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domingo, 23 de agosto de 2009

UN SÁBADO SINGULAR E HIPOTENSO Y MIS PROBLEMAS CON LAS MUJERES


¿ Os acordáis de esa canción que se cantaba en misa cuando erais infantes o infantas: " el señor hizo en mí maravillas, Santo es el señor..."?
Pues en mí debió de hacer el primer proyecto, el borrador, todo lo contrario a esas maravillas que menciona la jubilosa tonada u oda al Señor, el demiurgo que nos dio forma con el barro primigenio, la plastilina de colores y el blandibú verde aquel que parecía otra cosa, como hecho de restos solilíquidos de un mal catarro.

Entre mis innumerables imperfecciones se cuenta la fobia a las alturas o vértigo. Es asomarme desde un octavo piso y ya me comienza un cosquilleo molesto en las plantas de los pies, una flaqueza en las rodillas y una sensación de indisposición y vahído de cuello para arriba.
Pero lo que más me acojona es lo que acabo de leer esto en internet sobre los que padecemos vértigo: " La vida sexual en el fóbico a las alturas está siempre perturbada, principalmente por la inhibición, porque el deseo sexual es vivido como un peligro de destrucción que provoca angustia, y para liberarse de ella se evita el acercamiento".

Por fin que es un foro de psicología y ya se sabe que estos suelen estar como las maracas de Machín, por eso estudian lo que estudian, por lo general.
Es mi experiencia real y así se la cuento a ustedes, queridos lectores.

También soy hipotenso, tengo la tensión baja, un 9/6, y además padezco belonefobia y hemofobia, o aprensión a las agujas y a las cosas de la sangre y el cuerpo humano.
Un dechado de virtudes, vamos.
Soy donante de órganos desde hace años( alguno no creo que lo quiera nadie ni regalado... ejem), pero no de sangre, pues me desmayaría en cada extracción.
Y esta combinación de tensión baja con la aprensión que padezco a hablar de las cosas que llevamos dentro del cuerpo humano y todo lo que suene a clínico es demoledora.
Se me ha ido la cabeza leyendo la descripción de una autopsia que hacía Neil Gaiman en su novela American Gods o viendo un documental de hospitales y sangre metida en bolsas de esas... no lo puedo evitar.

Y ayer, sábado, me ha vuelto a pasar.
Cenando un churrasco de ternera con Paula y dos amigos, Domingo y Jose, comenzaron a hablar de comida ecológica, para pasar a hablar de enfermedades renales, de la absorción del hígado de colorantes y oxidantes, de intestinos( ¡¡¡¡puajjjj!!!!)... y yo los oía y miraba para el trozo de carne sanguinolenta que tenía en el plato y comencé a imaginar procesos y cosas de los órganos internos y secreciones y kilómetros de vísceras y me fueron entrando sudores fríos y esa sensación de que cada vez los oía más lejos, como con eco, y me fui quedando pálido poco a poco como un noble de la corte de Luis XVI y plaff... durante diez minutos me quedé out y sin fuerzas.
Me tomé un café solo y se empeñaron en llevarme a La Casa del Mar a tomarme la tensión.
Y allí pasaron cosas raras.
Nos sentamos los cuatro a esperar el turno y Domingo bajó a comprar unos donuts. A la vuelta nos pidió un kleenex y como no teníamos, una chica desconocida que estaba delante de nosotros y que estaba hablando con otro sobre si en "Gladiator" salía un gladiador que se llamaba Próximo y otro que se llamaba Carallus( esto es totalmente real) se dio la vuelta y dijo:
- Si no tienes kleenex lo mejor es chupar o que te chupen los dedos...
Y la cosa fue subiendo de tono y tomando un cariz como erótico-festivo y hasta medio propuso chuparle los dedos a mi amigo.
Una cosa rarísima.

Luego me llamaron y entré en la consulta, sobre la una y media.
Conversación psicodélica con la doctora y la enfermera:

