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jueves, 30 de abril de 2009

ALMA DE PREJUBILADO


Lo del extraterrestre de Roswell es inquietante, lo de los barcos y aviones desaparecidos en el Triángulo de las Bermudas desconcertante, pero lo de esas repercusiones psicológicas y sociales (ansiedad y depresión) que sufren algunos prejubilados es para este que escribe uno de los enigmas más extraordinarios y absurdos a los que yo me he enfrentado a lo largo de mi vida.

¿Cómo coño entender sino que alguien esté deprimido y abatido por el hecho de pasar a disponer- y gestionar como le venga en gana- de su ocio y tiempo libre de manera completa después de 40 años ( 9-10 horas diarias 5-6 días a la semana) trabajando para el déspota de turno por un salario de mera subsistencia?
¿Cómo llegar a asumir racionalmente que un individuo prefiera estar poniendo tornillos en una cadena de montaje, comprobando soldaduras, archivando legajos o picando en la mina 8 horas al día... a dedicarlas a dormir, pasear con su familia, ir al cine, masturbarse ( muy recomendable en los varones adultos para prevenir el cáncer de próstata), leer a Sartre o a estar jugando a la rana en el parque un martes cualquiera, con el sol de mayo dorándole los antebrazos mientras lanza la ficha?
Dios mío, ¿alguien puede preferir estar aprisionado en una oficina o en un gris polígono industrial a las once de la mañana a airearse por el paseo marítimo al lado del mar, viendo pasar perros y chavalas en shorts?
¿ Qué mundo de autómatas, jaulas aparentes edificadas sobre necesidades estúpidas y siervos autosatisfechos de su rutinaria y productiva nada nos han estado construyendo y vendiendo?

Reflexionemos un poco, amig@s mi@s, pues no por nada en la entrada de Auschwitz los nazis colgaron el lema: Arbeit macht Frei (el trabajo os hará libres).
Y los nazis podían ser unos hijos de perra crueles y sanguinarios, pero tampoco eran tontos.

Y las mujeres- que nos dan mil vueltas en casi todo- parece que (según estudios recientes) apenas sufren estos efectos de la prejubilación o jubilación, pues para ellas es lo que es o debería de ser: una liberación del copón para dedicarse a lo que les venga en gana, incluso a ser ellas mismas más y mejor. Pero claro, las mujeres suelen tener cerebro, no como la mayor parte de nosotros, que tenemos una autovía dentro del cráneo para que circule el aire y algunos fragmentos dispersos de pelis porno.

Y lo peor de todo es que estos trastornos psicológicos no los sufren mayormente los jueces, gigolós, actores porno o altos ejecutivos acostumbrados a viajar por el mundo y a frecuentar los centros de alto relax de Tokyo, cosa que por otra parte se entiende, claro( quién no tendría morriña de esa vida?!!)... ¡ no, una gran parte de las psicopatologías éstas las sufren los albañiles, los fontaneros, el administrativo mileurista, el cajero( no el automático) del Banco Santander, el prejubilado de Telefónica que tiraba cable, el dependiente del bazar familiar que curraba 10 horas al día y el jefe todavía le daba el aguinaldo de 200 euros por navidad en el 2008, etcétera.!
O sea, que tampoco es una cuestión de "sentirse realizado" en el trabajo, pues nadie en su sano juicio o con media neurona funcionando puede "sentirse realizado" en este tipo de trabajos de carne de cañón en los que alguien está ocho horas en una cadena de montaje, leyendo contadores de agua, echando gasolina o manejando un chimpín... esto tiene que ser, por fuerza, algún síndrome, virus o enfermedad inoculada por los yanquis desde avionetas en forma de esporas de vapor.

Ansiedad, depresión, estrés, ¿ desde que se ha prejubilado se siente un extraño en su casa? ¿ Ha cambiado su forma de ser después de la prejubilación? ¿ Su vida carece ya de rumbo y sentido? ¿ No tiene ganas de levantarse de cama y la casa se le cae encima?
Y yo digo que esta gente ha sido formateada de alguna manera por su determinista entorno social y cultural durante demasiados años, válgame Dios, para no saber hacer otra cosa que trabajar. Carecen de relaciones sociales, de alternativas de ocio, se sienten solos, "improductivos"( ya salió el palabro recurrente con que los explotadores capitalistas justifican este moderno sistema esclavista) y ahora que les llega la libertad no saben qué demonios hacer con ella, y el ancho y nuevo horizonte se convierte para ellos en abismo insondable.

Sólo pensarlo hace que me recorra el cuerpo una tristeza infinita.
A mí, que desde niño- tengo pruebas, pues en un resumen que conservo de 4º de EGB ya escribía que de mayor quería ser jubilado- siempre poseí esta alma inquieta y vital de prejubilado, esta necesidad de especializarme en mí mismo, de dedicarme la mayor cantidad de tiempo posible, de implementar mi ocio y de poder invertir mis mayores esfuerzos en enriquecerme simbólicamente a mí mismo, y no de forma material a los demás, que generalmente no se lo merecen.

Yo, que llevo currelando desde los 17 como carne de cañón en multitud de trabajos estúpidos en los que eso de "sentirse realizado" es como hablar de ciencia ficción; compartiendo jornadas con "compañer@s" con quienes no compartiría más que un minuto fuera del trabajo; aguantando a petardos y petardas que se creen Bill Gates porque saben rellenar dos plantillas de Excel; sobrellevando con muda resignación a esos encargadillos y jefecillos que tienen el cerebro licuado desde la adolescencia, pero que "han llegado"( como diría Groucho: "Hemos salido de la nada para alcanzar las más altas cotas de miseria") porque son "chistosos", pelotas o han heredado cargos, etcétera.
Yo, pues, no entiendo nada, y lo único que sé es que me prejubilaría mañana mismo. A media mañana, si puede ser.
Quiero ser ya un prejubilado para levantarme a las 10 y media cada mañana, bajar a tomarme el café con bollito de leche y leer La Voz o La Opinión sin prisas. Dar un paseo vespertino sin rumbo, ver una peli, leer dos o tres horas por la noche, tocar la guitarra...

