres únicas palabras: bicicleta, cuchara y manzana.

...

- Ahora te voy a decir el nombre de tres cosas que quiero que me repitas y que dentro de un momento recuerdes, ¿vale? ¡Sin apuntar, sin apuntar!! Bicicleta, cuchara, manzana.
...

- ¿Te acuerdas de las tres palabras que te he dicho hace un poquito? Eran tres palabras...
- No.


P.D: Bicicleta, cuchara, manzana son las tres palabras a recordar que forman parte del test para detectar el deterioro cognitivo, Alzheimer, de una persona. Tres palabras que los que comienzan a padecer la enfermedad no recuerdan cinco minutos después.
"Bicicleta, cuchara, manzana" es también el excelente documental dirigido por Carles Bosch sobre esta enfermedad neurodegenerativa que padecen Pasquall Maragall y otras docenas de miles de personas a las que le han caducado los recuerdos y para las que, de repente, su vida ha pasado a ser un impoluto folio en blanco.




Saludos de Jim.

miércoles, 27 de octubre de 2010

LA PELÍCULA RADIACTIVA: "EL CONQUISTADOR DE MONGOLIA"



Al lunático de H. Hughes(productor) y al mediocre de Dick Powell(director-productor) no se les ocurrió una idea mejor, alrededor del año 54, que ponerse a rodar una película sobre Gengis Khan y los tártaros en pleno desierto de Utah.
Lo que a primera vista podría parecer una empresa normal, común, un rodaje más del viejo Hollywood, bajo la producción de la RKO y en clave de Aventura Histórica para reventar taquilla, se convirtió en un trágico despropósito.
La idea de por sí, sin llegar a ser todavía funesta, ya era disparatada y risible, como, por lo general, solían ser la mayor parte de las supuestas recreaciones históricas de cartón-piedra que llevaban a cabo los yanquis por entonces. Ponerle a John Wayne unos bigotitos de Fu Manchú y una espada curva en la mano, subirlo a un caballo blanco y convertirlo así en una especie de ridículo Gengis Khan de pacotilla que grita con acento de granjero de Iowa: "¡Vengan a por mí, perros sarnosos, si se atreven! ¡Mientras yo tenga dedos para aferrar el puño de mi espada, y mientras tenga ojos para contemplar la cobardía de vuestros rostros, vuestras traicioneras cabezas no estarán seguras sobre vuestros hombros, porque soy Temujin, el Conquistador, y ninguna prisión puede retenerme, ni ningún ejército vencerme!"... ya tiene bemoles. Igual que poner a la hermosa Susan Hayward de seductora y pelirroja esclava tártara.
Pero así era aquel viejo Hollywood en manos de productores sin escrúpulos ni cultura y ejecutivos tejanos que se creían que un Van Gogh era algún tipo de nuevo modelo de automóvil europeo.

Tanto el guión como el casting eran un despiporre, aunque gastarse los cuartos en aquel pastiche- una de las peores películas de los cincuenta- no fue, al fin y al cabo, lo más desafortunado de todo. Es más, no fue nada terrible si lo comparamos con lo que sucedió después.
La cuestión es que a Hughes y a Powell no se les ocurrió otra cosa que rodar su esperpento en el árido desierto de Utah, en la misma zona en la que hacía sólo un par de años habían tenido lugar una serie de detonaciones ¿controladas? de varias bombas atómicas llevadas a cabo por el ejército norteamericano en aquella su guerra fría y preventiva contra los malvados comunistas del otro lado del telón. Pero a Hughes, a Powell y a la RKO eso de los kilotones y el polvo radiactivo no les amedrentaba demasiado. Todavía no habían leído los cómics de "El Increíble Hulk" ni habían podido ver "Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo", para tener un poco más claro el concepto de lo que la contaminación radiactiva podía llegar a hacer con los seres vivos.
Casi cuatro meses duró el rodaje a más de 38º entre rocas rojas y escorpiones.
La película, si se le puede llamar así, fue un fiasco tanto de crítica como en taquilla. Hubo que poner dinero para cubrir los gastos.
Y pasaron las semanas, los meses, todo el mundo se olvidó de "El Conquistador de Mongolia" hasta que un día...

Víctor Young, compositor de la Banda Sonora, fue el primero en caer. Un par de años después del fin del rodaje. Diagnóstico: cáncer cerebral.
Le siguió Dick Powell con otro linfoma.
Pedro Armendáriz se pegó un tiro tras ser diagnosticado de cáncer de riñón en el 63.
Después vinieron Thomas Gómez y Agnes Moorehead. Lo mismo pero en el pulmón.
Susan Hayward y John Wayne tardaron sólo un poco más en contraer la enfermedad. Murieron los dos de cáncer.
John Hoyt, Jeanne Gerson, William Conrad...
De un equipo de unas 220 personas, más de 90 contrajeron la enfermedad durante los años posteriores al rodaje.



Cuenta la crónica negra de Hollywood que Howard Hughes- el afamado productor que había dicho lo de "puedo comprar a todos los hombres del mundo" y que padecía un trastorno obsesivo que lo convertiría toda su vida en una suerte de lunático intratable- se hizo con todos los negativos de la película para impedir su exhibición en los Cines y la televisión de la época, cosa que consiguió hasta la fecha de su muerte.

Las estadísticas son las estadísticas, aunque la relación entre la enfermedad y la exposición del equipo de rodaje al polvo radiactivo no estuvo nunca cientifícamente fundamentada, y hubo expertos que en su momento ya sostuvieron que se podría haber llevado a los responsables del rodaje ante un tribunal de justicia.
Una de las películas malditas de Hollywood, tanto por su nefasta calidad como por sus supuestas consecuencias.


Saludos cinéfilos de Jim.