- Hola.
- Hola- digo yo.
- ¿ Qué le ha pasado?
- Pues que me ha dado una bajada de tensión y me han traído aquí, aunque yo no quería...
- Ah, vale... - la doctora, muy joven y muy morena, por cierto, cruza una sonrisa con la enfermera- Siéntese en la camilla que le vamos a tomar la tensión y a efectuar la prueba del azúcar.
Me siento.
- ¿ Y cómo ha sido?
- Pues estaba cenando churrasco y estos comenzaron a hablar de intestinos y eso y yo, que soy muy aprensivo con este tipo de cosas me comencé a sentir mal, me puse pálido y un sudor frío me inundó de arriba a abajo o de abajo arriba... no estoy seguro dónde comenzó, pero me dio una bajada de tensión inducida por mi aprensión a...
- Ah ( aquí se ríe y mira para la enfermera, que tampoco puede aguantarse), así que estaban hablando de "cochinadas", ¿eh?- dice la doctora morena con un tono afectado y socarrón.
- No- le digo yo todo serio-, yo si estuviesen hablando de "cochinadas" no me mareaba.
Y aquí me toman la tensión y tengo 9/4 y el azúcar bien y me dice la doctora riéndose:
- Bueno, pues cuando le vuelva a pasar abre las piernas y mete la cabeza en el medio y así le mejorará el poco riego sanguíneo que tiene en la cabeza...
Y aquí se ríen las tres, Paula también, con el chistecillo de marras.
- Y hay que intentar no decir "cochinadas" delante de él- señala la doctora, ahora ya animada y festiva, mientras yo me levantaba de la camilla.
- Son los años, que uno va mayor, uno va mayor- continúa diciendo la doctora mientras salgo por la puerta y todas la mujeres de la habitación se ríen descaradamente de mí- Nada, hombre, que es broma, es broma, ¿ eh?.

Nada, y las dejo a las tres riéndose de mí mientras salgo renqueante de la consulta y pensando en esa canción de Sabina que dice: " ... sospecho que así se burlaba a través del destino Cupido de mí", y también en dos películas: una pasable que se llama "El Doctor T. y las Mujeres", en las que un montón de mujeres se ríen y le hacen la vida imposible a un ginécologo, R. Gere, que le lleva a replantearse definitivamente su relación con las féminas... y la otra, una obra maestra,de Donald Siegel titulada "El Seductor" en el que un grupo de mujeres, entre celos de alcoba y furores uterinos, le acaban cortando como juego a un pobre Clint Eastwood una pierna, como si fuesen mantis religiosas.

Lección aprendida: con las mujeres no se juega, que a uno se lo meriendan, y de las cosas que llevamos dentro no se habla mientras se cena.
Se pasa mal en ambos casos, os lo juro.

Saludos de Jim, y con mi aversión a las perforaciones está claro que yo no soy el de la foto. ¡¡¡¡¡¡Madre de Dios, la modernidad esa de los piercing y tatuajes tribales... corred!!!

6 comentarios:

TEMIS dijo...

Si el Señor hizo o no en ti maravillas, sólo tu santa madre y tu chica lo sabrá. No te subestimes de esa manera, hasta la mejor obra de arte tiene alguna imperfección. Y la tuya es que eres un blandito.
No obstante, hablar de "guarreridas" comiendo, me parece de muy mala educación, Jim.Hablar de vísceras en una parrillada. MI consejo es que no comas con esos amigos nunca más, sólo sal de copas con ellos.
Por otro lado,no hay un complot contra tí ( y los hombres en general) por las mujeres, pero nos hace gracia eso de que nos definan como "sexo débil". Y claro, luego al que le da un bajoncito sin más, es a un chicarrón del norte!.
Eso sí, te agradezco mucho el que me hayas aclarado el nombre para el caso de que algún día tenga un niño, Carallus, como dios manda. Y en latín, lengua madre!

galerito dijo...

Tú lo que necesitas es un cursillo
acelerado con Bear Grylls (El último superviviente),dejarte de tanto churrasco y degustar crudas las múltiples vísceras animales que aportan más energía y proteínas.Ah,seguí tus consejos para confeccionar mi primer llavero jíbaro y no me salió bien,me quedó bastante grande,¿lo puedo aprovechar para hacer una lampara?

TEMIS dijo...

ja,ja,ja, a ver, briconsejo, ¿ qué hacer si no te queda bien el llavero? confío en que tenga remedio, McGyver!

RAS dijo...

Eres un fenomeno, Jim. (Perdona por la falta de acento, pero es que estoy en Roma y los teclados son en latin) Desde Roma, los que siguen tu Blog, te saludan.

RAS

Jim Alegrías dijo...

Temis, hablar de vísceras y casquería durante una cena no es precisamente un derroche de glamour y saber estar.
Habrá que preguntarle a Josemi sobre cómo funciona aquí lo del Protocolo y las conversaciones permitidas.


Galerito, si te quedo un poco grande la reducción de cabeza, siempre la puedes poner como lámpara de pasillo, de esas que crean atmósfera.
Ed Gein tenía alguna así en su casa.

Tira cinco céntimos a la Fontana por mí, amigo RAS.
A la vuelta te los reintegro.
Qué bien vives, truhán!!!!

Saludos a tod@s, españoles, austriacos y romanos.

chuy dijo...

No te preocupes, no eres al único al que le ocurre . De todas formas, en la mesa siempre se suelen tocar todos los temas que no son apropiados para disfrutar de una buena comida.Sucede en las mejores familias...