Quiero controlar las obras y decirle al jubilado de al lado:
- Estos non teñen nin puta idea... esa pala non se pon ahí... esa parede vai demasiado inclinada... antes un edificio facíase en duas tardes e agora tardan seis meses pra facer unha merda...

Quiero formar parte de ese círculo o logia de pensadores estoicos que hay en los parques y plazas debatiendo sobre el tiempo o el Deportivo... y fusionarme con la naturaleza y los bancos de madera.

Y es que los jubilados y prejubilados tienen sus funciones sociales y son indispensables para:
- mantener viva la riqueza de las tradiciones lúdicas populares: el dominó, el tute, la brisca, la rana...
- acudir a todos los eventos gratis de la ciudad, de esta manera impiden que estos se vean desangelados con una media entrada, con la mala imagen para el ayuntamiento que esto supone.
- le dan color y dinamismo al Paseo Marítimo.
- Mantener la audiencia de la COPE.
- forman grupos de presión y control del gobierno y los bancos. Es mencionar la palabra " PENSIONES" en un periódico o telediario y, de repente, todos los jubilados del mundo se unen para emprender las acciones que hagan falta y que este capital público y social permanezca intocable.
- hacen Tai Chi, bailes de salón, tocan el acordeón, resuelven antes que nadie los ocho errores del periódico del bar en el que desayunas, van a buscar a sus niet@s al colegio y les compran juguetes tóxicos en los chinos, pescan robalizas petroleadas en el dique de abrigo, llenan los platós del " Diario de Patricia" por las tardes, van a Mallorca en los viajes del Inserso a meterse cruasanes de los bufés en los bolsillos...

Eso es vida de verdad, no hacer el gilipollas de ocho a ocho, de lunes a viernes, en una mierda de trabajo, soportando a compañer@s a los que aborreces y a encargados y jefes unineuronales y prepotentes por un mísero salario de subsistencia.
La maximización del ocio, el tiempo libre para elegir, levantarse a las 10 o quedarse en cama si llueve mucho, pisar únicamente el banco Pastor o Santander el día 1 para cobrar y actualizar la libreta.

Mi alma de jubilado sufre en silencio, aguardando el día de mi libertad, aquel en el que pueda comenzar a ser productivo únicamente para mí mismo... y a mi manera.

Saludos de Jim desde el estanque dorado.

5 comentarios:

TEMIS dijo...

Estimado Jim:
me parece estupenda tu visión idílica de los jubilados, pero en el transfondo se puede ver que opinas lo mismo que yo. ¿ dónde están esos ancianos adorables que hacen mantelitos de ganchillo, pasean a los nietos y se van a comer al Otero una tapa de calamares? Desde luego, en el mundo en el que yo me muevo, te advierto que lo que hacen es ir al banco para colapsar la ventanilla porque no saben lo que es domiciliar los recibos, llenan de virus las estancias de los ambulatorios a mitad de mes, con sobrecarga de medicinas para nada que tenga arreglo, y finalmente, al administrador a dar la tabarra. Lo dicho, mandarlos a Marte era poco, espero con ansia los viajes espaciales, a ver si se encuentran a Skywalker o a Mr Spock y hacen su particular guerra de las galaxias. Saluditos y paz y amor hermano!!

Jim Alegrías dijo...

Amiga Temis, mi visión idílica de los prejubilados y jubilados sólo concluirá cuando yo pase a ser uno de ellos y a disponer de todo el tiempo que tiene un día para disfrutar de mí mismo, de mis aficiones y de la gente con la que deseo estar.
Mientras tanto, nada, a sufrir y luchar por el pan de cada día en la jungla capitalista del homo productivo.

Por cierto, en Marte tampoco se tiene que vivir tan mal.

Saludos, Temis.

ANISAKIS dijo...

ahí va mi explicación sociopsicoantropológica del asunto:

es por la alienación. esta sociedad idiotiza tanto que cuando uno se despega de la cadena de montaje ya no es capaz de gestionar su libertad y desarrollar su libertad.

si a eso le unimos que cuando uno se jubila se da cuenta de que existe una elevada probabilidad de espicharla en los próximos diez años bajo la atenta mirada de tu futura viuda,que vivirá muy contenta y sin preocupaciones otros diez años, además de que tus hijos, ya talluditos y ampliamente cabrones, estén maquinando tu ingreso en una residencia de ancianos, se te viene el mundo encima y te "amouchas", que decimos los que somos y nos sentimos galleguistas.

por mi parte, yo también me prejubilaría encantado de la vida y me concentraría en trabajar en aquellos proyectos que me apeteciera, muchos de ellos relacionados con la subversión del orden establecido, que es lo que verdaderamente debería ilusionar a cualquier prejubilado no alienado.

Jim Alegrías dijo...

Estoy con el amigo Anisakis.
Subversión y prejubilación.
Y muchos cruasanes en los bolsillos en los viajes a Menorca.

Juan dijo...

Jim tio, de vez en cuando leo tu "Alma del Jubilado". Eres mi heroe, eres mi alma gemela.Deberían darte alguna especie de premio, o subvención por tus comentarios jajajaja. Por cierto de vez en cuando, les envio tu link a mis colegas, sobre todo a uno que acaban de jubilar con 56 años y con una pensión de oro. Suertudo que es, no como yo, que vivo pensando en lo que tu piensas. En ser un jubilado